concesiones inéditas para ser la tierra prometida de la IA

Taiwán, el principal productor de semiconductores del mundo, registró en el inicio de este 2026 un crecimiento extraordinario: 14,55% en el primer trimestre comparado con el mismo período del año anterior, el pico más alto desde hace casi cinco décadas, en 1978. La isla, en disputa con China que reclama su anexión, fabrica el 90% de los chips avanzados del mercado fundamentalmente a través de la empresa TSMC.

Este récord se dio cuando ocurrían los coletazos de la Guerra en Medio Oriente, con el cierre del estrecho de Ormuz y la suba del precio del petróleo. La dinámica de la inversión en Inteligencia Artificial es tan arrolladora que morigeró el impacto negativo en el PBI a nivel global, y en especial, experimentó subas en países que protagonizan el boom tecnológico.

Es probable que el software y los minerales que lo nutren dominen el juego en el siglo XXI, así como el acero y el petróleo lo hicieron en el anterior. La carrera por la IA no es nueva, lo que presenciamos ahora es la aceleración de los desarrollos y la presión geopolítica de Estados Unidos para bloquear la influencia de China en el tablero.

La Argentina ocupa un lugar menor en el reparto, pero Javier Milei adoptó una posición activa al ofrecer al país como una utopía sin restricciones y moldeada a piacere de los grandes inversores del sector: incentivos fiscales sin contrapartida, desregulación total, creación de figuras legales que limitan la responsabilidad de las empresas, alineamiento incondicional con la administración de Donald Trump.

Estas definiciones estructurales se debaten en el Congreso con escasa seriedad, sin la centralidad que debieran en la agenda pública. La atención la acapara Manuel Adorni, un personaje pequeño en términos de relevancia política, pero que generó un costo enorme al Gobierno al punto de trabar la gestión y el funcionamiento parlamentario. Después de varias conversaciones el miércoles, antes de que viaje Javier Milei a España, la suerte del jefe de Gabinete parecía echada.

Karina estuvo con Lule Menen, Juan Mahiques, Santiago Viola, entre otros, durante largo tiempo. Anoche se reunió con Diego Santilli, el candidato a reemplazar a Adorni, quien llegó al gabinete después de haber dado el batacazo en la elección legislativa en la provincia de Buenos Aires y rápidamente entendió que para prosperar en el ecosistema libertario debía recostarse sobre la hermana del Presidente.

Mientras la Casa Rosada era un hervidero de rumores de todo tipo, este viernes el país adhirió formalmente a Pax Silica, una iniciativa de Washington para asegurarse cooperación en la cadena de suministros de Inteligencia Artificial. El autor de la cruzada es Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos, un estratega tecnológico, ex asesor del directorio de Palantir, la empresa de análisis masivo de datos de Peter Thiel. Las huellas del magnate, que estuvo hasta hace poco residiendo en Buenos Aires y promete volver, están en todos lados.

Helberg se casó en 2018 con el inversor Keith Rabois, en una ceremonia oficiada nada más y nada menos que por Sam Altman, el CEO de OpenIA; y hoy es uno de los funcionarios con mayor peso en el desarrollo tecnológico y la geopolítica.

La declaración firmada por Argentina es un texto de doce párrafos, con ideas generales y sin detalle sobre a qué se compromete. En la práctica, pasa a ser socio de un “club anti China”, que busca aunar fuerzas frente a un competidor del orden global, y cuenta con adhesión de 35 países. Incluida la Unión Europea, que demoró su ingreso por posturas más reacias, como la de Francia.

El embajador argentino en Washington Alec Oxenford, presente en la firma, también suscribió el jueves el “Joint Statement on AI Opportunity Partnership”, en el Departamento de Estado. Allí participó de una actividad con representantes del sector privado, entre otros, de Google, OpenAI, Microsoft, Amazon, Oracle Ericsson y Meta. Se habló de apostar a una “regulación pro-innovación” (lo que se parece mucho a no regular), muy en línea con lo que publicó Milei en el Financial Times y generó una réplica del historiador israelí Yuval Noah Harari.

¿Qué posee la Argentina de interés? Básicamente, recursos energéticos y minerales críticos. Si bien es cierto que hay potencial geológico en el suelo, también lo es que no cuenta con infraestructura ni el desarrollo para el procesamiento industrial necesario. Estados Unidos, que también tiene las denominadas “tierras raras”, durante años prefirió externalizar la extracción y el refinamiento debido al costo económico y ambiental.

