WASHINGTON (AP) — En la historia estadounidense, es común que el presidente acepte responsabilidad por sus fracasos y pronuncie una frase lapidaria: El responsable soy yo. Donald Trump ha sido la excepción.
¿La economía está débil y la inflación que sigue alta? Es culpa de su predecesor Joe Biden, sostiene Trump, aunque el demócrata lleva más de 18 meses fuera del cargo y pese a que Trump durante la campaña prometió resolver el problema inmediatamente.
¿Problemas con el estanque reflectante en Washington? Fue vandalismo, insiste el mandatario, aunque la fiscal designada por él mismo determinó que fue una obra malograda.
¿La guerra cada vez más impopular en Irán, que ha mantenido altos los precios del petróleo, baja la aprobación de Trump y ha enviado ondas de choque a la economía mundial? Es culpa de presidentes anteriores tímidos que según Trump desperdiciaron casi 50 años de oportunidades para frenar las ambiciones nucleares de Teherán.
En realidad, todos los presidentes modernos trasladan la responsabilidad a otros en cierta medida, con frecuencia culpando al comandante en jefe que los precedió, al Congreso o a ambos. Pero Trump lo ha llevado a un nuevo nivel, al convertirlo todo en una estrategia política permanente: ser el que manda, pero cuando las cosas salen mal, es culpa de otros.
“Asumir la responsabilidad es una característica del liderazgo presidencial o de cualquier tipo de liderazgo», declaró Nicole Anslover, profesora de historia en la Universidad Atlántica de Florida y autora de “Harry S. Truman: The Coming of the Cold War”.
La tendencia de Trump a señalar con el dedo a otros está cada vez más bajo los reflectores antes de las elecciones legislativas de noviembre, cuando los republicanos intentarán retener el control del Congreso. Su renuencia a aceptar culpas a veces lo lleva a negar que existan problemas, y podría dejar a republicanos con poca capacidad de tranquilizar a los votantes de que sus preocupaciones están siendo atendidas.
La Casa Blanca responde que Trump está trabajando para corregir desafíos enquistados desde hace tiempo, no simplemente levantando las manos e ignorándolos.
El mandatario está “abordando con razón los fracasos de sus predecesores mientras toma medidas para lograr grandes victorias para el pueblo estadounidense”, insistió la portavoz Taylor Rogers.
Apuntó a una serie de políticas con las que, dijo, los republicanos pueden hacer campaña, entre ellas recortes de impuestos, esfuerzos para bajar los precios de los medicamentos recetados, medidas enérgicas contra la inmigración y en la frontera, aumento de la producción energética nacional y un mercado bursátil sólido.
Evadir la responsabilidad se remonta al primer mandato de Trump Truman fue el que hizo célebre la frase “The Buck Stops Here” («El responsable soy yo»). Y expresó durante su discurso de despedida en 1953: “El presidente, sea quien sea, tiene que decidir. No puede pasarle la responsabilidad a nadie. Nadie más puede decidir por él. Ese es su trabajo”.
Con los años, la comprensión de la frase se ha ampliado para incluir asumir la responsabilidad por el resultado de decisiones difíciles. Trump solía profesar creencias similares, al decir en 2013 que, al dirigir un negocio, “pase lo que pase, tú eres responsable. Si no sucede, tú eres responsable”.
Al aceptar la nominación presidencial de 2016, Trump declaró: “Nadie conoce el sistema mejor que yo, por eso solo yo puedo arreglarlo”. Pero como jefe de Estado, a menudo ha sugerido que la solución y la culpa recaen en otra parte.
“La responsabilidad es de todos”, comentó el gobernante en 2019, durante un prolongado cierre del gobierno. En 2020, el mismo día que declaró la pandemia de coronavirus una emergencia nacional, afirmó: “No asumo ninguna responsabilidad” por la falta de pruebas de COVID-19.
Anslover indicó que Truman asumió toda la responsabilidad por lanzar bombas atómicas sobre Japón, aunque no se le informó que Estados Unidos estaba desarrollando esas armas hasta que murió su predecesor, Franklin Delano Roosevelt.
