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Trump llega a Francia para la Cumbre del G7, marcada por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán

El G7 en Francia siempre es opacado por Irán, Medio Oriente y sus guerras. Hoy son las secuelas del acuerdo entre Estados Unidos y Teherán, el rechazo de Israel a sumarse a él en el Líbano y la decisión de los seis grandes de avanzar en su proyecto de proteger pacíficamente el Estrecho de Ormuz, cuando buscan mejorar el vínculo con Estados Unidos.

La cumbre y sus protagonistas

Cuando el presidente Donald Trump, quien partió hacia Francia en la madrugada del lunes, llegue al espectacular hotel Royal de Évian, junto a los líderes de los otros seis países, las secuelas del acuerdo que Irán y Estados Unidos firmarán en Ginebra —la ciudad que está frente a la cumbre, cruzando el lago Lemán— dominarán las conversaciones.

Allí estarán también India, Egipto, Brasil, Kenia, Corea del Sur, Ucrania, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Sudáfrica no fue invitada por presiones de Estados Unidos.

El memorándum que podría firmarse el viernes entre Estados Unidos e Irán en Suiza puede considerarse una derrota para Donald Trump. Si se firma. Aunque el presidente estadounidense siga encantado con el fin de la guerra y su fiesta de cumpleaños inusual en el Jardín de la Casa Blanca.

Junto a Emmanuel Macron estarán Friedrich Merz, de Alemania; Giorgia Meloni, de Italia; los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y Antonio Costa; el primer ministro británico, Keir Starmer; la presidenta japonesa, Sanae Takaichi; el presidente canadiense, Mark Carney; y el muy esperado Donald Trump.

La coalición pacífica hacia Ormuz

El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció al mediodía del lunes que «Reino Unido, Francia, Italia y los Países Bajos están listos para desplegar recursos para la misión en el Estrecho de Ormuz«, solo tras la firma del acuerdo.

El portaaviones francés Charles de Gaulle «podrá desplegarse en dos o tres días». «Hemos creado una misión con los británicos para ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz. El portaaviones Charles de Gaulle, junto con todo su equipo de apoyo que permanece en la zona, podrá desplegarse en dos o tres días. Tres días después de la confirmación del acuerdo», declaró Macron en una entrevista al margen de la cumbre del G7.

Emmanuel Macron también afirmó que reabrir el Estrecho de Ormuz imponiendo peajes sería «contrario al derecho internacional».

Las noticias sobre Irán suelen eclipsar las cumbres del G7 organizadas por Francia. En 2019, en Biarritz, la reunión del G7 se vio fagocitada por la visita sorpresa del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, invitado por Macron, quien intentaba reactivar el diálogo entre el régimen de Teherán y Donald Trump.

Una cumbre condicionada

La cumbre de Évian estará condicionada por la presencia de Donald Trump, sus negociaciones con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu —que se niega a retirarse del Líbano o a dejar de bombardearlo—, y la firma o no del acuerdo con Irán en Ginebra el viernes.

Pero el proyecto de Trump es discutir la migración europea, que ve como una amenaza, y criticar las regulaciones de las redes sociales o prohibiciones, que él ve como una traición a las compañías tecnológicas que lo defienden. No será fácil el diálogo en la comida de trabajo de este lunes por la noche con el primer ministro británico, Keir Starmer, que prohibió este lunes las redes sociales para los menores de 16 años.

La segunda cumbre del G7 presidida por Emmanuel Macron, siete años después de la de Biarritz, busca mejorar el deteriorado vínculo entre la Unión Europea y Estados Unidos, especialmente con Gran Bretaña, Francia y Alemania.

La agenda oficial, preparada durante meses mediante reuniones de asesores y comisiones ministeriales del G7 (Medio Ambiente, Comercio, Finanzas, Asuntos Digitales), se ve alterada por las crisis más agobiantes del momento.

La principal es la guerra en Oriente Medio y la firma del acuerdo con Irán. La guerra del Golfo, así como la guerra en Ucrania, también figuran en la agenda de la primera cena de trabajo este lunes por la noche en el Évian Resort, con vistas al lago Lemán, el epicentro de esta cumbre.

