En febrero pasado, cuando el Gobierno ya había conseguido media sanción a la ley de reforma laboral, el ministro de Economía Luis Caputo se quejaba en la red social X porque los empresarios no festejaban la baja de aportes patronales para nuevos empleados, uno de los cambios de la norma.
La ley finalmente se aprobó el 27 de febrero y se promulgó el 6 de marzo; la Justicia la frenó y la volvió a poner en vigencia. A pesar de los dos meses que pasaron desde su votación, todavía faltan algunas reglamentaciones, una demora que no concuerda con la ansiedad del Gobierno para poner en marcha la norma hecha supuestamente para impulsar el empleo.
En el camino, el entusiasmo que reclamaba Caputo a los empresarios sigue sin aparecer. Una muestra de eso es una reciente encuesta de la consultora de recursos humanos WTW entre 419 firmas.
Al ser consultadas por los diferentes cambios que trajo la ley, la respuesta mayoritaria es, en casi todos los casos, «el tema está bajo análisis» o «no tendrá impacto en la empresa». Ahí entran desde el banco de horas hasta las vacaciones o la ampliación del período de prueba.
El valor más alto correspondió al Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Un 81% de las firmas respondieron que no tenían una posición tomada respecto a la incorporación obligatoria a ese fondo para indemnizaciones, que aún no fue reglamentado, pero tendría que arrancar en junio. La primera respuesta de las empresas a todas las consultas sobre el FAL fue «aún no podemos evaluar el impacto», seguida de «impacto moderado» y recién como tercera respuesta «impacto positivo».
Respecto al banco de horas, un 59% dice que está bajo análisis, pero un 25% dice que no consideran adoptarlo y un 12% que usan sistemas similares. Un 4% dice que lo pondrá en práctica en algunas áreas. banco de horas?
Sobre la incorporación o ampliación de esquemas de remuneración variable o productividad bajo el nuevo marco legal de la remuneración variable dinámica, después de un 44% que dice que está bajo análisis, un 30% no lo considera adecuado para su empresa, un 22% dice que no lo implementará porque ya tienen un sistema de bonos y apenas 4% dice que sí, pero solo para algunos grupos de empleados o áreas.
Lo mismo sucede con las nuevas normas sobre las vacaciones, que permiten fraccionarlas durante el año y flexibilizan la posibilidad de que los empleados no las tomen en el verano: el 52% sostiene que ya opera con un esquema similar y el 37% dice que «no aplica».
Tampoco ven cambios en la extensión del período de prueba: apenas 5% señala que será «una herramienta central para incorporar talento», el resto asegura que no tendrá un rol estratégico (49%), que lo está analizando (37%) y que se utilizará de manera selectiva (9%).









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