La rutina de Raphael a los 83 años empieza temprano y con una costumbre que repite todos los días. El cantante contó que se levanta a las 8, desayuna a los pocos minutos y cambia el café por té inglés.
El artista de Linares sigue activo después de más de 50 años de carrera y con conciertos previstos en España y América. En ese recorrido, la alimentación y el descanso aparecen como parte de una disciplina que sostiene desde hace años.
También hay una historia médica fuerte detrás. En 2003 recibió un trasplante de hígado de urgencia por una cirrosis hepática extrema y, a fines de 2024, estuvo ingresado diez días por un linfoma cerebral.
Raphael habló de su rutina en una entrevista con Patricia Pérez, en su canal de YouTube. Allí contó que se levanta “esté donde esté” a las 8 de la mañana, sin despertador.
Antes de empezar el día, se queda 10 o 15 minutos pensando en lo que tiene por delante. Después desayuna rápido, casi siempre a los 10 minutos de levantarse.
Su primera comida puede incluir yogur o una porción de leche desnatada con cereales. Pero el alimento que más destacó fue la tostada con aceite de oliva: “Yo sin aceite de oliva soy hombre muerto. Todos los días tomo aceite”, dijo.
A veces, contó, rellena la tostada hasta que parece “un pastel” o un canapé. No lo describió como una receta especial, sino como una costumbre de cada mañana.
La bebida también está definida. Raphael prefiere té inglés, especialmente earl grey. A media mañana, cuando puede, suma un plátano, una pieza de fruta o frutos secos.
Cuando viaja fuera de España, Raphael intenta mantener la misma base de alimentación. Según explicó, se integra a la vida de cada país, pero procura comer las mismas cosas.
Lo que cambia, muchas veces, es la condimentación. La estructura de la dieta se mantiene incluso en giras internacionales.
El almuerzo llega temprano. “Como a las 12:30 de la mañana”, contó. Él mismo definió ese horario como “muy gringo”. Después de comer, descansa.
«Una vez comido, sobre la una menos diez me voy a dormir. Y me echo mi santa siesta de dos horitas. Tardo también en dormirme, porque la cabeza no para. Me levanto fenomenal. Y si tengo hambre, tomo un poco de chocolate», revelaba Rapahel en dialogo con Pérez.
Ese descanso pesa especialmente los días de concierto. «Cuando doy conciertos me duermo muy tarde y hasta que consigo dormirme pueden pasar dos o tres horas«, explicó el cantante.
La cena cambia cuando Raphael tiene que salir al escenario. «Si tengo concierto, ceno pasta porque es lo que me da fuerza. Hago la digestión rápidamente. Me gusta el picante y la comida mexicana, pero preferentemente espaguetis. Y cuanto más fino, mejor».
De postre puede tomar helado de chocolate, mejor si está medio deshecho. No le gusta el frío y por eso prefiere que no esté demasiado duro.
El cuidado de la voz tiene sus propias reglas. En El Hormiguero, con Pablo Motos, resumió su consejo en una frase: “No fumes, no bebas, no trasnoches, cuídate del relente de la noche”.









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