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qué dijo del crédito y la mora

Después de subirle la nota a la Argentina, la calificadora de riesgo Fitch Ratings hizo un análisis del sector bancario y decidió hacer el mismo movimiento con tres de las cuatro entidades más grandes del país. Así, bancos como el Macro, Santander y BBVA recibieron una mejora en sus calificaciones, que podría impactar positivamente en sus acciones.

Fitch usó de base la mejora de la nota soberana y las perspectivas más alentadoras del entorno macro económico argentino para subir de CCC+ a B – la calificación del sector bancario en general. En un informe, la agencia de crédito reconoció que por su análisis, el sector bancario argentino podría acceder a una nota más alta, pero que decidió mantenerlo con la letra B- por «dos factores negativos: la Calificación Soberana y la Estabilidad Macroeconómica».

Este «ascenso» impacta positivamente en las notas de cada banco en particularr. El más beneficiado fue el Macro, cuya nota pasó de CCC+ a B- en el largo plazo para todas sus colocaciones, tanto en pesos como en dólares. En tanto, en el caso de Banco Santander Argentina, Fitch mantuvo la calificación de largo plazo en moneda extranjera en ‘B-’, pero elevó la de moneda local a ‘B’ desde ‘B-’. La perspectiva se mantiene estable.

Al mismo tiempo, el BBVA recibió una mejora de su nota para sus calificaciones en moneda extranjera, que pasó de B- a B.

La única entidad que no recibió mejoras fue el Banco Supervielle: Fitch decidió mantenerle la nota en CCC+. La agencia advirtió que mientras para el resto de los bancos cualquier mejora adicional en la calificación soberana de Argentina o en el entorno operativo (OE) impulsaría al alza sus notas de viabilidad; en el caso de Supervielle, se requeriría una mejora sostenida en su rentabilidad y perfil de negocios.

Según el análisis de Fitch,» Los bancos siguen estando bien capitalizados y han sido capaces de gestionar la volatilidad extrema de las tasas de interés durante los últimos meses. La combinación de mayores costos de fondeo y costos crediticios ejerció una presión significativa sobre la rentabilidad operativa del sistema bancario en 2025.»,

La agencia advirtió que esas condiciones se verán reflejadas con menores márgenes de ganancias en los balances de las entidades en la primera mitad del año. Aunque no está dentro del pelotón de bancos analizados por Fitch, el caso del Grupo Financiero Galicia puede servir de ejemplo en este sentido: presentó su balance del primer trimestre del año en Wall Street en el que reportó ganancias netas, después de un trimestre rojo en el último ejercicio de 2025.

Fitch espera que las condiciones crediticias se normalicen después de la segunda mitad del año. «El crecimiento del crédito en este contexto se ha moderado, aunque las tasas de interés más bajas en los últimos meses podrían proporcionar un trasfondo más favorable para una recuperación este año con una mayor dinámica en los préstamos en moneda extranjera», anticipo la agencia.

Casi al mismo tiempo de la mejora de calificaciones de Fitch, la subsidiaria FIX (afiliada de Fitch Ratings), distribuyó un informe entre los inversores en el que anticipa una economía entrando en una «Fase 4» con un mix de estabilidad cambiaria, pero con una recuperación que no llega a todos los bolsillos por igual.

Según Fix para el sector financiero, el panorama es de transición. El informe advierte que 2025 dejó una cicatriz en el balance de los bancos: un aumento en la morosidad de las familias, castigadas por el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales en un contexto de ajuste.

«Las cuotas de los préstamos ya no se benefician de la licuación derivada de los altos niveles de inflación», explican desde la calificadora. Con ajustes salariales nominalmente más bajos en un escenario de mayor estabilidad, el peso de la deuda sobre el ingreso familiar aumentó. No obstante, FIX anticipa que los niveles de mora se estabilizarán hacia el cierre del primer semestre de 2026, gracias a pautas de riesgo más conservadoras y acciones de recupero más agresivas.

Sin embargo, hay una luz al final del túnel para el sector privado. «Se espera una reactivación del financiamiento hacia el cierre del primer semestre», señalan desde la calificadora. El dato que entusiasma a los inversores es el posible regreso de los créditos hipotecarios y prendarios en el mercado de capitales, que podrían motorizar un volumen de emisiones de US$ 2.500 millones.

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