Los restos de café suelen terminar en la basura después de preparar una infusión. Sin embargo, los granos molidos que quedan pueden conservar una textura útil para determinadas tareas domésticas y también incorporarse al compost.
El bicarbonato de sodio, por su parte, es conocido por sus usos en la limpieza y por su capacidad para ayudar a controlar determinados olores. Al combinar ambos ingredientes se obtiene una preparación que puede utilizarse como abrasivo suave en algunas superficies.
El interés por este truco también está relacionado con la posibilidad de darle una segunda utilidad a un residuo de cocina.
Sin embargo, conviene diferenciar entre los usos que tienen respaldo y aquellos que forman parte de consejos domésticos difundidos en redes. La especialista en suelos Linda Brewer, de Oregon State University, explica que los restos de café pueden aportar materia orgánica y mejorar la estructura del suelo, pero advierte que deben utilizarse con moderación porque un exceso puede perjudicar las plantas.
Un artículo de El Cronista propone secar primero el café usado y combinarlo con una o dos cucharadas de bicarbonato hasta obtener una mezcla uniforme.
Según el uso que se le quiera dar, puede utilizarse seca o incorporarse una pequeña cantidad de agua para formar una pasta.
El procedimiento es sencillo. Primero hay que dejar secar por completo el café usado, ya que los restos húmedos pueden desarrollar moho durante el almacenamiento. Después se mezclan con una o dos cucharadas de bicarbonato hasta conseguir una preparación homogénea.
Para utilizarla como pasta de limpieza, se pueden agregar unas gotas de agua. La cantidad dependerá de la superficie y del uso que se le quiera dar.
No existe una frecuencia universal establecida para esta mezcla. Si se utiliza para una tarea puntual de limpieza o para controlar olores, puede prepararse cuando sea necesario, en pequeñas cantidades.
En el jardín, la recomendación es diferente. Brewer señala que los restos de café deben utilizarse con moderación. Oregon State University indica que, dentro del compost, los posos de café no deberían superar el 20 % del volumen total, ya que cantidades mayores pueden resultar perjudiciales para las plantas.
Antes de aplicar la mezcla sobre una superficie, es conveniente hacer una prueba en un sector poco visible. La textura del café puede resultar abrasiva para materiales delicados y dejar marcas.
Además, el bicarbonato y el café no convierten la preparación en un desinfectante. La EPA advierte que los productos caseros de limpieza no siempre ofrecen el mismo rendimiento que las formulaciones comerciales diseñadas para una tarea específica.










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