Las ventas de aceite de cocina en Estados Unidos atraviesan una caída que, según Associated British Foods (ABF), dueña de la marca Mazola, responde al impacto económico y a las políticas migratorias que afectan a las familias hispanas.
Según informó The Guardian, George Weston, director ejecutivo de la compañía, explicó que el principal mercado de Mazola está compuesto por consumidores latinos, un segmento que enfrenta mayores dificultades financieras y también las consecuencias de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
«Nuestro consumidor principal es la población hispana, que está bajo presión financiera, que está bajo presión del ICE y que se siente un poco miserable», afirmó Weston durante una presentación ante analistas.
Según el ejecutivo, este escenario modificó los hábitos de compra de muchas familias. Algunas personas optan por realizar compras por internet para reducir sus salidas, mientras que otras buscan ahorrar al máximo en productos básicos como el aceite de cocina.
Uno de los cambios más notorios, según la empresa, es que el aceite se utiliza durante más tiempo antes de desecharlo.
«Normalmente, esa población utiliza los aceites tres veces antes de desecharlos; creemos que en muchos casos ahora se utilizan cuatro veces», explicó Weston. Además, sostuvo que la empresa no espera una recuperación de esta situación durante 2027.
ABF también advirtió que otro fenómeno comienza a influir sobre el negocio alimentario en Estados Unidos. Weston señaló que el crecimiento del uso de medicamentos supresores del apetito, conocidos como GLP-1, reduce el consumo de alimentos fritos y afecta la demanda de aceites por parte del sector gastronómico.
«Sin duda, estamos viendo las consecuencias de los GLP-1 en la demanda del sector de la restauración, sobre todo en lo que respecta a los alimentos fritos», señaló, según informó The Guardian.
A pesar de la caída del negocio de aceites en Estados Unidos, la compañía registró un crecimiento del 1% en sus ventas de alimentos durante el trimestre finalizado el 20 de junio. El avance de otras marcas del grupo, como Twinings, compensó parcialmente el retroceso de Mazola.
En conjunto, las ventas de Associated British Foods crecieron un 3% y alcanzaron los 5.300 millones de libras esterlinas durante ese período. La empresa también informó un incremento del 3% en las ventas de Primark, mientras que el negocio del azúcar registró una caída del 4% y el suministro agrícola descendió un 14%, principalmente por una menor demanda de alimentos para animales.
No obstante, la compañía reconoció que opera en «un entorno de consumo complicado en la mayoría de nuestros mercados», una situación que también afecta a otras grandes empresas del sector minorista.
Como ejemplo, ABF mencionó el caso de Asda, una de las principales cadenas de supermercados del Reino Unido. La empresa informó recientemente la eliminación de casi 6.000 puestos de trabajo durante el último año, tras vender parte de su negocio de alimentación y reducir su plantilla tecnológica después de completar una modernización de sus sistemas informáticos.
Según Asda, la mayor parte de esas salidas no respondió a despidos, sino a la decisión de no reemplazar empleados que dejaron la compañía y al fin de contratos relacionados con proyectos tecnológicos. La cadena aseguró que, al mismo tiempo, mantuvo inversiones en aumentos salariales y en la ampliación del horario de atención de sus tiendas para mejorar la experiencia de compra de sus clientes.








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