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“En lugar de hablar de antienvejecimiento, ahora la industria de la cosmética vende la idea de alcanzar la mejor versión de una misma”

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La periodista Carmen Lanchares (Madrid, 1963), lleva toda una vida dedicada al periodismo de belleza, salud y bienestar. Directora de belleza de Vogue España durante más de dos décadas, Lanchares ha visto en primera fila la evolución que ha sufrido en los últimos años el campo del antienvejecimiento: de la preocupación por las arrugas y por parecer más joven, en la que primaba la cosmética, se ha pasado a la obsesión por la longevidad, por vivir más y mejor, en la que acapara un peso importante la medicina y la ciencia.

De todas formas, como matiza, la expansión del segundo concepto, que hoy da pie a secciones en diarios, congresos, decenas de libros y millones de publicaciones en redes sociales, no significa necesariamente la erradicación de la obsesión por verse físicamente más joven. “No olvidemos que sentirse bien es verse bien y verse bien es sentirse bien; si tú tienes 65 o 70 años y tienes energía, vas al gimnasio y te sientes casi como cuando tenías 50, quieres que tu aspecto sea coherente con ese sentir”, afirma.

Carmen Lanchares acaba de publicar El tiempo a nuestro favor: la ciencia de la longevidad (Debate), un ensayo extenso, bien documentado y alineado con la última evidencia científica, en el que desgrana todo aquello que nos puede hacer vivir más y mejor y con el que se sumerge de lleno en un concepto, el de longevidad, que, como ella misma afirma, “se ha convertido en una aspiración colectiva”.

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¿Por qué cree que, de repente, la idea de longevidad está hasta en la sopa?

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Pues hay una parte de moda, pero luego encuentro varias razones. La primera es que, cada vez, el grupo de personas mayores es más grande. La segunda es que esas personas ahora no se resignan a la invisibilidad; es una población bastante activa, que quiere seguir participando de la sociedad, de las actividades y demás, manteniendo su autonomía. Eso está provocando que, de alguna forma, se mire el paso de los años no solamente desde fuera (arrugas y demás), sino desde dentro también. Es decir, a la gente le preocupa vivir más años, pero sobre todo vivirlos bien. Y claro, en este contexto la industria se ha dado cuenta de que ahí tiene un filón también, ya que las personas mayores de 60 años son grandes consumidoras y hay que conquistarlas, atraerlas con un lenguaje con el que se sientan identificadas.

A raíz de la expansión de este concepto, escribe que “estamos dejando de preguntarnos solo ¿cómo me quito años de encima? para empezar a plantearnos ¿cómo vivo mejor los años que tengo?”. Pese a ese cambio de paradigma, ¿la frontera entre el bienestar y la exigencia de parecer joven sigue siendo difusa?

El último capítulo se titula Dime dónde vives y te diré cómo envejeces. La cirugía cosmética, sobre todo en sus inicios, no estaba al alcance de cualquiera, sino que solo podía acceder a ella una élite. ¿La longevidad también es una cuestión de clase social?

Explica en el libro que, si la longevidad es el concepto de moda, el cerebro es el órgano fetiche de ese concepto

“Si algo me quita el sueño no son las arrugas ni los años, sino perder el control de mi mente, olvidar lo que soy, a quienes me rodean, cómo se sujeta una cuchara o para qué sirve un sombrero”, escribe precisamente. ¿Es el precio a pagar de la longevidad? Lo digo porque hace 50 o 60 años posiblemente este era un temor menos generalizado…

Hablando de perder la cabeza: hay quien la perdió en su obsesión por parecer más joven. Y también quienes la pierden ahora en su obsesión por la longevidad, consumidos por la ansiedad de seguir todos los consejos y pautas de expertos y pseudoexpertos para vivir más y mejor. ¿Las redes sociales y sus algoritmos están potenciando una ansiedad generacional por cuidarse?

No sé si las redes sociales también están provocando mucha confusión. Hay tantísima gente gastando dinero en suplementos sin evidencia…

Usted anima a cuidarse “sin drama ni dogmas”. Y es que, al final, y pese a toda la ciencia, la investigación y la inversión que hay detrás, la receta de la longevidad tiene tres pilares muy básicos y conocidos: comer saludable, hacer ejercicio físico y dormir lo suficiente. Entre tanta innovación y tanto ingrediente milagroso, a veces se nos olvida lo más sencillo, ¿no?

Fuente

Minardi Automotores
Vinería La Carreta
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Sunchales dialogo
Municipalidad de Sunchales