un estudio analizó lo que piden los condenados a muerte en EE.UU. como última comida y llegó a esta conclusión sobre su estado mental

El caso de Christa Pike, la única mujer en el corredor de la muerte en Tennessee, reavivó el interés por los últimos momentos que viven los condenados a la pena de muerte en Estados Unidos. La ejecución de Pike fue suspendida temporalmente este miércoles por la mañana, pero el público y la comunidad científica ya se han preguntado por el estado mental de estos convictos antes de morir: sus últimas palabras y sus últimas comidas.

Un estudio de la Universidad de Cornell publicado en 2012 en la revista Appetite analizó las últimas comidas que pidieron los condenados a muerte en Estados Unidos. Concluyó que la mayoría eligió platos con muchas calorías, como carne, frituras, postres y refrescos.

Los investigadores Brian Wansink, Kevin M. Kniffin y Mitsuru Shimizu publicaron el trabajo bajo el título «Nutrición en el corredor de la muerte. Conclusiones curiosas sobre las últimas comidas». Armaron un catálogo con los últimos pedidos de comida de 247 personas ejecutadas en el país entre 2002 y 2006: 245 hombres y dos mujeres.

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Un matiz importante es que el análisis se basó en lo que los reclusos pidieron, no en lo que realmente comieron, una conexión clave entre el deseo y la inminencia de la muerte. Esto no detiene la fascinación de muchos, de hecho, varios influencers en los últimos años se dedicaron a preparar, probar y calificar las últimas comidas de criminales como Ted Bundy, Geoffrey Todd West y Richard Michael Cartwright.

El fotógrafo neozelandés Henry Hargreaves ha recreado todas las comidas en una serie que tituló «Sin segundos».

All PRISONERS EXECUTED in September 2025 (US): Last Meals & Final Words

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En Estados Unidos, 27 estados autorizan la pena de muerte, entre ellos: Alabama, Arizona, Arkansas, California, Florida, Kansas, Kentucky, Luisiana, Misisipi, Misuri, Montana, Nebraska, Nevada, Carolina del Norte, Ohio, Oklahoma, Oregón, Pensilvania, Carolina del Norte, Texas y Tennessee.

Qué revela este estudio sobre el estado mental de los condenados durante su última comida

La última comida promedio llegó a 2.756 calorías. Esa cifra supera el rango de 2.200 a 2.400 calorías diarias recomendado para hombres sedentarios de 30 y 40 años. Sin embargo, los autores reconocen que no es significativamente mayor que el consumo diario promedio de 2.753 calorías registrado en el país. En proporción, los pedidos contenían 2,5 veces las porciones diarias recomendadas de proteínas y grasas, y pocas frutas y verduras.

Los pedidos más frecuentes fueron carne (83,9%), frituras (67,9%), postres (66,3%) y gaseosas (60%). Además, el 39,9% pidió alimentos o bebidas de marca. Según el estudio, algunos reclusos pidieron comida rápida de cadenas como McDonald’s, Wendy’s o KFC.

Los condenados Aileen Wuornos y James Hudson optaron por solicitudes llamativamente austeras en sus momentos finales. Wuornos, ejecutada en Florida en 2002, rechazó la oferta de una cena elaborada y prefirió tomar únicamente una taza de café negro antes de su ejecución. Por su parte, James Hudson, ejecutado en Virginia en 2004, eligió comer una sola galleta salada acompañada por seis latas de Coca-Cola.

Pero la mayoría de los reclusos del estudio eligieron abundantes banquetes, muchos centrados en el pollo frito. Earle Vance Headrick, ejecutado en Misuri en 2002, acompañó su pollo con puré de papas con salsa, panecillos suaves y un refresco. Edward Green, ejecutado en Texas en 2004, combinó el pollo frito con papas fritas, aros de cebolla y pan. Dennis Skillicorn, ejecutado en Misuri en 2009, incluyó un menú similar sumando una ensalada y helado de vainilla como postre.

De acuerdo con los investigadores, la preferencia por la comida reconfortante y por las marcas conocidas, como Coca-Cola, probablemente refleja un intento de sobrellevar el estrés extremo con alimentos familiares. El estudio relaciona estos pedidos con el «descuento temporal»: cuando el futuro pierde valor, las personas priorizan la gratificación inmediata.

Las conclusiones de aquel estudio también tocan la vida cotidiana. Los autores advierten que algunas personas alertadas sobre los efectos nocivos de la obesidad pueden, paradójicamente, comer en exceso. Por eso sugieren estudiar el uso de la conciencia de la mortalidad en las campañas contra la obesidad.

El caso de Christa Pike: la mujer que podría ser la primera ejecutada en Tennesse en 200 años

La Corte de Apelaciones del Sexto Circuito de Estados Unidos suspendió la ejecución la mañana del miércoles «hasta nueva orden de este tribunal». Pike iba a recibir una inyección letal en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville. Sería la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.

«El tribunal suspendió esto reconociendo las serias preocupaciones sobre la ejecución programada de Christa», dijo Stephen Ferrell, abogado actual de Pike.

Antes de este fallo, la Corte Suprema de Estados Unidos y la de Tennessee habían rechazado frenar la ejecución. El gobernador Bill Lee negó el pedido de clemencia el lunes. El Departamento de Corrección de Tennessee confirmó que Pike no presentó ningún pedido de última comida.

Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años. El crimen ocurrió en enero de 1995 en Knoxville, cuando la condenada tenía 18 años. La sentenciaron a muerte en 1996 y ha pasado unos 30 años en el corredor de la muerte.

«Se me conceda o no la clemencia, estoy en paz. No tengo miedo a morir. Solo estoy nerviosa por el proceso«, escribió Pike en una carta a NBC News a principios de esta semana.

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