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La psicología dice que las personas que crecieron sin muchos elogios pueden tener dificultades en la construcción de autoestima, validación emocional y vínculos afectivos

Recibir un cumplido parece, en principio, una situación sencilla. Sin embargo, para muchas personas los elogios generan incomodidad, desconfianza o necesidad inmediata de minimizar lo que escuchan.

La psicología comenzó a estudiar cómo ciertas experiencias de la infancia pueden influir en la forma en que los adultos procesan el reconocimiento, el afecto y la validación emocional.

En especial, distintos especialistas observaron que quienes crecieron en entornos donde el elogio era escaso o poco expresivo suelen desarrollar mecanismos internos de autosuficiencia emocional.

Aunque estos recursos pueden fortalecer la independencia y la capacidad de resolver problemas por cuenta propia, también pueden dificultar la recepción de afecto o reconocimiento en la vida adulta.

La psicología dice que las personas que crecieron sin muchos elogios pueden tener dificultades para recibir halagos en la adultez

Según distintos enfoques de la psicología del desarrollo y del apego, la forma en que una persona recibe reconocimiento durante la infancia influye en la construcción de autoestima, validación emocional y vínculos afectivos.

Un artículo reciente publicado por Space Daily explica que muchas personas que crecieron con pocos elogios desarrollan un “sistema interno de validación”. Es decir, aprenden a medir su valor personal según estándares propios más que a partir de la aprobación externa.

En esos casos, los halagos pueden sentirse extraños o poco creíbles porque la persona no está acostumbrada a utilizar el reconocimiento externo como referencia emocional.

Especialistas señalan que esto no implica falta de autoestima. De hecho, muchas de estas personas desarrollan una fuerte capacidad de autosuficiencia y autonomía emocional.

Uno de los rasgos más frecuentes es la tendencia a minimizar los cumplidos o responder con incomodidad cuando alguien expresa admiración, cariño o reconocimiento.

Algunas personas cambian rápidamente de tema, hacen bromas o restan importancia al elogio recibido. Según investigaciones sobre interacción social publicadas en SAGE Journals, aceptar elogios de forma directa puede resultar difícil para quienes aprendieron desde chicos a no exponerse emocionalmente.

La falta de reconocimiento frecuente durante la infancia también puede favorecer una fuerte independencia emocional. Estas personas suelen acostumbrarse a resolver problemas por cuenta propia y a no esperar aprobación constante del entorno.

Así, este mecanismo puede convertirse en una fortaleza importante, ya que permite mantener estabilidad personal incluso frente a críticas o falta de validación externa.

Sin embargo, especialistas aclaran que esa autosuficiencia extrema también puede generar distancia emocional en relaciones cercanas.

Otro aspecto mencionado por la psicología es la incomodidad frente a demostraciones afectivas muy directas. Algunas personas sienten dificultad para creer elogios, aceptar ayuda emocional o expresar necesidad afectiva.

Investigaciones sobre vínculos y apego publicadas en Personality and Social Psychology Bulletin señalan que las personas con estilos de apego más evitativos suelen priorizar la independencia y sentirse incómodas con niveles altos de cercanía emocional.

La psicología también aclara que estos patrones no son permanentes ni iguales en todas las personas. Las experiencias afectivas en amistades, parejas o vínculos cercanos pueden modificar la forma en que alguien aprende a recibir reconocimiento y cariño con el paso del tiempo.

Además, especialistas remarcan que aceptar un halago o una muestra de afecto no implica depender emocionalmente de la aprobación externa, sino permitir que el reconocimiento también forme parte de los vínculos cotidianos.

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