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Un veterano que perdió ambas piernas en combate volvió a alistarse en la Marina

Esta es una verdadera historia de resiliencia. El sargento primero de los Marines, Johnny Joey Jones, perdió ambas piernas en combate en Afganistán en 2010 y fue dado de baja por motivos médicos en 2012. Luego de 14 años fuera del servicio, se ha reincorporado a los Marines, para brindar su experiencia como desactivador de explosivos.

Luego de tomarle juramento a Jones, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, dijo: «No creo que haya mejor portavoz del Cuerpo de Marines, que transmita con tanta claridad de qué se trata, qué significa servir, la hermandad que existe, que la forma en que Joey habla de ello en televisión, de manera que el pueblo estadounidense lo entienda y conecte con ello de una forma visceral”, dijo Hegseth.

De esta manera, el secretario de Guerra recordó los momentos en que habían trabajado juntos en Fox News y que, además, Jones suele colaborar en plataformas de streaming como analista de temas militares. «Se puede hablar de ello desde un punto de vista académico o desde una perspectiva distante, o se puede hablar de ello habiéndolo vivido, como él lo ha hecho… Lo lleva en la sangre, en el corazón y en el alma, vistiendo ese uniforme», añadió Hegseth.

“Jones es, simplemente, una buena persona que hace lo correcto por las razones correctas. Y cuando supe que estaba interesado en volver a vestir el uniforme, la verdad es que no me sorprendió», expresó Hegseth. Según dijo, considera que Jones, al ser una figura destacada en temas militares, será un buen ejemplo para los jóvenes que están considerando ingresar a las Fuerzas Armadas.

La historia militar de Jones comenzó en 2005, cuando se alistó en la Marina. Primero se dedicó a la reparación de radios y luego a la desactivación de explosivos. Participó en dos misiones con los Marines: primero en Irak en septiembre de 2007 y luego en Afganistán en marzo de 2010 (Operación Libertad Duradera).

En Afganistán, su equipo de desactivación de explosivos destruyó cerca de 80 artefactos improvisados. Pero, el 6 de agosto de 2010, Jones pisó uno de ellos: la explosión le amputó ambas piernas por encima de la rodilla y también le causó heridas en ambos brazos.

Jones pasó dos años recuperándose en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland. Durante su estancia en el hospital, fundó un programa en el que los veteranos en etapas más avanzadas de recuperación podían servir de mentores a quienes habían resultado heridos recientemente.

En Washington también trabajó durante un año en el Capitolio tras recibir una beca del Comité de Asuntos de Veteranos de la Cámara de Representantes y cursó estudios universitarios. Tras su recuperación, pudo matricularse en la Universidad de Georgetown y obtener su título en 2014.

Jones afirmó que decidió alistarse nuevamente porque siente que tiene una deuda con el Cuerpo de Marines y con Estados Unidos. Tras resultar herido, dijo que su familia fue fundamental para su recuperación, pero que sentía que algo faltaba. «En mi último trabajo de uniforme, mi trabajo era recuperarme, sanar; es algo muy egoísta. Y luego me retiré. No hay nada de malo en eso, pero era un asunto pendiente».

Ahora, como reservista de los Marines, volverá a servir en las fuerzas armadas trabajando en el Pentágono en temas relacionados con la política de desactivación de explosivos. Ya no destruirá bombas en el campo de batalla, pero aportará su experiencia directa para desarrollar nuevas políticas y resolver problemas para otros colegas que realizan esa delicada y riesgosa labor.

«Mi trabajo ahora va a ser apoyar a todos los que vistan el uniforme del Cuerpo de Marines y la insignia de desactivación de explosivos», explicó Jones. «Si mi trabajo es preparar café, o redactar documentos, o responder un correo electrónico, o usar mi labia para ayudarlos a convencer a algunos ingenieros de que necesitamos ese dinero, o convencer a la Armada de que necesitamos esa capacidad, entonces eso es lo que voy a hacer».

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