El periodista español Juan Carlos Rivero creció en Almendrales, dentro del distrito madrileño de Usera, cuando las viviendas ya estaban construidas pero las calles todavía eran de tierra.
Allí jugaba al fútbol con otros chicos del barrio antes de convertirse en periodista de RTVE.
Era el segundo de tres hermanos y se describió como el más tímido y prudente. En el colegio obtenía buenas notas, se organizaba para estudiar y casi nunca tenía que recuperar una materia.
“Iba a un colegio que se llamaba Colegio Latino. Era un barrio humilde”, contó Juan Carlos Rivero en el pódcast Gracias por venir, de Siro López.
El periodista nació en Madrid en 1961 y pasó su infancia en Almendrales. En aquellos años, las casas podían entregarse antes de que terminaran las obras de urbanización alrededor.
Fuera de su vivienda todavía no había calles asfaltadas. “La casa estaba hecha, pero salíamos y era barro por todos lados. Jugábamos al fútbol en el barro”, recordó.
Rivero contó que muchas de las familias del barrio habían llegado desde otros lugares de España. Eran trabajadores que se habían instalado en Madrid y buscaban mejorar sus condiciones de vida.
En su casa, el trabajo también ocupaba buena parte del día. “Mi padre era ferroviario y luego además trabajaba en una tienda de electrodomésticos. Tenía dos trabajos”, explicó.
Con el crecimiento de la venta de televisores, planchas y otros aparatos, su padre terminó dejando Renfe. Rivero recordó que aquel comercio coincidió con una etapa en la que esos productos comenzaban a llegar a cada vez más hogares.
Juan Carlos Rivero era el mediano de tres hermanos. Cuando habló de su infancia, se definió como un niño responsable y con un carácter distinto al de los otros dos. “Yo era el tímido y el prudente de tres hermanos. Era como muy responsable”, contó durante la entrevista. Esa forma de ser también aparecía en el colegio. Rivero estudiaba, ordenaba sus tareas y no solía tener dificultades para aprobar.
“De los tres hermanos no suspendía nunca. Era el que estudiaba”, afirmó. Después agregó: “Se me daba bien casi todo, era muy organizado en el colegio, muy estudioso y muy responsable”.
El primer tropiezo importante llegó con la Selectividad. Rivero se puso nervioso durante el examen de junio y no consiguió aprobar. Tuvo que volver a presentarse en septiembre. En esa segunda convocatoria superó la prueba y pudo continuar con sus estudios.
Su rendimiento había llevado a su padre a imaginar una profesión concreta para él. Quería que siguiera el camino de su abuelo y estudiara Medicina.
“Mi padre puso todo su empeño en que yo fuera médico porque su padre había sido médico”, recordó Rivero.
El joven ya había tomado otra decisión. “Le dije: ‘A mí lo que realmente me gusta es ser periodista’”, contó. Su padre aceptó la elección, aunque con una condición: “Bueno, vale. Eso lo haces por las tardes”.
Cuando decidió estudiar Periodismo, Juan Carlos Rivero no pensaba dedicarse a las transmisiones deportivas. Su interés principal estaba en las noticias y los temas de actualidad.
“Yo no me quería dedicar a deportes, a mí me gustaba mucho la actualidad”, reconoció sobre sus primeros planes profesionales. Las narraciones habían aparecido mucho antes dentro de su casa. Mientras sus hermanos jugaban partidos de hockey de mesa, Rivero se encargaba de relatar lo que ocurría.
Con los años, esa actividad terminó formando parte de su trabajo. Rivero se incorporó a RTVE y quedó vinculado con las principales emisiones deportivas de la televisión pública española.















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