El líder de fabricación de chips es Taiwán; el líder de diseño y software es Estados Unidos; y el líder en materia prima (inicio del proceso) y de ensamble (final del proceso) es China. Lo que quiere Trump es lograr una integración vertical entre socios confiables, que no lo haga depender de lo chinos.

Para subirse a la ola, el gobierno libertario apuró también el “Super RIGI”, que tuvo media sanción el miércoles, y la reforma de la ley de sociedades, que contempla la figura de la “sociedad automatizada” que se desarrolla íntegramente sin humanos y la “sociedad descentralizada autónoma operativa” (conocida como DAO) basada en blockchain. Nadie termina de entender el alcance de este último proyecto, poco claro en su redacción, ni siquiera después de las explicaciones del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien estuvo esta semana en el Senado. Hay que decir, además, que los legisladores no aprovechan esas instancias: hacen diatribas políticas, cuentan anécdotas personales, varios ni leen los temas. “Esto requiere mucho tiempo de estudio, que obviamente no tuve tiempo de hacer”, se sinceró el senador puntano Fernando Salino, de Justicia Social Federal.

Lo mismo pasó con el “Super RIGI”. Se trata de un régimen que otorga beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros por 30 años a proyectos por más de 1.000 millones de dólares en actividades nuevas en el país o en exploración. ¿Cuáles son esas áreas? La norma no las define. Se brinda la posibilidad de litigar en el exterior, lo que es una renuncia de jurisdicción. En tanto, si el privado no cumple, es poco lo que el Estado puede hacer. Es inédito en el nivel de generosidad. ¿Para quién está hecho? ¿Son empresas que de no ser así no vendrían? ¿Saben lo que votan diputados y senadores?

El debate en el recinto fue propio de un jardín de infantes, salvo algunas intervenciones puntuales, como las de Miguel Pichetto y Martín Lousteau. Bertie Benegas Lynch, diputado de La Libertad Avanza, tildó a los kirchneristas de haber convertido a la Argentina en “Cavernicolandia” y Carlos Castagneto, de Unión por la Patria, denunció a los gritos que Peter Thiel se quiere quedar con el agua. “¡Díganme de qué agua vamos a vivir nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos! ¡No estamos vendiendo; estamos recontra regalando los recursos naturales!”, exclamó.

El nuevo régimen está enfocado, entre otros, en la instalación de data centers. Y hay un fuerte desconocimiento de cómo funcionan. De hecho, el proyecto Stargate, de OpenIA, radicó su complejo insignia en Albilene, Texas, el segundo estado más poblado de EEUU. Usa un sistema de agua de circuito cerrado que requiere un llenado inicial único (el agua se reutiliza constantemente). Cada edificio de 46.000 m2 requiere un equivalente a dos piletas olímpicas. Para su funcionamiento posterior, necesita rellenar anualmente el sistema de refrigeración para ocho edificios con una cantidad de agua que representa el consumo anual de cuatro hogares, según información de la empresa y autoridades locales.

Esa eficiencia se obtiene debido al alto nivel de tecnología, y, en todo caso, dependerá de la Argentina que los emprendimientos que aquí se instalen cumplan con esos estándares. Ese es el papel que tiene que ejercer la normativa. Google, por caso, está construyendo un data center en Uruguay directamente de refrigeración por aire.

Por ahora, viene empantanada una iniciativa que encontró en la Iglesia el principal contrapunto: la titulada “ley de inviolabilidad de la propiedad privada”. Allí, entre otros puntos, se elimina todo tipo de límites a la venta de tierras a extranjeros. En una carta que lleva la firma de Cáritas y el Área de Ecología Integral de la Comisión Episcopal de Pastoral Social se manifiesta “preocupación” y “alarma”. En las últimas dos sesiones en las que se iba a tratar, no ocurrió porque hay bloques–como el radicalismo– que se oponen a ciertos artículos.

El Gobierno busca descomprimir la tensión con los aliados a partir de la salida de Adorni y el recambio en la comunicación oficial. Creen que eso volverá a aceitar la dinámica legislativa y le permitirá llevar avances a Milei en el próximo viaje a Estados Unidos. Por lo pronto, ya está confirmado que la Fragata Libertad, buque escuela emblemático de la Armada Argentina, llegará a Nueva York el 4 de julio para participar de un gran desfile náutico, en el marco del aniversario 250 de la independencia de Estados Unidos.

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