Una ola de color rojo clamó este martes contra la presunta violación grupal a una estudiante de la universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, y exigió la dimisión de la dirección del centro, a la que acusan de ocultar el caso durante dos años.
«Administración de Cornell, ¿qué les decís a vuestras hijas?», «El silencio es violencia», «Muerte a la cultura de la violación» o «Todas somos Jane Doe», rezaban algunos de los carteles en la protesta en el centro de Ithaca, la localidad en la que se encuentra esta universidad de élite.
Estudiantes, profesores y otras personas «indignadas» de todas las edades se concentraron cerca del campus de Cornell con camisetas, abrigos, pañuelos y pancartas de color rojo para homenajear a la víctima, identificada con el pseudónimo ‘Jane Doe’ para proteger su identidad, porque, según explicaron las organizadoras, este es su color favorito.
También es el tono característico de Cornell, pero la protesta invitó a «robárselo y devolverlo al corazón» de la estudiante, que en 2024 denunció haber sido violada durante horas por otros siete estudiantes en una fraternidad en el campus de su universidad y hace unas semanas presentó una nueva demanda contra ellos y contra el centro.
«Por Jane Doe y por todas las que fueron Jane Doe»
«Está siendo muy doloroso. Cuando exponemos estos temas en clase, empiezan a aparecer un montón de traumas. Hay muchas compañeras que también sufrieron violencias basadas en género», relató a EFE Elizabeth Gallego, estudiante de segundo año de un máster en Cornell.
Gallego, que migró de Colombia para formarse en la prestigiosa universidad, denunció sentir «mucha rabia y frustración» por el caso, del que dijo haberse enterado por la prensa, y aseguró que el violador «no es solo la persona que comete el acto per se, sino todo el sistema que se lo permite y que calla».
«Recuerdo el caso de una compañera que decía: ‘Sufrí violencias basadas en género, pero me di cuenta que el mismo sistema, mientras yo denuncio, me está revictimizando, y que es un sistema también violador'», añadió.
«No se trata solo de Cornell»
«Queremos protecciones para todas las personas supervivientes de agresiones sexuales, que se modifiquen todas las medidas que se toman cuando sale a la luz un caso de agresión sexual y que estos casos se tomen en serio», sostuvo Samara Ferris, una de las organizadoras.
Las convocantes de la protesta, que no eran organizaciones estudiantiles, invitaron a ampliar las demandas y a aprovechar la rabia desatada por este caso para cambiar las cosas en todo el país.
«No se trata solo de Cornell. Se trata de todos los casos de agresión sexual en los campus de Estados Unidos. Las universidades suelen querer ocultar esa información porque quieren recibir donaciones. Quieren que la gente estudie allí», apuntó Ferris.
«Justicia para Jane Doe, dimisión de Kotlikoff»
Horas antes de la concentración, el presidente de la universidad, Michael Kotlikoff, lamentó el dolor sufrido por Jane Doe en 2024 y, pese a no señalar ninguna omisión de responsabilidades concreta, reconoció la necesidad de «mejorar» y de identificar «las deficiencias».
Otra estudiante del centro, que prefirió no decir su nombre, consideró que esas declaraciones «un indicio de que la movilización social funciona», porque si el prestigio de la universidad no «estuviera por los suelos», no se hubiera manifestado. Aun así, se mantuvo escéptica con la directiva de Cornell.
Kotlikoff también anunció un veto a todas las fiestas organizadas por fraternidades durante el resto del curso.
Durante la concentración, se cantaron numerosas proclamas a favor de la dimisión de la directiva del centro, contra la que el claustro de Cornell presentará una moción de confianza mañana.
«Hay estudiantes que fueron expulsados de la universidad por participar en protestas, pero los estudiantes que estuvieron involucrados en este tipo de hechos tan macabros siguen ahí estudiando. Eso es bastante cuestionable», afirmó la alumna.
De los siete estudiantes denunciados en 2024, solo dos fueron expulsados del centro, otros dos fueron suspendidos temporalmente y han regresado a las aulas, mientras que los tres restantes recibieron sanciones menores. Además, cuatro de ellos tuvieron que elaborar ensayos reflexivos como parte de sus sanciones.
«Debería ser una pena de cárcel, no un trabajo escrito», se leía en una de las pancartas.
La protesta, que se extendió más de tres horas, unió a estudiantes de los primeros cursos que reclamaban protección frente a la violencia sexual en el entorno universitario y a mujeres de mayor edad que se reconocían en la experiencia de la denunciante. Todas ellas bajo el lema: «Todas somos Jane Doe».















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