En los embarazos de alto riesgo, el tiempo puede ser decisivo. Un cambio en el flujo sanguíneo del cordón umbilical o del feto puede indicar que la placenta no está funcionando bien y que el bebé no recibe oxígeno o nutrientes suficientes.
El problema es que los controles actuales suelen ofrecer fotos parciales. Una ecografía Doppler permite medir el flujo, pero requiere equipo, personal especializado y una visita concreta. Entre una medición y otra pueden ocurrir cambios importantes.
Stanford Medicine informó que investigadores de Stanford, UC San Diego y la Universidad de Oxford están probando un parche de ultrasonido portátil diseñado para monitorear de forma continua el flujo sanguíneo fetal y del cordón umbilical.
El dispositivo, llamado UPatch, es un adhesivo flexible del tamaño aproximado de la palma de una mano. Se coloca sobre el abdomen y se conecta a una computadora que interpreta los datos de ultrasonido. En una primera etapa se piensa para pacientes hospitalizadas, aunque el objetivo futuro es desarrollar una versión inalámbrica para uso domiciliario.
La innovación está en que el sistema, que no intenta seguir cualquier punto móvil del feto. Los investigadores apuntaron al lugar donde el cordón umbilical se une a la placenta, una zona relativamente más estable. Además, desarrollaron un algoritmo de segmentación de imágenes para rastrear ese punto en tiempo real aunque la madre o el bebé se muevan.
El estudio fue publicado en Nature Biotechnology. Allí se reporta que el parche logró adquirir estructuras anatómicas y velocidades de flujo sanguíneo con buena concordancia frente a un equipo clínico manual en 62 embarazos. También generó datos continuos en 52 mujeres con condiciones perinatales variadas, como embarazos saludables, fetos pequeños o grandes para la edad gestacional, diabetes gestacional, preeclampsia e hipertensión gestacional.
Stanford señaló que el dispositivo puede observar los tres vasos principales del cordón umbilical -dos arterias y una vena- y también medir flujo en una arteria fetal importante. Además, puede estimar estructuras anatómicas como circunferencia de cabeza, abdomen y longitud del fémur, datos útiles para evaluar crecimiento.
Uno de los casos más llamativos ocurrió en una paciente de 28 semanas. El parche detectó fluctuaciones anormales en el flujo del cordón; pruebas posteriores confirmaron una disfunción placentaria severa y el bebé nació por cesárea cuatro días después, con buena evolución en cuidados neonatales.
La tecnología no reemplaza todavía a la atención médica ni está lista como producto masivo. Los investigadores advierten que debe validarse en más pacientes, reducir cables, mejorar comodidad y demostrar utilidad clínica sostenida.
Pero el avance apunta a una necesidad real: pasar de controles intermitentes a vigilancia continua cuando el embarazo lo requiere. En medicina fetal, detectar antes una señal de alarma puede cambiar por completo la decisión clínica.










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