Una granja de Greencreek, Idaho, acaba de sumar un nuevo capítulo a una historia familiar que comenzó hace más de un siglo. La propiedad de 361 acres, que equivale a unas 146 hectáreas, fue adquirida en 1916 por Joseph y Philomena Schmidt por unos 87,50 dólares el acre. Más de cien años después, el establecimiento continúa vinculado a sus descendientes y recibió el reconocimiento oficial como Granja Centenaria de Idaho.
Según un reporte de Big Country News Connection, la historia de la propiedad comenzó cuando Joseph y Philomena Schmidt fundaron la granja y formaron allí una familia numerosa. Tuvieron seis hijos y cuatro hijas, y sentaron las bases de una actividad agrícola que ha pasado de generación en generación como un verdadero patrimonio familiar.
En 1942, 120 acres de la propiedad original pasaron a Mary, hija de los Schmidt, y a su esposo, Leo. La pareja mantuvo la tradición agrícola mientras criaba a sus ocho hijos.
Seis años después, la familia decidió ampliar las actividades y comenzó con la producción lechera. La lechería llegó a convertirse en una de las primeras de Grado A en Camas Prairie, lo que marcó una nueva etapa para el establecimiento.
En 1965, la propiedad volvió a cambiar de generación. Ambrose y Marge Schumacher asumieron el control de la granja y continuaron con la lechería junto a sus nueve hijos. La actividad se mantuvo hasta 1982, cuando la familia vendió el negocio y concentró sus esfuerzos en la cría de ganado vacuno.
A lo largo de los años, la granja también incorporó actividades menos habituales. La propiedad albergó gamos, además de faisanes y pavos reales de razas especiales. Estas experiencias se sumaron a una explotación que tuvo distintas transformaciones sin perder su carácter familiar.
La producción agrícola acompañó las diferentes etapas de la propiedad. En sus primeros años, la alfalfa, el trigo y el ganado tenían un papel central. En la actualidad, la granja también produce pasto y canola.
Los cambios en los cultivos reflejan las transformaciones que atravesó la explotación durante más de un siglo. Cada generación incorporó nuevas actividades y adaptó la producción, mientras la tierra permaneció dentro de la familia.
El reconocimiento llegó a través del Programa de Granjas y Ranchos Centenarios de Idaho, una iniciativa conjunta del Departamento de Agricultura del Estado de Idaho y la Sociedad Histórica del Estado de Idaho. El programa distingue a las propiedades que permanecieron bajo propiedad familiar continua durante al menos 100 años.
Para la familia Schumacher, la distinción representa el reconocimiento a varias generaciones que conservaron la actividad agrícola y mantuvieron los campos en producción. Más de un siglo después de aquella compra de 1916, la granja continúa vinculada a la familia que construyó allí su historia.












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