John F. Kennedy vio subir sus índices de aprobación después de reconocer que él tenía la culpa por el fallido desembarco en Bahía de Cochinos en Cuba. Ronald Reagan dijo que lamentaba cualquier participación que pudiera haber tenido en el escándalo Irán-Contra, aun cuando afirmaba no estar seguro de que la culpa fuera suya. “El responsable soy yo, aquí», dijo entonces.
En su última conferencia de prensa a inicios de 2009, George W. Bush enumeró una serie de errores que había cometido, incluido no haber encontrado armas de destrucción masiva en Irak. Su sucesor, Barack Obama, dijo: “Metí la pata”, después de que su nominado para dirigir el área de salud, Tom Daschle, se retiró por impuestos atrasados no pagados.
Los presidentes anteriores a Trump “por lo general sí asumen la responsabilidad”, sostuvo Anslover.
“Heredamos una catástrofe total”, dice Trump Trump reconoció en una entrevista reciente con Punchbowl que los votantes están enojados, pero afirmó que no es con él sino con los republicanos del Congreso.
Trump cree que su partido puede mantener sus mayorías en el Congreso después de noviembre, pero dejó claro que si los republicanos pierden, no será su culpa, haciéndose eco de sus comentarios antes de las elecciones de mitad de mandato de 2018, cuando dijo que no aceptaría responsabilidad si su partido perdía el control de la Cámara de Representantes, como ocurrió.
La aprobación de Trump en materia económica, que antes se consideraba uno de sus puntos más fuertes, ha caído durante su tiempo en el cargo, de 40% en marzo de 2025 a 32% en julio, según encuestas del Centro Associated Press-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos. Aproximadamente 6 de cada 10 adultos dicen que las políticas económicas de Trump han empeorado las condiciones económicas, según sondeos del Pew Research Center.
“El público ciertamente espera que el presidente esté preocupado por mejorar las condiciones económicas”, observó el encuestador republicano Frank Luntz.
Trump, en cambio, señala a Biden, bajo cuyo mandato la inflación alcanzó un máximo de cuatro décadas de 9,1% en 2022 — cuando la pandemia aún sacudía la economía mundial — antes de bajar a 2,7% para noviembre de 2024. El mes pasado, presionada por la guerra en Irán, fue de 3,4%.
Trump dijo en un mitin reciente: “Cuando asumimos el cargo, heredamos una catástrofe total”, y más tarde añadió: “Heredé esos precios altos, solo para que lo entiendan”.
Andrew Bates, estratega demócrata y portavoz de la Casa Blanca de Biden, señaló que Trump ya no menciona su promesa de campaña de “terminar inmediatamente con la inflación” el primer día.
“Quizás él no recuerda haber hecho esas promesas, pero los votantes indecisos sí que las recuerdan”, indicó Bates.
Trump ha mostrado el mismo patrón con Irán y el estanque reflectante El presidente ha caracterizado la guerra en Irán como “una pequeña excursión” o “un paseo”. Para restarle importancia a cuánto ha durado, con frecuencia señala que las guerras en Vietnam y Afganistán se prolongaron durante años, aunque el conflicto con Irán —que inicialmente dijo que terminaría en cuatro a cinco semanas— ya va por su sexto mes sin un final claro a la vista.
Trump ha intentado trasladar la culpa al pasado en el caso del estanque reflectante, al sugerir que Biden y Obama gastaron “cientos de millones de dólares” intentando arreglarlo, lo cual es falso.
Pero la principal defensa de Trump ha sido el vandalismo. Y, hasta ahora, al menos cuatro casos que lo alegaban, incluido el más destacado contra un canoísta olímpico, han sido desestimados por falta de pruebas.
Anslover señaló que, tras más de 11 años en la política, Trump ha demostrado que no teme violar las normas del comportamiento presidencial. Muchos de sus seguidores más fieles no parecen molestarse.
“Para muchos estadounidenses, o han cambiado su forma de pensar sobre la presidencia o simplemente dicen: ‘Estas son mis prioridades. Mi prioridad no es la verdad’”, Anslover explicó.














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