Una avería mecánica en el Mercedes-AMG GT3 a poco más de tres horas para el final, con Dani Juncadella al volante, impidió la victoria del equipo capitaneado por el neerlandés Max Verstappen, tetracampeón de Fórmula 1, en las 24 horas de Nürburgring. Tras partir el sábado desde el cuarto lugar de la parrilla de salida, el equipo que también integraban Jules Gounon y Lucas Auer se encaminaba a la victoria y dominaba la carrera, pero unos problemas mecánicos obligaron a Juncadella a meter el coche en el garaje ante la importancia de la complicación en el eje de transmisión.
El español había relevado a Verstappen, se mantenía en la primera plaza con más de 45 segundos de ventaja, pero después de la parada se detectó un aviso de un problema técnico. Aunque intentaron resetearlo y Juncadella indicaba que podía manejar el coche, aparecieron ruidos y tuvo que regresar tras solo dos vueltas al garaje, donde se descubrió un daño en el eje de la transmisión que causó problemas en el soporte de la rueda y en otros componentes del eje trasero derecho. Cuando todavía seguía en boxes, el auto del equipo Mercedes ya había retrocedido hasta la séptima posición.
«Lamentablemente tenemos un problema técnico en la parte trasera derecha», explicó el director del equipo Winward Racing, Steve Buschmann. «No ha habido contacto, es puramente un problema mecánico. Es muy frustrante, pero el coche está ahora en el box. Vamos a solucionarlo y después volveremos inmediatamente a la pista», anunció.
Poco antes de los problemas, Verstappen había completado dos stints durante la mañana y se mostró satisfecho con el desarrollo de la carrera hasta ese momento. «Fue bien», comentó Verstappen sobre sus tandas matutinas. «Ya tenemos nuevamente luz de día. Intento ser cuidadoso mientras mantengo un ritmo razonable. Se sintió bien, el coche funciona bien», remarcó.









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