La feminización de la longevidad

En el último siglo la expectativa de vida aumentó más de 40 años y sigue subiendo sin pausa. En 2050 el promedio de la mitad de la vida será de 50 años. En la ciudad de Buenos Aires el 25% de la población ya tiene más de 60 años. Y se estima que en la próxima década habrá más personas mayores de 60 que menores de 10. Sin dudas, este enorme cambio demográfico obliga a modificar conductas y escenarios sociales y económicos.

Hace tiempo ya que se habla de la super longevidad y la «generación silver», pero son pocas las voces que lo están haciendo desde una perspectiva de género. Las mujeres viven más años que los varones, pero también llegan a la vejez en condiciones más desiguales: tienen menores ingresos, trayectorias laborales más interrumpidas, jubilaciones más bajas, mayores responsabilidades de cuidado y una mayor exposición a situaciones de violencia de las que no se habla demasiado.

Este jueves, en el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora cada 15 de junio desde hace veinte años, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación publicó datos sobre violencia doméstica de 2025 que afectaron a personas mayores de la Ciudad de Buenos Aires.

El 11% (1.116) del total de las presentaciones recibidas en la OVD involucró a personas mayores de 60 años, un 8,2% más que en 2024. En 64 casos, sus situaciones fueron evaluadas más de una vez durante el año. El 75% de las personas afectadas fueron mujeres. En el 22% de los casos los denunciados fueron parejas o ex y en el 52% los denunciados fueron hijos, 7 de cada 10, varones.

Los equipos interdisciplinarios de la OVD evaluaron el riesgo como altísimo o alto en el 25% de los casos.

Los discursos sobre la «economía plateada» suelen mostrar a las personas mayores como consumidores activos, viajeros, emprendedores o jubilados con tiempo libre. Esa imagen puede describir a una parte de la población, pero deja fuera a millones de mujeres mayores que enfrentan situaciones de dependencia económica, soledad, problemas de salud o violencia.

Las mujeres mayores enfrentan factores adicionales de vulnerabilidad como la dependencia económica, el deterioro psicofísico, el aislamiento social, la falta de redes de apoyo y mayores obstáculos para acceder a servicios de protección. Por eso la perspectiva de género es imprescindible no sólo para comprender la nueva longevidad sino para diseñar y promover políticas específicas.

Fuente