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La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento

El filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han es uno de los pensadores contemporáneos más influyentes. A lo largo de su obra publicó más de 30 libros en los que reflexiona sobre el impacto de la tecnología, el neoliberalismo y las exigencias de la vida actual.

En su ensayo La sociedad del cansancio, publicado en 2010, Han analiza cómo las exigencias de productividad y superación personal se convirtieron en una característica central de la sociedad actual.

En uno de los capítulos, titulado Más allá de la sociedad disciplinaria, el autor reflexiona sobre los cambios que atravesó la sociedad y la manera en que las personas se relacionan con el trabajo y las exigencias cotidianas. “La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento”, asegura.

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Byung-Chul Han: «La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento»

Mientras que el filósofo francés Michel Foucault sostenía que el control social se ejercía a través de instituciones encargadas de vigilar, corregir y moldear cuerpos “dóciles y útiles”, Han plantea que la sociedad del siglo XXI dejó atrás ese modelo basado en prohibiciones y mandatos externos.

En su lugar, sostiene que se instaló una sociedad del rendimiento, en la que las personas sienten la obligación de producir, destacarse y superarse constantemente.

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Han denomina «sujetos de rendimiento» a las personas de esta época. “Estos sujetos son emprendedores de sí mismos”, señala.

A diferencia de lo que ocurría en la sociedad disciplinaria, ya no hace falta que un jefe o una autoridad externa ordene qué hacer.

El individuo cree que es libre y que decide por sí mismo, pero termina convirtiéndose en su propio jefe, con la exigencia de rendir cada vez más. Así, la presión que antes venía de afuera se transforma en una forma de “autoexplotación”.

«Esta forma de explotación resulta, asimismo, mucho más eficiente y productiva debido a que el individuo decide voluntariamente explotarse a sí mismo hasta la extenuación», explica.

En este contexto, el filósofo menciona el lema “Yes, we can” (Sí, podemos), que resume el cambio entre ambos modelos.

Mientras que la sociedad disciplinaria estaba marcada por las prohibiciones y los límites, la sociedad del rendimiento transmite la idea de que todo es posible si uno se lo propone.

El problema, según Han, es que cuando las cosas no salen como se esperaba, el fracaso suele atribuirse a una falta de esfuerzo o a una incapacidad personal, en lugar de cuestionar las exigencias del sistema.

“La sociedad actual produce individuos agotados, fracasados y depresivos”, asegura Han. Desde su perspectiva, la presión por alcanzar objetivos y superarse no tiene un punto final.

Siempre parece que se podría hacer más, trabajar más o conseguir algo mejor. Incluso cuando se alcanza una meta, aparece otra por delante, lo que genera una sensación permanente de insuficiencia.

Esta exigencia también afecta la manera de descansar. Para Han, las pausas dejan de ser un momento para desconectarse y pasan a verse como una oportunidad para recuperar energías, mejorar el rendimiento y volver a producir.

Al mismo tiempo, afirma que la hiperactividad y la obsesión por alcanzar objetivos terminan dificultando la posibilidad de aburrirse, detenerse o disfrutar de momentos sin una finalidad concreta.

«La sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del cansancio», concluye Han.

Fuente

Minardi Automotores
Vinería La Carreta
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Sunchales dialogo
Municipalidad de Sunchales