Cada vez más personas eligen dejar atrás la vida tradicional para adoptar un estilo nómade, con el objetivo de ganar libertad, vivir más cerca de la naturaleza y conocer distintas ciudades del mundo. Fernando y Ana dieron ese paso hace más de tres años, cuando decidieron mudarse a una autocaravana a la que bautizaron «La Vaca».
Él nació en Argentina y ella en Venezuela. Ambos son jubilados que emigraron hace años y ahora recorren España disfrutando de una vida más simple, con menos gastos y sin priorizar los bienes materiales. «Estaba harto de estar en una rueda de hámster», resume Fernando en una entrevista con el youtuber Arnau Serrado.
Ana explica que la decisión no fue de un día para otro, sino el resultado de años de trabajo y esfuerzo. «Le dijimos a la vida que parara y empezamos nosotros a darle las vueltas que queríamos. No dejarnos llevar, sino llevarla como queríamos después de tanto trabajo, esfuerzo, dedicación y sacrificio. Nos lo merecíamos», afirma.
«Tenemos la libertad de tener un jardín diferente todos los días»
Fernando y Ana viven en una autocaravana de siete metros cuadrados que, aseguran, tiene todo lo necesario para el día a día. «Tenemos agua caliente, calefacción, heladera y cocina y la libertad de tener un jardín diferente todos los días», cuentan. Además, admiten que no extrañan las comodidades de una vivienda tradicional.
El vehículo es una Fiat Ducato Maxi de 27 años, con motor 2.8 de 122 caballos. La compraron con 84.000 kilómetros y, desde entonces, ya recorrieron otros 43.000. Para ponerla a punto invirtieron 1.626 euros y la mayoría de las reparaciones las hicieron ellos mismos.
«El principal problema que tiene es el peso. Hoy en día las reducen para aligerarlas, pero eso también supone rebajar la calidad», explican sobre este tipo de vehículos y el motivo por el que decidieron no comprar una 0km.
Entre las ventajas de esta forma de vida, destacan la posibilidad de cambiar de destino cuando lo desean. «¿Te molesta el vecino? Arrancas y te vas a otro lado. ¿Estás harto de esta playa? Te vas a la montaña. ¿Ya conoces mucho esa montaña? Arrancas otra vez», ejemplifica Fernando.
Lejos de los destinos masivos, prefieren viajar fuera de temporada y descubrir pequeños pueblos. «Vamos a las montañas, a pueblos solitarios de 200 habitantes, hablamos con la gente del lugar y comemos las cosas que a ellos les gustan», cuentan.
Sin embargo, reconocen que tomar la decisión no fue sencillo. «Es una vida muy tranquila. Nos costó. No fue una decisión de un día ni de dos. Lo más difícil es desprenderte, sobre todo de los hijos», admite Ana.
El nombre de la autocaravana también tiene su historia. «Se llama La Vaca porque es grande, gorda, blanca y la matrícula dice ‘MUU'», explican entre risas.
Gastan menos dinero que cuando vivían en una casa de ladrillos
En cuanto a los gastos, aclaran que dependen del ritmo del viaje. «Cuanto más te movés, más dinero gastás. Entonces, cuánto gastamos al mes depende de lo que nos movamos», señala Fernando. También influyen los países que visitan: «En Francia, por ejemplo, la comida y el gasoil son más caros que en España».
Aun así, sostienen que hoy llegan con dinero a fin de mes, algo que antes no les ocurría. «Ahora en nuestras cuentas queda dinero a fin de mes y eso no pasaba cuando vivíamos en una casa de ladrillo», aseguran.
Explican que ya no pagan facturas de luz, agua, comunidad o internet, ya que cuentan con placas solares y sus principales gastos son la comida y el combustible. «No es una vida de lujo, es una vida normal. Reducimos los gastos materiales», resumen.
Sobre la convivencia, Ana asegura que el tamaño de la casa no hace la diferencia. «Si estás con la persona que quieres, te vas a llevar bien aquí y en una casa de 500 metros cuadrados».
Para ella, este estilo de vida va mucho más allá de viajar. «La vida es una sola y se pasa muy rápido. Uno tiene que intentar cumplir sus metas, pero también acordarse de sus propias necesidades»
Y concluye: «Vivir no va en consonancia con las cosas materiales. Vivir es disfrutar de estar parado en un parque, ver un paisaje, caminar por un sendero o conocer un castillo. Eso es vivir, y eso sí te lo llevás. Lo demás se queda todo aquí».











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