Luego de que se hallara el cuerpo de Lucas Gámez, el niño argentino de 9 años que estaba desaparecido desde el 24 de junio tras el doble terremoto en Venezuela, su padre, Marco Gámez agradeció el apoyo a la familia y la tarea de los rescatistas.
«Pudimos localizar el cuerpo sin vida de mi nene, de Luquita. Un momento muy duro, nunca perdimos la fe, nunca perdimos la esperanza», dijo Gámez. «Ahorita es un momento que me hago muchas preguntas. Sé que no voy a conseguir respuestas», agregó.
Marco dijo que Lucas «era un niño que hablaba mucho de Jesucristo y creo que uno de los propósitos de su vida fue brindarle fe y esperanza a las personas, sobre todo en estos 15 días que noté que mucha gente tanto en Argentina como en Venezuela, como en otras partes del mundo, se unían en un movimiento de fe».
«Cuando podamos salir y superar este momento, o aprender a vivir con esto, creo que vamos a intentar poder llevar ese mismo mensaje que Luquita quería de fe y de esperanza a todas las personas y de creer firmemente en que Dios es bueno y Dios existe», agregó, conmovido, en diálogo con C5N.
«Le vamos a dar su cristiana sepultura o bueno, o a rendirle los honores que se merece», dijo Marco. El padre de Lucas les agradeció «a todas las personas que nos apoyaron a través de las redes sociales con sus oraciones, teniendo fe» y también destacó el trabajo de los rescatistas.
«Ellos estuvieron aquí 15 días con nosotros, fueron y son nuestra familia. Nos ayudaron bajo el sol inclemente, el calor, la humedad. Y bueno, más que darle las gracias no podía porque si bien ellos estaban haciendo un esfuerzo sobrehumano. Ellos también ponen en riesgo su vida, ellos también tienen hijos, tienen familia», dijo en sintonía con lo que le había revelado a Clarín uno de los integrantes de los equipos de rescate.
«Nosotros vamos a intentar seguir ayudando acá porque así sé que lo hubiese querido Lucas. Nos queda despedirlo en este plano terrenal, pero llevarlo por siempre en el corazón y en el pensamiento», reflexionó Gámez.
Guillermo Arana Leyton, jefe del operativo a cargo de la búsqueda del niño, en coordinación con los bomberos de Mérida le confirmó estar tarde a Clarín que habían hallado el cuerpo del niño: «Hace unos 40 minutos sacamos sin vida a Lucas. Muy doloroso».
Lucas había ido a pasar el día en la playa -era feriado en Venezuela- a la casa de sus tíos en Caraballeda (La Guaira), que terminó siendo el epicentro del trágico doble sismo que hasta ahora ha dejado 3.685 muertos, más de 16.000 heridos y decenas de miles de desaparecidos.
Según la reconstrucción que pudieron hacer los padres, Marco y Blanca Martínez, en base al testimonio de un sobreviviente que lo vio, Lucas y su tío se habían subido al ascensor del edificio donde vivía el hombre, minutos antes de que se iniciara el sismo.
La hipótesis de sus padres era que el niño debía haber llegado al departamento o se podría haber quedado en la zona de las escaleras y el pasillo -había subido hasta el piso 3° porque el ascensor no paraba en el 2°- cuando la estructura comenzó a temblar.
Los padres mantenían la esperanza de encontrarlo con vida debido a que en el área se había encontrado rastros de calor corporal y del celular de Lucas. El lunes, el día que habría sido el cumpleaños de Lucas, un equipo de rescatistas había realizado una prueba de sonido con la voz de Blanca para intentar detectar alguna señal.








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