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Estoy tratando de inspirar y ayudar a otros

Andrew Bedwell tiene 52 años y se dedica a reparar barcos en el taller de su casa en Scarisbrick, West Lancashire, Reino Unido. Desde hace tres años sueña con batir el récord mundial de navegar en solitario en el barco más pequeño del mundo a través del océano Atlántico. Tras varias pérdidas familiares y un naufragio previo, zarpó en la microembarcación que construyó.

Bedwell es fabricante de vela profesional y ama navegar desde la infancia. El martes 3 de junio dio inicio a la travesía desde Terranova, Canadá, rumbo al Reino Unido, un viaje que estima durará 90 días a bordo del «Big C V2«, la diminuta embarcación casera de 1,2 metros de eslora.

Navegará completamente solo más de 3.000 kilómetros, sin ningún tipo de embarcación de apoyo. Su proyecto, conocido en las redes como Big C Atlantic Challenge tiene como objetivo romper el récord Guinness del cruce de buque más pequeño por las gélidas aguas del Atlántico.

El último en lograrlo fue Hugo Vihlen,el regatista norteamericano que realizó la peligrosa travesía en 105 días en una embarcación de 1,63 metros, hace 30 años.

El «Big C Atlantic Challenge versión 2» ya zarpó y se puede seguir el recorrido en vivo

Luego de tres décadas, Bedwell se propone superar la imbatible marca de Vihlen. Ya lo intentó hace tres años, pero su embarcación casera, llamada «Big C», fabricada en fibra de vidrio, se hundió el primer día.

Aquella versión quedó fuera de servicio tras hundirse en 2023 aproximadamente 12 horas después de zarpar. Sufrió una botadura y se llenó de agua alrededor de un perno en el armazón de la embarcación.

«Regresé al puerto con la intención de solucionar el problema, pero mientras izaban mi pequeño yate fuera del agua, se cayó y se estrelló contra una superficie de hormigón, quedando dañado irreparablemente, fueron tres años de trabajo destruidos en nanosegundos», indicó Bedwell en diálogo con la BBC.

«Pero estoy tratando de inspirar y ayudar a otros a hacer cosas, así que decidí que no hay manera de parar», expresó. Aquella vez regresó directamente al Reino Unido, construyó otro barco y tres años después está listo para volver al agua.

Así surgió «The Big C Version Two«, que es ligeramente más larga que la anterior y está fabricada con un aluminio más resistente. Alcanza una velocidad máxima de 6,7 kilómetros por hora y realizó varias pruebas en el mar para asegurar su correcto funcionamiento.

En abril envió la pequeña embarcación desde el Reino Unido hasta el punto de partida en Terranova y esperó la ventana de clima correcta para que el viento no le juegue malas pasadas.

La embarcación de Andrew fue remolcada a cuatro millas y media de la costa de Canadá, pasando el Cabo Spear, el punto más oriental de Norteamérica.

Finalmente, las condiciones meteorológicas se dieron y ya lleva dos días navegando. A través de un link que creó especialmente para sus seguidores, el evento se puede seguir en vivo.

Qué significa «Big C»: su padre, su madre y su mejor amigo murieron por la misma enfermedad

El nombre de los dos pequeños barcos que construyó «Big C», en su primera y su segunda versión, llevan esa letra como referencia al cáncer, la enfermedad contra la que lucharon su padre, su madre y uno de sus mejores amigos, quien diseñó el casco de la microembarcación.

Sus tres seres queridos fallecieron en medio de tratamientos oncológicos y por eso todos los fondos que recaude con este viaje, que ya capta la atención de los medios a nivel internacional, serán destinados a Cancer Research UK, laorganización benéfica independiente más grande del mundo dedicada a la investigación y lucha contra el cáncer.

«Este pequeño barco es una herramienta que me permite cumplir mis sueños, pero también lo hago con la intención de incentivar a la gente en pequeñas grandes acciones; tal vez solo sea abrir la puerta de su casa y saludar a alguien, o impulsar a que alguien nade 100 metros por alguna causa solidaria, cualquier cosa que los motive a moverse y contribuir», sostuvo.

«Estoy muy emocionado. Será un gran reto para mí, pero me gustaría que esta experiencia motive a mucha gente a perseguir sus sueños», manifestó.

Andrew mide 1,88 metros de altura y dado que la embarcación mide 1,2 metros de largo, tendrá que pasar la mayor parte del trayecto agachado en una posición fetal ligeramente extendida.

Durante los momentos de agitación con más oleaje irá sentado, sujeto con un arnés. «Es como estar adentro de un contenedor de basura con ruedas mejorado«, bromeó.

Calculó provisiones de comida para98 días, principalmente carne seca y barras de 1900 calorías envasadas al vacío, todo ubicado en el casco estratégicamente.

A pesar de las temperaturas gélidas y el riesgo de icebergs, confesó que no se siente nervioso. «Lo más difícil será estar lejos de mi esposa y mi hija, que son mi pilar fundamental, pero espera tener suficiente energía generada por los paneles solares en el barco para contactarlas mediante un teléfono satelital», detalló.

Su mini barco cuenta con alimentación eléctrica que se suministra mediante dos baterías, ambas en compartimentos sellados, y cuenta con el apoyo de dos paneles solares de 50 W.

Durante el gran día se dieron las mejores condiciones para zarpar, aguas tranquilas con viento del suroeste de alrededor de 16 kilómetros por hora. «El remolque fue muy suave, la embarcación se movía con el viento y flotaba bien en el agua», indicaron sus allegados.

«Sus velas se izaron de inmediato y comenzó a navegar en la dirección correcta», agregaron. Se espera que Andrew llegue al Reino Unido entre agosto y septiembre, luego de tres meses de navegación.

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