En la parte norte del archipiélago de las Seychelles (país independiente con 100 mil personas que viven en 115 islas en el océano Índico), la Isla de los Pájaros hace honor a su nombre. Esta pequeña y remota formación de coral es un santuario para más de un millón de charranes sombríos. Su presencia recuerda el trabajo conservacionista del financista Guy Savy y de su socio.
Un artículo de la BBC destaca que la isla ingresó en los registros históricos en 1771, luego de haber sido divisada por el capitán del barco mercante Eagle. La describió “cubierta de innumerables aves” y la bautizó como Isla de los Pájaros.
Durante décadas casi no hubo actividad humana en la isla. “En 1882, un barco británico que pasaba por la isla encontró a dos africanos que vivían allí salando pescado y aves en lo que debió ser una existencia sumamente solitaria”, describe el artículo.
A fines del siglo XIX, la isla exportaba guano (excremento de aves) y tenía un centenar de habitantes, que iban y venían desde otras partes del archipiélago. Para mediados del siglo XX, los cocoteros habían invadido la isla y la colonia de charranes sombríos sumaba unas 20.000 parejas.
El gran cambio ocurriría en 1967, cuando Guy Savy (un economista de las Seychelles) y un socio compraron la isla. Entonces, el precio del coco seco (copra) estaba en franco descenso.
Los nuevos dueños se dieron cuenta que iban a ganar más dinero con el turismo de vida silvestre. De esta manera, la Isla de los Pájaros fue pionera en una actividad que hoy tiene millones de fanáticos en todo el mundo.
En 1972, a la inauguración del aeropuerto internacional de Seychelles se sumó la finalización de una pista de aterrizaje en la Isla de los Pájaros. Al año siguiente, Savy recibió a los primeros turistas que se alojaron en una decena de chalés. Recién en 1993, se inauguró otro lodge.
Además de las playas y de la presencia de tortugas gigantes, el verdadero atractivo son las aves. El charrán sombrío (Onychoprion fuscatus) encontró en la isla un lugar perfecto para construir sus nidos. Es un ave migratoria muy elegante, de alas negras, con una llamativa franja del mismo color alrededor de cada ojo. Solo permanece en tierra para hacer el nido y criar a los polluelos, entre abril y octubre.
“Los huevos de charrán sombrío han sido considerados un manjar por los habitantes de Seychelles, pero, desde el principio, Savy prohibió el consumo de estas aves y sus huevos”, dice el artículo de la BBC. También erradicó conejos y ratas, porque estos animales causan estragos en los nidos. Y quitó las palmeras de la costa norte tras darse cuenta de que las aves necesitaban más suelo arenoso.
Los visitantes también pueden admirar a una tortuga gigante de Aldabra (Aldabrachelys gigantea), que deambula por la isla.
En 1989 fue inscrita en el Libro Guinness de los Récords como la tortuga más pesada del mundo (298 kg). Aseguran que nació en 1780 y llegó a la isla a bordo del naufragio del Hirondelle en 1808.











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