A finales del siglo XIX, en los humildes barrios de la París de la Belle Époque, una raza de perros comenzó a acompañar a los comerciantes de la ciudad.
El bulldog francés Bouledogue Français es una de las razas más conocidas en todo el mundo.
Su surgimiento estuvo ligado a la llegada de bulldogs ingleses a Francia durante el siglo XIX. Estos perros fueron criados selectivamente lo que, junto con la cruza con algunas razas de terriers, dio origen al bulldog francés.
Los primeros bulldogs surgieron en Gran Bretaña
A comienzos del siglo XIX, no había prácticamente ningún tipo de bulldog en Francia.
Esta raza existía en Gran Bretaña, donde era utilizada para el bull-baiting –un deporte sangriento que consistía en soltar a varios perros para que ataquen a un toro, sujetándolo y mordiéndole la nariz y el cuello-, lo que podía resultar en la muerte del animal.
En 1835, el parlamento inglés sancionó la «Ley de Crueldad contra los Animales», la cual prohibió este tipo de prácticas.
Los bulldogs, que habían sido seleccionados durante años para este tipo de actividades, comenzaron a ser criados para tener un carácter más familiar y de mascota.
Aunque ya se había abierto una rama más pequeña y menos agresiva a comienzos de 1800, la prohibición del bull-baiting modificó totalmente su uso y pasó a buscarse una raza que sea únicamente de compañía.
Para el año 1850, el Toy Bulldog se había vuelto común en Inglaterra.
De hecho, en la ciudad de Nottingham, los fabricantes de encajes tenían bulldogs de pequeños tamaños para ahuyentar a las ratas en sus cuarteles de trabajo.
La llegada del toy bulldog a Francia
Sin embargo, durante el apogeo de la revolución industrial, muchos trabajadores fueron reemplazados por máquinas y una buena parte de ellos, sin saber a dónde ir, terminaron en Francia.
Según The French Bulldog Club of América, los desempleados se llevaron a sus perros y mucho de ellos fueron cruzados con distintas razas de terriers.
El pequeño perro comenzó a ser muy habitual en los mercados de la ciudad (junto a carniceros o cocheros) y también en los barrios más humildes, ya que aparte de ser un buen perro de compañía, ahuyentaba a las ratas que deambulaban en las calles.
Muy pronto, el perro, que empezó a ser llamado Bouledogue Français (bulldog francés) supo conquistar a la alta sociedad francesa y muchos nobles, artistas, actores y celebridades de París querían uno. La rápida popularización de la raza ayudó a su preservación.
Los estadounidenses que llegaban a Paris quedaban enamorados con el perro y, en el año 1897, se fundó The French Bulldog Club of América.
La llegada del nuevo bulldog francés a finales del siglo XIX y comienzos del XX a Inglaterra produjo mucho malestar entre los más conservacionistas, que consideraban a la nueva raza como una aberración.
Sin embargo, en 1902 se fundó The French Bulldog Club of England y la raza fue oficialmente reconocida por The Kennel Club en 1906.
Los bulldogs franceses tienen un excelente carácter
Según los estándares de la Federation Cynologique Internationale (FCI), el bulldog francés puede pesar entre 8 a 14 kilos y su altura cruz de hombro oscila entre los 27 a 35 centímetros en los machos, y de 24 a 32 centímetros en las hembras.
El color de la raza varía mucho: pueden presentar tonalidades que van desde el beige amarronado hasta el amarillo, además de tener manchas o patrones atigrados.
Los bulldogs franceses son perros de compañía, sociables, alegres, juguetones, un poco posesivos y despiertos.
A pesar de su diminuto tamaño, las mandíbulas de la raza son anchas y fuertes.
Sus ojos son claramente visibles y sus orejas son de tamaño medio, anchas por la base y redondeadas en la punta.
Son perros sencillos de adiestrar y responden muy bien a refuerzo positivo, es decir, a los juegos que tienen como premios alimentos. Sin embargo y a pesar de su inteligencia, también suelen ser perros algo testarudos.
Enfermedades respiratorias: el principal enemigo de la raza
Los bulldogs franceses tienen una alta predisposición a sufrir síndrome obstructivo de las vías respiratorias de los braquicéfalos (BOAS).
Este síndrome es un trastorno respiratorio relacionado con la conformación de razas de perros con cráneos y hocicoles acortados, como tiene el bulldog francés y otras razas como el carlino y el bulldog.
Una investigación realizada en el año 2017, y publicada en la revista PLOS ONE, analizó 214 bulldogs franceses para identificar qué características conformacionales de la raza estaban asociadas con el síndrome de BOAS.
El estudio encontró que la estenosis nasal (el estrechamiento de las aberturas de la nariz) es un fuerte predictor de BOAS para la raza. Este estrechamiento dificulta la entrada de aire.
La investigación encontró que el 75,4% de los bulldogs franceses tenían la nariz estenótica, lo que, según la investigación, aumenta hasta cinco veces las probabilidades de que puedan sufrir BOAS.














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