El centro de Kansas City se vistió de celeste y blanco. No podía ser de otra manera. El Mundial, el color y el calor parecen arrancar recién en la víspera del primer partido de Argentina. Esa pasión que tanto deslumbra a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se hizo presente en el impecable Mill Creek Park, que terminará con el pasto quemado tras el tránsito de los miles de argentinos (alrededor de 3.000) que se juntaron para el primer gran banderazo del Mundial.
Las camisetas de la Selección se mezclaron en perfecta armonía con las de los clubes. Y las de River y Boca no les sacaron demasiada ventaja al resto. Hubo muchas de Aldosivi, de Rosario Central, de Banfield, de Newell’s, de Nueva Chicago, de Almirante Brown, de Estudiantes, de Gimnasia, de San Martín de Tucumán, de Independiente Rivadavia. «Soy hincha de la Lepra mendocina, el único grande desde Ushuaia hasta La Quiaca. Estoy viviendo mi cuarto Mundial», le contó Fernando a Clarín.
La Banda Argentina fue la encargada de organizar el banderazo en pleno centro de la ciudad. El comportamiento fue impecable y no hizo falta presencia policial; apenas se observó a un par de voluntarios de la FIFA en el lugar. «Soy de Córdoba, de Talleres, y vine con mi señora y con mi hijo. Tenemos entradas hasta la final. Hicimos una bandera para homenajear a los primeros campeones cordobeses, que están un poco olvidados. En el trapo están Oviedo, Galván y Valencia; falta Chocolate Baley, que no lo pudimos incluir por una cuestión de dimensiones de la bandera», contó Carlos.
Hubo cánticos, banderas al viento, calor, transpiración y pasión. Los ciudadanos de Kansas City se acercaron con algo de timidez para observar y analizar de cerca el comportamiento de los argentinos. Apenas un par se animaron a meterse en el pogo.
Una historia especial es la que contó Nelson, cordobés que desde hace 20 años vive en Italia. Llegó envuelto en una bandera argentina y con la camiseta de Belgrano. «Fui a todos los Mundiales desde 2006, menos al de 2014 por enfermedad. Y el Pirata está siempre. No es mi camiseta, es mi piel celeste. No pude viajar para la final contra River y transité por momentos raros. Tenía alegría y tristeza al mismo tiempo. Con la tecnología la pasé un poquito mejor. Yo trabajo en Suiza y estaba volviendo a Italia. Paré el auto en los últimos minutos y, cuando terminó, me largué a llorar ahí, en el medio de una ruta», dijo.
Mariana llegó desde Buenos Aires, pero marplatense de alma, como el Dibu. «Yo atajo en hockey», avisa. «De acá nos vamos para Dallas, haremos el aguante en toda la fase de grupos«, continúa. Envuelta en una bandera de Diego Maradona, Mariana no está sola: la acompañan tres oriundos de Belice. «A los 7 años le hice la promesa a mi hija de que la iba a llevar a Messi a un Mundial. Acá estoy cumpliendo. Soy fanático de Argentina por Maradona», afirma el beliceño.
«Soy de Norberto de la Riestra, un pueblito de 25 de Mayo, los pagos del Colo Barco, que empezó jugando en nuestro pueblo. Sigo los Mundiales desde el año 1998», dice con orgullo Franco, que lleva una bandera de Maradona y un gorro del Indio Solari. «En cielo hay dos grandes que nos van a ayudar. No tengo dudas. Deben estar abrazados esperando el partido», sentencia.
«Somos cuatro amigos de Gimnaisa y seguimos al Lobo y a la Scaloneta a todos lados», dicen que coro Martín, Antonio, Adrián y Carlos. «Mañana goleamos como Alemania», dispara el más atrevido.
«Vinimos a Kansas a buscar la cuarta. Es impresionante la gente que hay. Los argentinos somos todo alegría. Mañana ganamos y vamos a llegar a la final«, cuenta Mario, de 65 años, abrazado a dos amigos de la vida.
Duró más de tres horas el banderazo de Argentina. Pasadas las 21 horas, el ruido de los tambores seguía mientras los más chicos improvisaron un par de picaditos en la coqueta plaza. Al cabo, escena de un día cualquiera en nuestro país. Pero trasladadas a miles de kilómetros.
La pasión de los argentinos, en números
La pasión de los argentinos por el fútbol, presente ahora en Kansas City y antes en tantas otras ciudades, se explica a través de los números. Un estudio de IBOPE elaborado a partir de TGI Global Quick View 2026 muestra que Argentina es uno de los países que mayor interés muestra por el Mundial.
Según el reporte, el 42% de los adultos conectados en Argentina afirma seguir la Copa del Mundo, una cifra que coloca al país en el tercer puesto del ranking global, apenas por detrás de Brasil (44%) y Sudáfrica (44%). A nivel mundial, el promedio de interés alcanza el 24%.
El estudio también destaca el fuerte vínculo de las mujeres argentinas con el torneo. El 34% de las mujeres conectadas sigue el Mundial, el segundo porcentaje más alto del relevamiento, apenas por detrás de Brasil (35%) y por delante de Sudáfrica (33%). De esta manera, Argentina supera incluso el promedio global masculino, que se ubica en 31%.
Además, el informe señala que el interés por la Copa del Mundo se mantiene estable respecto de la edición de 2022. Mientras que a nivel global la audiencia pasó del 25% al 24%, Argentina continúa mostrando niveles de seguimiento muy superiores al promedio internacional, consolidándose como uno de los mercados más apasionados por el fútbol.
Los argentinos, además, son los viajeros deportivos más apasionados de América Latina. Así lo revela un estudio de la empresa Chubb, que señala que el 90% de los encuestados se declara hincha de fútbol y que el 81% considera al Mundial de selecciones como el evento deportivo al que más le gustaría viajar, el porcentaje más alto del relevamiento. La investigación también destaca el fuerte compromiso de los argentinos con la Selección: el 56% viajaría exclusivamente para alentarla en el estadio y el 62% extendería su estadía si el equipo avanza de fase.
Pasó el primer gran banderazo del Mundial y Argentina fue protagonista. Mientras Lionel Scaloni y Lionel Messi entrenaban Compass Minerals National Performance Center, el centro de Kansas City se tiñó de celeste y blanco y cánticos de hinchada. Ahora resta el duro debut ante Argelia.











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