Hay noticias que uno lee y sigue adelante. Y hay otras que obligan a detenerse. Hace unos días, un nene de apenas 2 años llegó a un jardín de Córdoba con un monedero que contenía 71 dosis de cocaína. La madre fue detenida y explicó que el narcomenudeo era una forma de mantener a sus hijos. Más allá del delito, a mí me quedó otra pregunta: ¿qué nos pasó como sociedad para llegar hasta acá?
Tengo 64 años y cuando pienso en mi infancia no puedo evitar compararla con la realidad actual. No quiero caer en la nostalgia de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Mi infancia tampoco fue perfecta. Había pobreza, violencia y desigualdades. Pero había algo que hoy parece haberse debilitado: la comunidad. Cuando era chico había adultos que conocían a los chicos, que podían poner un límite, acompañar y también detectar cuando algo no estaba bien. Quizás, sin darnos cuenta, fuimos perdiendo algunos de los hilos que antes nos unían. Cada uno, desde su lugar, formaba parte de una red que ayudaba a sostener a los chicos.
Hoy vemos situaciones que alguna vez nos hubieran parecido inimaginables, como el caso de este niño y su mamá. No pretendo justificar a su madre. Si cometió un delito, deberá responder ante la Justicia. Pero creo que como sociedad tenemos que mirar un poco más allá de la detención. ¿Qué hubo antes? ¿Falta de oportunidades? ¿Pobreza? ¿Una familia que también necesitaba ayuda? ¿Un Estado que llegó tarde? ¿Una comunidad que dejó de mirar? Creo que no alcanza con castigar cuando el daño ya está hecho. Prevenir también significa estar presentes. Escuchar, acompañar, dar oportunidades. Ese niño debería estar jugando, aprendiendo y descubriendo el mundo. Por eso esta noticia me interpela. Porque quizás el problema no sea sólo un niño haya llegado a un jardín con 71 dosis de cocaína. Quizás el verdadero problema sea que hubo una sociedad que no llegó a tiempo. Tal vez la tarea que tenemos sea volver a tejer algunos de esos hilos antes de que sean nuestros chicos quienes paguen el precio de haberlos perdido. ¿Qué nos pasó?
Fernando Hoffmann / fernandohoffmann@yahoo.com.ar
Consumo masivo junio 2026 (-) 2,7% y el semestral (-) 2,9%. Fuente UP; CAC. Ventas minoristas julio (-) 3,8% y el semestral (-) 2,7%. Fuente CAME. Carne vacuna (-) 12% y patentamientos de autos (-) 13%.
Más la caída del PBI del 1er semestre 2026 de 40% en relación a 2025 que fue casi del 5%. Algo debe cambiar el señor Milei si quiere continuidad con su programa y éxito electoral para lograrlo.
Víctor Zajdenberg / viczaj2@yahoo.com.ar
Vivimos en un mundo donde todo está clasificado, tipificado, cuantificado, normativizado, legislado. Hemos construido un marco para vivir bien. Hemos creado recursos a nuestro favor. Pero cuando nos adentramos más allá de las capas superficiales de las instituciones, comenzamos a transitar obstáculos que conforman grandes muros. A finales de abril, por un problema de salud, mi hijo no puede asistir al colegio. Existiendo la posibilidad de continuar su educación bajo una modalidad domiciliaria, la escuela esperó que volviera a concurrir. Al continuar de licencia, desde la instancia pedagógica, del distrito me expresaron: “La escuela es presencial”, a pesar de que hay constancia de tratamiento médico.
El sistema educativo cuenta con un abordaje para estas situaciones. El problema está cuando llega el momento de hacer realidad aquello que ya está estipulado. A tres meses de que terminó el ciclo escolar, sigue desvinculado de la escuela y no podrá pasar de año.
Las normas pueden estar escritas, pero hacerlas realidad depende de los seres humanos. Lo institucional pareciera conducirnos a un estado de vulnerabilidad e indefensión, donde aquello que debería garantizar derechos termina siendo un obstáculo.
Sandra V. Adelardi / lardisan@yahoo.com.ar
Pregunta a J. Macri por los “fondos de coparticipación”
Señor Jorge Macri: ¿qué está haciendo usted para recuperar los fondos en concepto de coparticipación caprichosamente sacados por el ex presidente Alberto Fernández, que ascenderían a varios millones de dólares?
Ello nos ha traído un perjuicio real y concreto; ese dinero es propiedad de los porteños, y usted es el responsable de su recuperación. Pasan los años. ¡No se olvide!
José A. Managó / docmanago@gmail.com










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