congresistas buscan frenar el desmantelamiento de una red oceánica de 386 millones de dólares

Varios legisladores de ambas cámaras del Congreso y de los partidos Demócrata y Republicano, luchan para detener el desmantelamiento de una extensa red de monitoreo marítimo. Esta incluye más de 900 sensores cuya instalación costó 386 millones de dólares.

La red de monitoreo forma parte de la Iniciativa de Observatorios Oceánicos (OOI, por sus siglas en inglés), financiada por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF). Según su sitio oficial, “promueve la comprensión de la complejidad del océano mediante la operación y el mantenimiento de instrumentación de vanguardia”.

Añade que “a través de la disponibilidad de datos a largo plazo y de acceso abierto, la OOI capacita a investigadores, responsables políticos, educadores, estudiantes y al público en general para comprender mejor el funcionamiento interno del océano”.

Pero estos argumentos habrían tenido poco eco en la NSF cuando decidió iniciar el retiro de los instrumentos instalados frente a las costas de Oregón, Washington, Alaska, Carolina del Norte y en el mar de Irminger, una zona del Atlántico Norte entre Groenlandia e Islandia.

Ahora, un grupo de senadores demócratas, un senador republicano y dos comités demócratas de la Cámara de Representantes enviaron cartas a la NFS para solicitarle que dé marcha atrás en su plan para desmantelar la OOI. Los senadores fueron más allá y acusaron a la agencia de actuar de manera ilegal, según informa AP.

Como respuesta, la Fundación afirmó que la decisión no es una cancelación del programa sino una «reducción de alcance» alineada con una «estrategia más amplia de un enfoque más ágil para brindar apoyo a las prioridades científicas en evolución y las tecnologías emergentes».

La agencia AP informa que la NSF había ordenado el retiro de la mayoría de los instrumentos cercanos a Oregón, Washington, Alaska, Carolina del Norte y Groenlandia para 2027.

La red de la OOI comenzó a operar en 2016 y, según el proyecto inicial, debería mantenerse activa al menos durante 25 años. Las boyas, por ejemplo, en el mar de Irminger, han sido ancladas a unos 9.200 pies de profundidad. Allí, permitieron a los científicos seguir de cerca la evolución de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico, una gigantesca corriente oceánica que distribuye calor alrededor del planeta.

Sin embargo, la medida ya había recibido fuertes críticas de la comunidad científica. Craig McLean, ex científico jefe interino de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), afirmó que el desmantelamiento refleja una falta de comprensión sobre el valor de la investigación científica.

“Es una muestra más de la creciente falta de comprensión que la actual administración tiene sobre el valor y el mérito científico”, declaró McLean, según informa The New York Times. “Al desmantelar este sistema, volvemos a relegar a Estados Unidos a un segundo plano en el liderazgo científico mundial”.

La operación de la red costaba alrededor de 48 millones por año. La administración Trump había intentado reducir drásticamente su financiamiento en los presupuestos de 2025 y 2026, aunque el Congreso restituyó los fondos en ambas ocasiones.

A pesar de ello, la NSF decidió continuar con el desmantelamiento de la red OOI. El proceso completo podría extenderse unos 15 meses. Solo los instrumentos sísmicos ubicados cerca de un volcán submarino activo frente a Oregón permanecerán operativos hasta 2028.

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