“El calor y el cambio de hábitos en verano hacen que se acentúen los problemas digestivos”

Cuando llega el verano, el calor, o bien si nos vamos de vacaciones, es habitual que nuestro ritmo intestinal se descontrole y aparezcan o se acentúen los problemas digestivos. Para explicarlo, el médico digestólogo y coordinador de innovación de los hospitales Josep Trueta y Santa Caterina de Girona y Salt, Xavier Aldeguer ha acudido al programa Via lliure de RAC1.

De entrada, asegura que ir de vientre no es una cosa banal y que para hacerlo se tienen que coordinar hasta ocho músculos. Pero también hay un factor clave que influye: “Desde el momento en que, de pequeños, nos enseñan a ir de vientre y aprendemos a controlar nuestro esfínter, toma mucha importancia la personalidad y la manera de hacer de cada uno”.

El doctor remarca que el tubo digestivo es el segundo cerebro del cuerpo humano, y que, por tanto, también es imprescindible para entender nuestro estado de bienestar. “Tenemos tantas terminales neuronales en el tubo digestivo como en el cerebro”, asegura. Y añade: “Es una extensión de nosotros mismos”. De hecho, asegura que un 25% de las personas con síndrome del intestino irritable tienen síntomas depresivos no diagnosticados: “Salvo que se trate de una enfermedad inflamatoria del intestino más grave, a los pacientes con patologías funcionales digestivas como el síndrome del intestino irritable, hay que hacerles un análisis de la personalidad”.

Tv Por Internet

El experto explica que, entre los diversos factores que influyen en nuestro ritmo intestinal, uno muy claro es el calor: “Cuando llega el verano, cambiamos nuestros hábitos. Y si además hace un calor extremo, nuestro cuerpo está bajo estrés y lo expresa en la manera de ir de vientre”. Entonces, ¿cómo se explica que en el momento de hacer vacaciones y relajarse experimentemos problemas digestivos? Aldeguer lo justifica así: “Las personas que sobre todo tienen una personalidad de autocontrol y orden, cuando tienen la rutina laboral, aunque vayan estresadas, es cuando tienen más control de la situación. En cambio, cuando paran y se relajan, es cuando lo controlan menos y se traduce en molestias digestivas”.

Además, se añade otro factor importante: irse fuera de casa. Los dolores de barriga cuando estamos de viaje a menudo se atribuyen al cambio de aguas. Pero Aldeguer lo desmiente: “Lo que pasa es que cuando estamos fuera de casa, muchas veces no nos sentimos cómodos en la nueva situación para poder ir de vientre. Sea en un hotel, apartamento, etc., el lavabo no es el mismo, la higiene tampoco, ni las puertas o paredes”, y añade que también está el componente de la vergüenza si compartimos habitación con la pareja, familiares o amigos cuando no estamos acostumbrados. Con lo que sí que tenemos que vigilar es con “las aguas en países en vías de desarrollo”. En estos casos concretos, el médico recomienda beber y lavarse los dientes “siempre con agua embotellada”.

Hay perfiles de personas más sensibles a estos cambios. Por eso, Aldeguer recalca que cada uno necesita su tiempo para ir al lavabo y que lo más importante es la desconexión: “El móvil, prohibido a la hora de ir de vientre. Lo más recomendable es una lectura en papel, porque rebaja los niveles de dopamina y ayuda a relajar el cuerpo”. Asegura que ya hay estudios que demuestran que el uso de pantallas en el lavabo aumenta el estreñimiento y también las hemorroides, “porque hace que nos quedemos más rato en la taza del váter de lo que tocaría”.

Tv Por Internet

Por otro lado, para las personas a quienes les cuesta ir de vientre aunque se encuentren cómodas en el lavabo, Aldeguer recomienda “elevar un poco los pies con un taburete para ayudar a relajar los músculos y hacer el camino más fácil”. También aconseja incorporar medidas de limpieza, como “el chorrito de agua en el váter, para evitar irritar la zona anal con el exceso de papel de váter”.

La alimentación, evidentemente, tiene un papel fundamental en el buen funcionamiento de nuestro aparato digestivo. Cuando vamos de vacaciones a otros países, cambiamos nuestra dieta y nos sienta mal. “Esto pasa, sobre todo, si estamos en un lugar donde se come mucha fruta y de golpe comemos más fibra de la que estamos acostumbrados y tenemos que ir más a menudo al lavabo. O al revés”.

Aun así, Aldeguer apunta que los cambios en el ritmo intestinal también pasan por la manera en que comemos: “Cuando estamos de viaje, hacemos las comidas de manera más desordenada, comemos más o menos cantidad de lo habitual y nos estamos trasladando constantemente de un lugar a otro”. Eso sí, afirma con contundencia que “la dieta mediterránea es la mejor dieta que podemos hacer”.

Los catalanes somos tradicionalmente muy escatológicos. Hacemos cagar el tió, ponemos el caganer en el pesebre, nos decimos “mucha mierda” para desearnos suerte y hacemos un follón de todo. El Dr. Aldeguer ve el vaso medio lleno: “Somos una cultura que nos dimos cuenta muy rápidamente de que las heces no son rechazo, sino que pueden ser material de riqueza”. Paradójicamente, todavía es un tema tabú en nuestra sociedad. “Vamos de vientre de una manera u otra, también en función de cómo lo vivimos”, asegura el doctor. Y añade: “Nos sobreanalizamos mucho en la intimidad y lo llevamos por dentro. Eso hace que se convierta en tabú”. Por eso, asegura que “es muy importante hablar de ello”.

Este artículo fue publicado originalmente en RAC1

Fuente

Minardi Automotores
Vinería La Carreta
Tv Por Internet
Sunchales dialogo
Municipalidad de Sunchales