Una pareja compartió en TikTok su aterradora experiencia en la excursión más famosa de la isla de Capri, el ingreso a la Gruta Azul, conocida en italiano como la Grotta Azzurra. La fotógrafa Sherina Welch grabó el momento en que entraron a la cueva marina y los desesperantes minutos que padecieron cuando su bote empezó a inundarse.
La mujer de 46 años, oriunda de Texas, viajó junto a su esposo al paradisíaco destino italiano. Al igual que miles de visitantes cada año, reservaron el paseo acuático a una de las atracciones naturales más reconocibles de la isla italiana.
La Gruta Azul es una caverna hundida de 15 a 20 metros en el mar, sin otra fuente directa de luz que el boquete de la pequeña entrada. La luz solar penetra por vía subacuática, se refleja en las paredes y en la bóveda de la cueva marina.
Todo aquello genera el efecto óptico el color de sus aguas, de un azul brillante y fosforescente. Solo se puede acceder trasladándose desde un barco turístico más grande que luego traslada a los turistas en pequeñas barcas de remos de madera que se deslizan a través de una estrecha abertura que funciona como entrada.
Se ingresa por turnos a través del agujero en la roca de menos de un metro de altura y para entrar es necesario recostarse en la embarcación. Algunos viajeros esperan hasta más de una hora para entrar por solo cinco minutos, cuando las condiciones meteorológicas y la marea lo permiten.
«¡Dios mío, lo que debería haber sido una experiencia maravillosa fue aterradora! ¡Tengan cuidado si van a este lugar! Es un sitio precioso, pero tiene sus riesgos, y lo manejaron muy bien. ¡Nuestro guía turístico fue increíble!, escribió en Welch en el epígrafe de su video en TikTok, que fue visto por más de 3 millones de usuarios en pocas horas.
Welch contó más detalles en diálogo con la revista People. «Al principio no había muchos motivos para preocuparse, todo parecía normal y el agua parecía tranquila», relató.
«Nos explicaron que la Gruta Azul se suele cerrar cuando el oleaje es demasiado fuerte, así que supuse que solo se permite la entrada de embarcaciones cuando es seguro», sostuvo.
Cabe aclarar que la excursión tiene un costo económico elevado, que varía según el punto de partida y el recorrido contratado, pero según la información disponible en portales especializados en turismo de la bahía de Nápoles y otros que parten de la Costa Amalfitana, oscilan entre 50 dólares por persona y pueden ascender hasta 150 dólares por persona.
En el caso de este matrimonio abordaron un barco turístico en Capri junto a un contingente de viajeros. Esperaron su turno para trasladarse a los botes pequeños y subieron juntos a una de las barcazas para ingresar junto a otra pareja, que iba delante suyo con el capitán.
«Nos dimos cuenta de que algo andaba mal cuando nuestra barcaza chocó contra la roca. De repente sentí que tragué como un litro de agua y no entendía nada», comentó Welch.
«Pasamos de estar secos a estar completamente empapados y tumbados en el bote lleno de agua, que entraba a raudales. Pensamos que nos quedaríamos atrapados allí y la emoción de entrar a esa cueva de fama mundial se transformó en pánico», confesó.
Desde adentro la salida se vislumbraba como un pequeño punto blanco y en el interior había muy poca luz. «Adentro de la cueva la confusión se intensificó aún más, el capitán gritaba las instrucciones en italiano, no paraba de remar mientras nosotros estábamos empapados, confundidos y asustados», describió.
La barrera idiomática y los gritos empeoraron la situación. «La mujer de la otra barcaza, donde estaba la pareja que entró con nosotros, empezó a llorar y yo intentaba consolarla», rememoró.
«Antes de contratar la excursión le pregunté a uno de los guías qué pasaría si alguien quedaba atrapado en la cueva y me dijo que tendrían que llamar a buzos, pero que eso no solía ocurrir y el oleaje nos permitiría salir en cinco minutos», aseguró.
Afortunadamente los pasajeros fueron rescatados en cuestión de minutos, tal como le habían dicho. En el video que grabaron se observa el momento en que se trasladaron a la otra embarcación.
«Los minutos parecieron una eternidad. El bote del capitán se acercó al nuestro y nos hizo señas para que subiéramos rápidamente, porque el nuestro se estaba hundiendo», indicó.
Finalmente lograron salir y regresaron a la isla, donde los llevaron a una tienda local para que recibieran ropa seca y una degustación de licor tradicional.
«Nuestro guía se disculpó repetidamente y nos trató con amabilidad», aseguró. «Simplemente lo compartí para que todos lo que tengan la posibilidad de ir a una excursión siempre tengan en cuenta de que nada vale más que tu propia seguridad», concluyó.












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