Fue puerta por puerta a ver a los vecinos para avisarles si debían confinarse en sus casas o si era preciso que las abandonaran porque las llamas estaban cerca. “Actuamos desde el primer momento, tocando puerta a puerta. Incluso a los que no querían irse les insistíamos en que tenían que salir”, dice, acongojado, Angel Francisco Collado, el intendente de Bédar, el municipio pegado a Los Gallardos, en Almería, que quedó también acorralado por el incendio que se desató el jueves.
Las llamas, que se habrían iniciado por la caída de un cable de electricidad a un costado de la ruta, provocaron ya la muerte de 12 personas. Aún hay otras 23 que no fueron localizadas.
El intendente Collado conocía a los fallecidos. “Al grupo de nueve vecinos les aconsejamos que se metieran en sus casas. No hicieron caso”, lamenta.
Asustados, desoyeron las indicaciones de las autoridades del pueblo y se lanzaron a caminar por una pasarela buscando una vía de escape alternativa. Pero quedaron cercados por las llamas y, del grupo de nueve personas, murieron siete.
“A seis de ellos los conozco. Son británicos, algunos llevan más de 20 años viviendo en Bédar”, cuenta el intendente, quien confesó haber casado en el Ayuntamiento a una de las parejas que perdió la vida en el incendio.
Otras cuatro víctimas fueron halladas calcinadas en el interior de un auto extranjero: tenía el volante a la derecha, como suelen estar equipados los coches británicos.
“Eran belgas -dice Collado-. Han comprando recientemente la vivienda en esta zona. La utilizaban como residencia y como alojamiento turístico.”
El incendio se propagó el jueves con rapidez por las altas temperaturas, el movimiento del viento y la vegetación del lugar que, seca por el calor, ardió en minutos.
Unos 700 vecinos de los pueblos vecinos fueron evacuados. están alojados en un polideportivo y en un convento.
La Guardia Civil busca gente que hubiera podido quedar atrapada en el interior de las casas y habilitó un puesto en el puerto de La Garrucha para recibir denuncias y a los familiares de las víctimas que puedan aportar perfiles genéticos para identificar a las personas que fallecieron.
“Hay 3.200 hectáreas calcinadas hasta ahora”, dijo el presidente en funciones de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, quien tenía previsto asumir este viernes un nuevo mandato. El incendio de Los Gallardos cambió los planes y el gobierno regional suspendió todos los actos.









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