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las nuevas paradas y corredores exclusivos

La ciudad de Nueva York presentó un ambicioso plan para modernizar su red de autobuses con una inversión de 254 millones de dólares en gastos operativos y otros 628 millones en fondos de capital durante los próximos cinco años. La iniciativa, impulsada por el alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul, apunta a reducir los tiempos de viaje, mejorar la confiabilidad del servicio y ofrecer una experiencia más cómoda para millones de pasajeros.

El programa, denominado Next Stop: Fast Buses, Better Service, representa una alianza entre el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DOT) y la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA). El proyecto identifica 50 corredores prioritarios donde se concentrarán las primeras inversiones para atender algunas de las rutas con mayor congestión y más demoras del sistema.

Como parte de la primera etapa, las autoridades construirán cinco corredores de autobuses rápidos en el Bronx, Brooklyn y Queens. Las rutas seleccionadas abarcan Tremont/Cross Bronx, Northern Boulevard, Flatbush Avenue, Utica Avenue y el corredor Kensington-JFK. Según el plan, estas vías conectan zonas residenciales con centros de trabajo, escuelas, estaciones de metro y otros puntos estratégicos de la ciudad.

Las obras comenzarán este año y, a partir de 2026, incluirán carriles exclusivos y protegidos para autobuses, estaciones modernizadas con áreas cubiertas para los pasajeros y mejoras inspiradas en sistemas de transporte rápido de otras ciudades del mundo. Las autoridades estiman que estas intervenciones permitirán aumentar la velocidad de los autobuses en un 20% y reducir hasta seis minutos cada trayecto, según el comunicado oficial.

La modernización también alcanzará a la flota. Gracias al programa de inversiones de la MTA, la agencia incorporará cerca de 2.500 autobuses nuevos, una cifra que reemplazará aproximadamente el 40% de los vehículos actuales. Además, el acceso por todas las puertas comenzará a implementarse de forma gradual en 2027 junto con la expansión del sistema de pago sin contacto, una medida destinada a reducir el tiempo de ascenso de los pasajeros y agilizar la circulación.

El proyecto contempla mejoras importantes en las paradas de autobús. El plan prevé instalar 300 nuevas marquesinas antes de 2028, sumar asientos en 875 paradas cada año y ampliar los trabajos de accesibilidad hasta alcanzar 65 intervenciones anuales para 2030. También incluirá nuevas pantallas con información en tiempo real, que pasarán de 90 unidades en 2026 a unas 2.900 en toda la ciudad hacia 2030.

Otra de las prioridades será mantener despejados los carriles exclusivos. Para lograrlo, el sistema automatizado de cámaras que detecta vehículos infractores se ampliará a 25 rutas adicionales durante 2026 y 2027. A esto se sumará la instalación de 200 cámaras fijas y un incremento de los operativos policiales en los corredores con mayor circulación.

La administración municipal sostiene que el sistema de autobuses transporta unos 2,75 millones de pasajeros cada día, aunque continúa entre los más lentos de las grandes ciudades de Estados Unidos, con una velocidad promedio cercana a las ocho millas por hora. Las autoridades consideran que estas inversiones permitirán ofrecer un servicio más eficiente para una población que depende del transporte público para llegar al trabajo, estudiar o acceder a servicios esenciales.

El plan también prevé instancias de consulta con organizaciones comunitarias y la publicación de indicadores de desempeño entre seis y doce meses después de cada proyecto, con el fin de evaluar el impacto de las mejoras sobre los tiempos de viaje, la confiabilidad y la experiencia de los usuarios.



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