David Venturella construyó gran parte de su carrera dentro del sistema migratorio de Estados Unidos. Pasó por distintos cargos en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), trabajó para una de las mayores compañías privadas de cárceles del país y ahora volverá a ocupar un lugar central: dirigirá de manera interina la agencia migratoria más cuestionada de la Administración de Donald Trump.
Venturella reemplazará a Todd Lyons, quien dejará el cargo el 31 de mayo. Su llegada ocurre después de meses de críticas por las redadas y detenciones impulsadas por el ICE, bajo métodos que generaron rechazo en distintos sectores políticos y organizaciones civiles.
El nombramiento también refleja el nuevo enfoque del Departamento de Seguridad Nacional. El secretario Markwayne Mullin busca bajar el perfil público de la agencia después de operativos polémicos y de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, casos que aumentaron la presión sobre la Casa Blanca.
Venturella aparece como una figura más discreta dentro del universo migratorio de Trump. Según informó El País, durante las presidencias de George W. Bush y Barack Obama trabajó dentro del ICE y dirigió programas de coordinación entre agencias policiales federales, estatales y locales para facilitar deportaciones.
Sin embargo, una parte importante de su perfil quedó marcada por su paso por GEO Group, una de las compañías privadas que administra centros de detención utilizados por el ICE. Esos establecimientos enfrentaron denuncias reiteradas por hacinamiento, malas condiciones sanitarias, falta de atención médica y presuntos abusos contra migrantes detenidos.
La relación de Venturella con el núcleo duro de la política migratoria republicana también resulta clave. Según medios estadounidenses, mantiene cercanía con Tom Homan y Stephen Miller, dos de los principales impulsores de la estrategia de deportaciones masivas promovida por Trump.
A pesar de esa línea dura, Venturella intentó en distintas ocasiones mostrar una mirada personal sobre la inmigración. Según informó El País, en una audiencia ante el Comité Judicial del Senado en 2005 afirmó que era hijo de un inmigrante y dijo comprender los motivos que llevan a muchas personas a dejar sus países para buscar oportunidades en Estados Unidos. De todos modos, defendió una aplicación estricta de las leyes migratorias y sostuvo que las debilidades del sistema podían convertirse en amenazas para el país.
Su nombre también apareció recientemente en una controversia política. Según informó The New York Times en marzo, Venturella se comunicó con funcionarios del ICE en Miami para asegurarse de que detuvieran a una mujer brasileña vinculada a una disputa familiar con un aliado de Trump.
La designación llega en un momento delicado para el ICE, una agencia que desde hace años funciona bajo direcciones interinas y que no cuenta con un titular confirmado por el Senado desde 2017.










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