“Si eres bueno en la construcción, puedes ganar mucho más que en otros trabajos que no requieren formación”

Durante años, el trabajo en la obra ha estado rodeado de diferentes tópicos: jornadas interminables, sueldos irregulares y un oficio cada vez menos atractivo para los jóvenes.

Sin embargo, detrás de tantas horas de esfuerzo a pleno sol, sigue existiendo un sector que necesita manos expertas y que, según quienes lo conocen desde dentro, atraviesa un momento decisivo. Falta personal cualificado, las empresas se quejan de que no encuentran trabajadores y, al mismo tiempo, muchos jóvenes interesados no consiguen entrar.

José Toro lleva más de tres décadas vinculado a la construcción y ha pasado prácticamente por todos los escalones posibles dentro del sector. Empezó a trabajar con 16 años, ha sido peón, oficial, encargado, jefe de obra e incluso promotor. Hoy también se dedica a formar a nuevos trabajadores y conoce de primera mano la realidad de las obras en España.

Desde su experiencia, sostiene que el problema no es exactamente la falta de gente, sino la dificultad para encontrar profesionales preparados y la poca voluntad de algunas empresas para formar a nuevos trabajadores. Así lo explicó en diálogo con La Vanguardia.

«Falta personal cualificado»

-En los últimos años, se habla mucho de que faltan albañiles en España. ¿Es realmente así?

-Desde mi experiencia, el problema no es exactamente ese. