Pedro Infante podía manejar su propio avión, tenía automóviles y era uno de los actores más populares de México. Pero cuando habló de la fama eligió recordar una época muy distinta, cuando todavía trabajaba para ayudar a sostener a su familia.
Lo hizo a comienzos de 1957, durante los últimos meses de su vida. Para entonces, el ícono del Cine de Oro mexicano llevaba años encabezando películas y acumulaba cientos de canciones grabadas.
Pedro Infante, ícono del Cine de Oro mexicano, hizo una confesión sobre la fama: “Adentro, en el corazón no he cambiado”
“Gano dinero, tengo automóviles, me gusta manejar mi propio avión; pero adentro, en el corazón no he cambiado”, escribió Pedro Infante en Historia de mi vida, publicado el 10 de enero de 1957.
La frase llegaba después de recordar de dónde venía. Infante contaba que había nacido en una familia con pocos recursos y que desde chico tuvo que trabajar para colaborar en su casa.
En ese relato aseguró que sus primeros ingresos los consiguió como mozo en un negocio dedicado a los arados. Permaneció allí durante tres años, antes de aprender otros oficios.
La carpintería terminó teniendo una relación directa con la música. Como no tenía dinero para comprar una guitarra, decidió fabricar una mientras aprendía el oficio y recibía también algunas enseñanzas musicales.
Décadas más tarde, esa escena resultaba difícil de separar del hombre que ya poseía automóviles, propiedades y una empresa vinculada con la aviación. Durante aquella visita a Perú incluso habló ante la prensa de sus aviones y otros bienes.
Pedro Infante nació en Mazatlán, Sinaloa, el 18 de noviembre de 1917 y pasó buena parte de su adolescencia en Guamúchil. Fue uno de los hijos de Delfino Infante y Refugio Cruz.
La música apareció temprano. A los 14 años ya participaba en una orquesta y, en 1937, figuraba como vocalista en Culiacán. Poco después viajó a Ciudad de México para intentar abrirse camino como cantante.
El salto llegó con la radio. Tras distintas audiciones consiguió trabajar en la XEB y comenzó a hacerse conocido por su voz. En octubre de 1943 grabó para el sello Peerless el vals Mañana.
El cine avanzó casi en paralelo. Después de sus primeras apariciones, el director Ismael Rodríguez encontró en Infante a uno de sus actores centrales y juntos construyeron algunos de los títulos más recordados de su carrera.
Entre ellos estuvieron Los tres García, Nosotros los pobres, Ustedes los ricos, Los tres huastecos y Pepe el Toro. Sus personajes podían ser obreros, charros, enamorados o hombres enfrentados a conflictos familiares.
La carrera de Pedro Infante en el Cine de Oro mexicano fue breve, pero extraordinariamente intensa. El Sistema de Información Cultural de México registra más de 60 películas y aproximadamente 310 canciones.
En 1956 obtuvo el Ariel a mejor actor por La vida no vale nada. Su interpretación en Tizoc, junto a María Félix, también recibió reconocimiento internacional en el Festival de Berlín.
A esa altura, la aviación ya ocupaba otro lugar importante en su vida. Infante no se limitaba a viajar en avión: era piloto y había participado en actividades empresariales relacionadas con el transporte aéreo.
Murió el 15 de abril de 1957 en Mérida, Yucatán, cuando el avión en el que viajaba cayó poco después del despegue. Tenía 39 años y seguía en plena actividad cinematográfica y musical.














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