«En ningún caso hubo una estafa ni un fraude», dijo mirando a cámara el escritor Hernán Casciari en un posteo en redes para responder a quienes lo denunciaron ante la Justicia por presunta estafa y administración fraudulenta después de haber aportado voluntariamente dinero para cofinanciar las producciones de la productora Orsai Audiovisuales, que ya rodó los largometrajes La uruguaya, Canelones y La muerte de un comediante, el documental Sola en el paraíso y la serie animada Emi On Off.
Esos productores asociados aceptaron una invitación pública que Casciari lanzó para participar de la financiación comunitaria de películas. El modelo no era el de crowdfunding tradicional, al que las personas donan dinero de manera desinteresada.
Aquí, explicaba el escritor, se transformaban en socios comprando bonos de producción –que oscilaban entre los 100 y los 20.000 dólares– que garantizaban el acceso a retornos proporcionales sobre las ganancias comerciales.
Cuando esos retornos aparecieron, la decepción fue mayúscula. Y la decepción terminó en Tribunales. Según informó ayer Clarín, un grupo de aportantes, reunidos en el colectivo «Productores Organizados» denunciaron que inversiones de 2.500 dólares accedieron a devoluciones de 56,40 dólares, o aportes de 850 dólares que derivaron en retornos de 9,87 dólares, e incluso saldos irrisorios de 1,41 dólares en billeteras digitales cuyo umbral mínimo de retiro exige acumular cuatro dólares.
Por eso, los productores asociados radicaron una denuncia en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 y la Fiscalía N.º 16 de la Ciudad de Buenos Aires, donde se investiga ahora una presunta estafa y administración fraudulenta, ante, dicen, la falta de rendiciones de cuentas transparentes y la reconstrucción del destino final de millones de dólares aportados por miles de ciudadanos.
Es a esa denuncia que esta tarde respondió Casciari: «Una persona que estafa, o un proyecto que estafa a otras personas, actúa con premeditación. Es absolutamente ridículo que yo, o cualquier persona que trabaje en Orsai, nos hayamos levantado una mañana con la intención de estafar gente», comenzó el escritor en un video en el que viste de negro y luce el semblante serio. La imagen tiene por delante un código QR, sobre el que también se expresó.
«En ese QR están todos los gastos, todos los pagos y todas las facturas, una por una, de los proyectos culturales que ahora están en duda, vinculados con Orsai Audiovisuales. Son proyectos que hicimos entre 2021 y 2024 o 2025″, explicó Casciari.
Y recordó que Orsai es un proyecto autogestivo dedicado a publicar libros, revistas culturales sin publicidad, talleres de escritura, obras de teatro y películas. «Publicamos autores noveles y tenemos una escuela. Tenemos alrededor de siete u ocho proyectos funcionando al mismo tiempo y hubo uno que salió mal. Eso es todo lo que pasó», subrayó.
Casciari se disculpó por los errores: «No supimos hacerlo bien. Creo que durante todo el año 2025 estuve pidiéndoles disculpas a los aportantes, a los socios de ese proyecto, mano a mano, incluso uno por uno». Y empatizó con quienes lo denunciaron: «Son personas que de verdad se sienten decepcionadas y frustradas porque esperaban otra cosa de un proyecto. Pero en ningún caso hubo una estafa ni un fraude», reiteró.
E insistió: «Como ayer se levantó muchísima polvareda por este grupo de aportantes que están muy decepcionados con el modo en que produjimos algunas de nuestras películas, quiero dejarles muy claro que entiendo perfectamente esa decepción y esa frustración, pero que bajo ningún concepto acepto que se hable de estafa, de fraude o de método Ponzi, ni que se utilice ninguna de las otras expresiones que se están empleando para referirse a Orsai. Orsai no hace eso. Nunca jamás en la vida hicimos algo así y jamás vamos a hacer semejante cosa».














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