La historias de baqueanos en el interior de la Argentina es rica, sorprendente y llaman la atención por la sabiduría que portan sobre su lugar de vida. El caso de Máximo «May» Ruarte (80 años) es emblemático, por ser el minero artesanal más antiguo en Famatina, La Rioja, que conoce el lavado de oro sostenible y sin el uso de químicos tóxicos.
Vive a más de 2.000 metros de altura y asegura que allí es feliz: «Toda una vida en las montañas, en los cerros, en las alturas». El hombre es experto en el proceso de recolección y también está muy ligado a la historia comunitaria de la protección de los recursos naturales.
Ruarte mantuvo el oficio de lavador de oro artesanal en la zona, donde aún hoy varios viven de ese sacrificado trabajo. A diferencia de la minería industrial, se utilizan la fuerza de la gravedad y el agua para extraer el oro depositado en la tierra.
Particulamente, ellos buscan el llamado oro fluvial o aluvial, depositado en los lechos, orillas y terrazas de los ríos. Por eso vuelve a aparecer de una temporada a la otra, porque cuando el río crece desde la montaña y modifica el terreno, se vuelven a depositar pequeñas partículas en esos sitios.
«Toda una vida en las montañas, en los cerros, en las alturas»: la vida del minero de 80 años
El hombre vive con su esposa en medio de la montaña, a más de 2.000 metros de altura, casi aislado. Tuvo cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, que ahora viven en la ciudad de Famatina, y a quienes visita una vez por mes cuando baja para cobrar la jubilación.
En su casa vive con un panel solar que le da energía y un mechero de kerosene, por si se llega a quedar sin energía. Al lugar donde está emplazada su casa llaman «la mariposa de oro«. Cuenta el hombre que es porque una señora que tenía cabritas, en un paseo encontró un pedacito de oro en forma de mariposa.
«Ella no sabía lo que era, y un hombre que vino de visita que conocía el oro, le dijo que era eso. Desde allí le quedó el nombre», aseguró, y contó que hasta ese momento nadie sabía de la existencia de ese metal precioso allí.
Dijo que ahora allí el oro que sale es fino, que puede salir una pepita de 1 gramo o gramo y medio, pero que más arriba en la montaña ya no tanto. Trabajó como baqueano toda su vida, como guía de la zona con mula para la Mina la Mejicana.
Hasta esa zona no había caminos. «Llevábamos gente y traíamos gente de allá del cuando ellos ya cumplían un mes, dos meses allá en el cerro ya los teníamos que bajar nosotros», destacó. Dijo que fue hace unos cincuenta años, y que antes el que quería ir allí a sacar oro «nadie decía nada«.
«Me crié en el campo, con animales, con cabras, con ovejas, con chanchos, con todo. A todo esto yo lo conozco como mis manos. A todo, piedra por piedra«, definió sobre su manera de vivir. También confesó que no sabe leer: «Mis hermanos sí saben, pero yo era el mayor y tenía que ayudar», contó sobre su crianza.
Una vida buscando oro: los lavadores artesanales
La vida del lavador de oro es dura, es un trabajo físico en lugares inhóspitos. El clima puede ser duro y el trabajo no siempre asegura resultados. Si la suerte acompaña, las «chispitas» aparecerán, pero hay que juntar muchas para conseguir un gramo.
Se utiliza soplador, algunos aparatos espaciales y, por supuesto, pala y cepillo para mover la tierra. Y se aprovecha el agua del río para lavarla. «Ellos me piden que les enseñe un poquito y yo les digo que sí«, aseguró sobre sus «alumnos» de la zona, que aprenden el oficio.
La entrevista la realizó el periodista Sergio Caballero para su canal de Youtube «Conociendo mi País«. «Los invito a compartir mis aventuras, viajes, vlog y mucho más», vende , cuyo video cosechó más de 1,2 millones de vistas y 7.600 likes.
🪙tiene 80 AÑOS, VIVE en los CERROS y es LAVADOR de ORÓ ARTESANAL (Famatina)














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