Un cuento del siglo XIX popularizó la leyenda que a los bebés los trae la cigüeña de París. Qué bueno sería uno que recree el mito de que la cigüeña también trae dólares, porque eso es lo que pareciera que a la Argentina le hace falta.
Creer o reventar. Porque en el país de Vaca Muerta y que a cada rato se anuncia “la inversión más grande de la historia” del país, el mayor RIGI de inversión extranjera directa o el crédito más importante para hidrocarburos, resulta que ahora los bancos de Wall Street y los analistas que siguen los números de la Argentina de cerca, hacen las cuentas y sacan la conclusión de que a Luis Caputo le faltarían divisas por más que haya dicho que los tiene aún sin salir al mercado internacional de crédito.
Este lunes desembarcó en Buenos Aires un road show de fondos de inversión de la mano de Barclay’s, un banco británico con fuerte presencia en Wall Street. Tuvieron reuniones con ex funcionarios de la cartera económica, economistas y diputados, pero como querían también los números finos y detalles de los protagonistas se vieron con el secretario de Finanzas, Federico Furiase y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien hoy llegará a París a participar de la Semana Argentina junto a Javier Milei y el propio Caputo.
Los interrogantes sobre la capacidad del Banco Central de volver a enfrentar una turbulencia, como sucedió en 2025, no son nuevos. Solo que ahora recrudecieron de la mano de distintas variables, como la gira de Axel Kicillof a Nueva York la semana pasada, una desaceleración de la economía más fuerte de lo que se creía y las perspectivas de que la economía mundial sufra un frenazo ya sea por un nuevo aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal o que las empresas de IA hagan una pausa en el ritmo de inversión que traen. Está todo a rio revuelto en las finanzas globales y todo indica que un dólar en el mundo costará más caro mañana que ayer u hoy. Los costos de transporte en la economía estadounidense están en los niveles más altos desde la pandemia y en EE.UU. el precio del diesel aumentó 77% en un año, dijo The Wall Street Journal esta semana.
Todo esto, por supuesto, no echa por la borda el esfuerzo del plan de estabilización de Caputo y Bausili, pero sí es muy probable que deban reexaminar los números si es que seguramente ya no lo hicieron y el FMI también. El organismo se encuentra muy próximo a dar a conocer sus proyecciones para el país y el mundo en su informe Perspectivas Económicas Mundiales 2027 que publicará en unas semanas en la Asamblea Anual.
“El programa financiero oficial contemplaba colocar al menos US$ 5.000 millones en el mercado local el año próximo, algo que hoy vemos lejano”, dice el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel.
“En 2027 y 2028, al considerar los bonos globales, los Bonares y los Bopreales, títulos emitidos por el Banco Central, el país enfrenta amortizaciones por alrededor de US$ 14.000 millones por año”, dice el economista de Cucchiara, Juan Battaglia, que también vino a Europa esta semana a dar una charla a inversores que quieren entender el experimento Milei. “Se le hace difícil a la Argentina pagar estos vencimientos con reservas”. De ahí que la ex dos del FMI Gita Gopinath dijera la semana pasada que la Argentina tiene que comprar más reservas, un comentario al que habrá que estar atento si el organismo vuelve a formularlo en Tailandia. En lo que va de este mes las reservas del BCRA caen en alrededor de US$ 2.500 millones.
“La Argentina no enfrenta un problema de nivel de deuda, que equivale a 40% del PBI cuando las economías emergentes en promedio tienen 60%-70%. Esto es un problema de liquidez y credibilidad”, dice Battaglia y señala que un bono AO27 que vence antes de las elecciones rinde 8,5% por año y los que se pagan después de octubre de 2027 tienen un cupón de 11,5%.
Caputo fue adaptando su demanda de deuda según las preferencias del mercado. Un relevamiento de la consultora Quantum, que dirige Daniel Marx, dice que entre enero y julio el plazo promedio de las nuevas emisiones aumentó de 169 días a 340 días, con gran parte de la deuda ajustada a tasa variable y al dólar. “Esa tendencia cambió en agosto y septiembre”, dice Quantum. “En agosto el plazo promedio de las emisiones se redujo a 128 días mientras que en lo que va de septiembre a 106 días”.
Caputo enfrenta vencimientos de deuda en pesos que, según Quantum, de acá hasta 2027 llegan a $ 92 billones. La renovación del lunes del 100% ayudó luego de que en junio fuera 79%: el Tesoro, para pagar, utilizó fondos que tenía depositados en la cuenta del BCRA, liberando más liquidez para atender la mayor demanda puntual. Hoy el stock actual de esos depósitos en el BCRA es de $ 11,6 billones, menos que los vencimientos.
El riesgo país en los últimos días subió en la región por la incertidumbre global pero en lo que va del mes cayó para el promedio de América latina mientras que en Argentina fue al alza. El economista e historiador Pablo Gerchunoff recuerda en su libro La demora y la prisa que nada de esto es nuevo. Hace casi 200 años cuando se pensaba que con la caída de Juan Manuel de Rosas nuestro país progresaría materialmente, eso no sucedió porque las tasas de interés que pagaba Argentina eran más altas que las de Australia, Canadá o Brasil. “Esa demora, ahora con costos financieros, no fue fruto de hombres equivocados sino por hombres que representaban intereses contrapuestos en los que convivieron el acierto y el error en medio de la incertidumbre y el encono”. Casi como Milei y Kicillof en 2026.











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