confesó el crimen y habló de la fortuna familiar

Un asesinato causa conmoción en la localidad italiana San Stino di Livenza, en Venecia. Las autoridades hallaron el cuerpo de Chiara Guerra, una maestra de 53 años, en el tercer día consecutivo de búsqueda en las aguas del Canal Malgher, a pocos kilómetros de la ubicación que brindó su sobrino de 17 años tras confesar el crimen.

El crimen ocupa los titulares del Corriere della Sera, Il Mattino y TG24. Los medios italianos indican que el sobrino de la víctima le dijo a los investigadores que arrojó el cuerpo de su tía a las aguas del río Lemene, donde desemboca en el canal Malgher, en la zona de Settesorelle.

Las autoridades creen que alrededor de la 1:30 p. m. del jueves 11 de junio la mujer tuvo una discusión con el adolescente en el cobertizo de leña de la casa familiar.

Chiara vivía sola en una finca de 5.000 metros cuadrados, tras la mudanza de sus padres, los abuelos del presunto agresor, y fundadores de la finca, a una residencia de ancianos.

Su sobrino también vivía en la misma finca con sus padres, pero en una casa más pequeña. Los forenses sostienen como hipótesis preliminar que la disputa se tornó física, y apuñaló varias veces a su tía con un cuchillo o daga, causándole la muerte.

El joven, que cumplirá 18 años en dos meses, tiene una muñeca fracturada y varias heridas en el cuerpo, signos que llevan a los investigadores a no descartar la posibilidad de una lucha desesperada entre ambos.

Los vecinos declararon que había una mala relación entre la mujer y su hermano, el tío del adolescente. Discutían con frecuencia y aparentemente siempre por el mismo asunto: la fortuna familiar.

Según los investigadores, el sobrino de Chiara habría actuado solo, sin involucrar a nadie más. Las imágenes de videovigilancia de la zona lo muestran a las 14:10 saliendo de la casa a pie con una carretilla cubierta con una lona. Vestía ropa limpia, por lo que creen que se quitó la ropa manchada de sangre antes de dejar la propiedad.

El trayecto, de unos 700 metros, le llevó 10 minutos. Se detuvo en la orilla del río Malgher, cerca de la esclusa, donde habría arrojado el cuerpo de su tía.

A las 14:30 volvió al cobertizo con la carretilla, que fue incautada y se presume también limpió, y media hora más tarde salió de nuevo para arrojar al río el cuchillo utilizado en el asesinato y la ropa que llevaba puesta en el momento del crimen.

Ni el arma ni la ropa fueron recuperadas todavía, pero la prioridad de los investigadores era hallar el cuerpo de la mujer de 53 años lo antes posible, ya que la corriente del río Malgher podía arrastrarla hasta la desembocadura, hacia el mar Adriático.

El sobrino de la víctima se encuentra detenido, acusado por la Fiscalía de Menores de Trieste de homicidio voluntario y ocultación de cadáver, luego de que confesara ambos delitos.

«Solo el análisis del cuerpo podrá confirmar la declaración del perpetrador», enfatizó el fiscal de Pordenone, Pietro Montrone. En cuanto al móvil, los informes iniciales apuntan a una discusión anterior con los abuelos del joven, ambos residentes de larga duración en dos residencias de ancianos diferentes de la zona.

Durante el interrogatorio el muchacho dijo que su tía profirió un comentario ofensivo o malicioso hacia la pareja de ancianos y que ese fue el puntapié de la pelea que tuvieron en el cobertizo.

Sin embargo, los días posteriores a la desaparición de su tía el joven demostró preocupación por la desaparición ante vecinos y conocidos, alegando que no sabía dónde estaba la mujer.

Permanecerá recluido en un centro de menores en la provincia de Treviso hasta que se realice la autopsia del cuerpo y se determine el correlato de su versión con el causal del fallecimiento.

Las puertas del Instituto Integral San Stino di Livenza, donde la profesora Guerra impartía clases de italiano, historia y geografía, se llenaron de carteles de condolencias.

Sus alumnos están presentando los exámenes de octavo grado para los cuales ella los había preparado. Los estudiantes pidieron permiso a sus profesores para ir a la casa de la docente y allí, colocaron una flor y un cartel que decía: «Nos esforzaremos por sacar buenas notas en nuestros exámenes para que se sienta orgullosa de nosotros. Siempre la llevaremos en nuestros corazones».

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