Lo que comenzó como una alta disputa diplomática y comercial entre Washington y Ottawa se ha traducido en un golpe demoledor para el sector productivo canadiense. Podolski Honey Farms, una histórica empresa apícola fundada en 1954 en la provincia de Manitoba y gestionada por la tercera generación de la familia fundadora, ha advertido que se encuentra al borde de la quiebra inminente tras la entrada en vigor de los nuevos aranceles masivos impuestos por Estados Unidos.
La medida del gobierno estadounidense impuso un arancel del 50% sobre productos canadienses valuados en 28.000 millones de dólares, afectando directamente a la miel natural. Para Podolski Honey Farms, esta tarifa destruye su modelo de negocio: aproximadamente el 90% de su producción total se exporta a clientes en Estados Unidos.
“Es inviable para nosotros realizar envíos a nuestros clientes habituales que nos compran miel. Prácticamente estamos fuera del negocio. Si los aranceles no se levantan, no puedo darme el lujo de vender con este tipo de tarifa; me iría a la quiebra”, declaró Osee Podolsky, gerente general de la compañía, en diálogo con CBC.
El impacto arancelario llega en el momento más crítico del calendario apícola. La cosecha de miel de verano concluye habitualmente hacia mediados de agosto, momento en el que la planta procesadora empaqueta el producto en barriles masivos para iniciar en septiembre su ciclo principal de ventas hacia el mercado estadounidense.
Podolsky relató que, en los días previos a la activación de la medida comercial, vivieron una «carrera desesperada» para enviar todos los barriles disponibles antes de que la barrera aduanera se cerrase. Sin embargo, para el remanente de producción no queda una alternativa viable:
Por un lado, el apicultor explica que intentar comercializar toda la miel no exportada al mercado canadiense podría generar una saturación nacional. Sus competidores en el sector buscarían hacer lo mismo, desencadenando «una carrera hacia el fondo» en los precios.
Podolsky advirtió que las pequeñas y medianas empresas familiares son «daños colaterales» e indefensos en medio del fuego cruzado entre la política arancelaria de Donald Trump y la respuesta de su homólogo canadiense, el primer ministro Mark Carney.
Al conocerse la noticia, han sido los mismos vecinos de la granja quienes han querido contribuir. En el grupo de Facebook «Buy Canadian, help our economy», difundieron la historia junto con el mensaje: «Si consume miel, especialmente si la compra al por mayor, considere adquirir sus productos».
La activación de estas tarifas se produjo tras el colapso de las negociaciones bilaterales de paz comercial. Carney anunció que Canadá decidió levantarse de la mesa de diálogo al considerar que Washington «pidió demasiado y ofreció demasiado poco».
Entre las exigencias de última hora presentadas por los negociadores estadounidenses figuraban concesiones en las normativas de protección del idioma francés en Canadá (como las reglas de etiquetado bilingüe) y limitaciones a la capacidad soberana canadiense para firmar tratados comerciales con terceros países. Ante esto, el gobierno de Ottawa anticipó que responderá con aranceles retaliatorios dólar por dólar tras el festivo del Día del Trabajo (Labour Day), el lunes, 7 de septiembre..
A la espera de resoluciones políticas, la familia Podolsky planea cumplir con los contratos locales pendientes y reunirse con sus contables para definir si la granja iniciada por su abuelo hace más de 70 años podrá resistir los próximos meses.












Dejar un comentario