Nacieron cuatro aguará guazú en Córdoba y las cámaras registraron una escena inédita con sus crías

Cuatro cachorros de aguará guazú nacieron en Córdoba y un sistema de cámaras trampa permitió registrar una escena difícil de observar en la naturaleza: los movimientos de la madre junto a sus crías y el traslado de los pequeños entre distintos refugios.

La protagonista es Cucusa, una hembra de aproximadamente tres años que vive en el Parque Nacional Ansenuza y forma parte de un proyecto de conservación impulsado por Aves Argentinas junto con la Administración de Parques Nacionales y la Secretaría de Ambiente de Córdoba. Los investigadores siguen sus desplazamientos mediante un collar satelital.

Un cambio en sus movimientos encendió la primera señal. Después llegaron las cámaras y, finalmente, la confirmación: Cucusa había tenido cuatro cachorros.

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El conservacionista Augusto Distel advirtió una modificación en los movimientos habituales de la hembra y decidió instalar ocho cámaras trampa en la zona para observar qué ocurría sin interferir con los animales.

«Un día salí a buscar a Cucusa y noté algo diferente en su comportamiento. Sus movimientos habían cambiado. Decidí instalar ocho cámaras trampa en la zona y retirarme para no interferir. Al día siguiente volví a revisar las tarjetas y llegó la confirmación que esperaba: Cucusa había tenido cuatro cachorros«, explicó Distel.

Los registros mostraron después otro comportamiento particular: la madre trasladaba a sus cachorros, uno por uno, entre diferentes refugios.

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Aves Argentinas explicó que Cucusa cambia a las crías de refugio para protegerlas de posibles predadores. Durante esta etapa también debe dejarlas solas varias veces al día para salir en busca de alimento.

Las imágenes aportan información sobre una etapa especialmente sensible de la vida de la especie y permiten conocer mejor el comportamiento de los aguará guazú durante la crianza y el uso que hacen del ambiente.

El seguimiento tiene además un carácter pionero. Es la primera vez que un ejemplar de aguará guazú es monitoreado mediante un collar satelital en esta región.

El proyecto había comenzado meses antes, cuando los investigadores detectaron durante más de un año a una pareja de aguará guazú en el área. La hembra fue capturada para colocarle el dispositivo, comprobar su estado de salud y volver a liberarla en su ambiente natural.

El monitoreo permitió obtener otro dato sobre la camada: el padre también participa del cuidado de los cachorros. De acuerdo con Aves Argentinas, ese cuidado compartido aumenta las posibilidades de supervivencia de las crías.

El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica. Su nombre significa «zorro grande» en guaraní y habita principalmente pastizales, bañados y esteros.

En Córdoba fue declarado Monumento Natural Provincial, una categoría destinada a reforzar la protección de especies consideradas especialmente valiosas para el patrimonio natural de la provincia.

A nivel nacional, la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) clasifica al aguará guazú como «vulnerable». Entre las principales amenazas que enfrenta aparecen la pérdida y degradación de su hábitat, los atropellamientos en rutas, la persecución, la caza y la captura ilegal.

A escala global, la especie está considerada Casi Amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

El nacimiento de los cuatro cachorros en el Parque Nacional Ansenuza suma ahora un registro relevante para el estudio de la especie. El seguimiento de Cucusa permite observar de cerca, sin interferir con los animales, cómo se comporta una familia de aguará guazú durante una de las etapas más delicadas de su ciclo de vida.

Fuente

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