Desde Entre Ríos, en Gualeguay, El Cóndor Infraestructura Rural construyó su historia productiva en paralelo a los cambios de la ganadería argentina. Lo que comenzó hace 11 años como un emprendimiento enfocado en la venta de alambrados, postes y varillas, hoy es una empresa que diseña, fabrica y ejecuta obras clave para sistemas cada vez más tecnificados.
“Somos una empresa certificada bajo normas de calidad ISO 9001, pero sobre todo enfocada en brindar soluciones al productor ganadero”, explica el ing. Nicolás Poletti, gerente comercial de la firma entrerriana.
El crecimiento fue escalonado: de los postes, alambres a la fabricación de tranqueras, mangas y embarcaderos, hasta llegar al diseño integral de instalaciones. Hoy, con un equipo de trabajo formado por más de 30 colaboradores y cinco cuadrillas, diseñan y ejecutan sistemas llave en mano de corrales, feedlots y aguadas. “Los productores valoran un proyecto integral: nos dicen cuántos animales quieren manejar y nosotros diseñamos y entregamos la obra completa”, detalla.
El buen momento que atraviesa la ganadería está generando un fenómeno claro: más inversión en infraestructura. “El productor ganadero siempre fue muy cuidadoso con sus números, pero hoy está haciendo obras que venía postergando”, señala Poletti.
La mejora en la rentabilidad y la estabilidad del negocio impulsan decisiones de largo plazo. A esto se suma el ingreso de productores agrícolas que avanzan hacia esquemas integrados. “Ese perfil tiene una mentalidad más de inversión, está acostumbrado a apostar fuerte en cada campaña y eso también se traslada a la ganadería”, explica.
Pero no se trata solo de invertir más, sino en cómo invertir. El foco está puesto en eficiencia, seguridad y bienestar animal. “Hoy las instalaciones se diseñan para trabajar con menos personal, reducir accidentes y evitar golpes en los animales. El productor invierte porque sabe que eso le mejora la eficiencia”, resume.
En ese contexto, la infraestructura deja de ser un costo para transformarse en una herramienta productiva.
La intensificación de los sistemas productivos es otro de los grandes motores detrás de la inversión. Modelos que antes eran extensivos evolucionan hacia esquemas que multiplican la carga animal. “Antes tenías 500 animales en 500 hectáreas; hoy, en esa misma superficie, podés cuadruplicar la cantidad”, grafica Poletti. Pero ese salto requiere infraestructura, y el agua aparece como un factor crítico.
“Para lograr ese sistema intensivo necesitás llevar agua a cada parcela. Por eso desarrollamos una unidad de negocio específica que consta del diseño de sistemas de aguadas aprovechando los recursos existentes. En algunos casos utilizando la electricidad para conducir el agua y en otros utilizando el bombeo solar y la fuerza de la gravedad”, explica.
Este segmento, según los números del directivo, tuvo un destacado auge.. “El año pasado tuvimos un crecimiento muy grande en este rubro y creemos que este año lo vamos a sostener e incluso superar”, agrega.
En un mercado donde suelen intervenir distintos actores, El Cóndor apuesta a una propuesta “punta a punta”. “Somos de las pocas empresas que ofrecemos anteproyecto, proyecto y ejecución de obra con provisión de materiales incluidos. El productor no tiene que ir a distintos proveedores: resolvemos todo nosotros”, destaca Poletti.
Ese diferencial le permitió expandirse más allá de Entre Ríos, con presencia comercial en Corrientes, Santa Fe, Chaco, Córdoba y Buenos Aires, además de obras ejecutadas en varias de esas provincias.
El dinamismo del sector también se refleja en la actividad reciente. “El año pasado fue muy bueno en ventas y la proyección para este año también es positiva. Hay ánimo de inversión y se están concretando proyectos importantes”, afirma.
Además, la empresa continúa ampliando su propuesta con alianzas estratégicas, como el reciente acuerdo con la firma brasileña Coimma para representar sus casillas de operaciones en el país.








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