Seguridad y protestas

Después de fuertes disturbios de los antimundialistas en Ginebra el domingo a la noche, habrá aún más estrictas medidas de seguridad, con 12.000 policías y soldados desplegados en Évian.

Los manifestantes destrozaron las vidrieras de dos bancos, incendiaron varios coches y atacaron las oficinas de PwC en Ginebra, antes de la cumbre del G7 en la ciudad balneario francesa de Évian-les-Bains, justo al otro lado de la frontera.

Los manifestantes no pudieron llegar a Évian, situada a 40 kilómetros en la orilla sur del lago Lemán, debido al estricto cordón de seguridad impuesto por la policía y el ejército franceses.

Entretenimiento y desafíos

En la cumbre del G7 en Évian, Emmanuel Macron sueña con superar las divisiones en la economía global.

Uno de los principales desafíos de Macron en esta cumbre es entretener al presidente estadounidense, que se aburre y quiere irse. Mantenerlo involucrado en todos los aspectos de este ejercicio multilateral de 48 horas será un éxito, al igual que evitar los temas que lo irritan.

La fastuosa cena prevista en Versalles el miércoles por la noche sirve como recompensa para este presidente, quien aprecia los símbolos de la monarquía, los dorados y los oropeles: un cumpleaños «a la francesa» para celebrar también la independencia de los Estados Unidos.

Ucrania es uno de los temas más espinosos en los que las posturas de Estados Unidos, por un lado, y las de los europeos y Canadá, por otro, se han distanciado en los últimos meses. Gran Bretaña asaltó un petrolero ruso fantasma el domingo, con la ayuda de Francia, en el Canal de la Mancha.

La participación de Zelenski

Emmanuel Macron ha invitado a Volodimir Zelenski a las orillas del lago Lemán. El presidente ucraniano participará en una reunión de trabajo de dos horas el martes por la mañana.

Mientras los europeos presionan para que se impongan nuevas sanciones a Moscú, la administración estadounidense ha flexibilizado las restricciones a las exportaciones de petróleo ruso para aliviar la presión sobre los precios del barril, tras la ofensiva contra Irán.

Un comunicado final difícil

El objetivo de París es alinearse con Washington. Se espera que el G7 reafirme, en su declaración final, su apoyo a la causa de Kiev, su respaldo financiero al presupuesto de Ucrania y su compromiso de reparar el sarcófago de la central nuclear de Chernóbil, dañado por los ataques de drones rusos. Los europeos buscan presentar a Kiev de la mejor manera posible para un posible diálogo directo con Moscú.

Más allá de las dos guerras que desestabilizan Europa y Oriente Medio, con repercusiones económicas globales, Emmanuel Macron incluyó los importantes desequilibrios económicos mundiales en la agenda de la cumbre, celebrada bajo la presidencia francesa a principios de año.

Este es un tema sumamente delicado, ya que París aboga por la cooperación y el multilateralismo, mientras que el presidente estadounidense ha estado aplicando aranceles punitivos, con una serie de retrocesos durante el último año.

Francia destaca los puntos en los que convergen los intereses europeos y estadounidenses, como el suministro de materiales críticos, incluidos los elementos de tierras raras, sobre los que China ostenta un cuasi monopolio.

El fantasma chino

La sombra de China se proyecta sobre esta cumbre.

China tiene un superávit comercial de 1,2 billones de dólares con el resto del mundo, y el exceso de capacidad que inunda el mercado europeo representa una amenaza existencial para sectores industriales enteros, como el automotriz, el siderúrgico y el químico.

El Palacio del Elíseo niega querer consolidar la unidad del G7 reduciéndolo a un frente antichino. Emmanuel Bonne, el sherpa del presidente, viajó a Beijing en las últimas semanas. El jueves, un viceprimer ministro chino participó en una videoconferencia, dirigida por el propio Emmanuel Macron, con representantes del G7.

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