Una retroexcavadora se hundió en una laguna en pleno proceso de traslado. Fue por una maniobra que contempló la inmovilidad de unos de los elementos involucrados. Pero por cuestiones de física aquello no se logró.
Cuando ocurrió el incidente un operador se encontraba en su puesto de manejo. La máquina se encontraba sobre un piso flotante, a escasos centímetros de tierra firme.
Al conducir la máquina hacia atrás, en vez de girar las ruedas en la plataforma -ubicada sobre el agua- todo el conjunto se despegó de la orilla. Fue entonces cuando los dos neumáticos delanteros se fueron directo a la laguna.
El hecho ocurrió frente al muelle de la laguna Champayán, en la zona centro de Altamira, México, en junio 2026, informó el periódico mexicano El Sol de Tampico.
“Chingue su madre, ya valió verg…”, dijo con sorpresa uno de los presentes, anticipándose al dramático episodio. A los milisegundos la retroexcavadora se sumergió por completo.
El trabajador quedó bajo el agua al instante de hundirse la máquina. Inmediatamente salió a la superficie, pero la desesperación continuó: el hombre no sabía nadar. “No sabe nadar, el chavo no sabe nadar”, gritó la persona que filmó la situación.
Sus agitados movimientos provocaron un escenario de desasosiego. Además de indicar su poca experiencia en piletas, su alterado estado provocó la angustia de los presentes.
Varios pares de personas observaban detenidamente, algunos intentando hacer algo y otros totalmente impactados. Esto último fue el caso de una persona de chomba celeste y en chancletas, que quedó inmovilizada ante tal escena.
Mientras tanto, el trabajador afectado empezó a patalear. Posteriormente comenzó a mover en simultáneo ambos brazos en forma de aleteo. Las llevaba hacia arriba para luego hacerlas impactar con el agua. De esta manera se mantuvo a flote por al menos treinta segundos.
El “exceso de confianza” entre el maquinista y sus colegas no previó una situación de emergencia, según señaló el mencionado periódico. Por esta razón, quienes intervinieron fueron pescadores ubicados en las cercanías al lugar.
“Apóyenlo, quien sepa nadar”, gritó una vez más la persona que filmaba.
A bordo de una pequeña embarcación, los amantes de la pesca fueron rápidamente hacia el trabajador en apuros. Mientras tanto, sus compañeros le lanzaron cuerdas para auxiliarlo.
Finalmente el operador pudo salir del agua. Afortunadamente no sufrió heridas. Solamente se quedó con “el susto de su vida”, afirmaron testigos.
Por su parte, la retroexcavadora quedó completamente bajo el agua. Más allá de la cuantiosa pérdida material, el clima en el lugar fue de alivio al corroborarse que cada uno de los involucrados estaban sanos y a salvo. “La retro vale verg…”, espetó la persona que filmó con su celular.
Sin embargo, no tardaron en aparecer los reproches sobre cómo debería haberse llevado correctamente el operativo. “No era así la onda. Lo primero que tendría que haber bajado era el cucharón para que sostenga, y con el otro cucharón aventarse”, se escuchó.









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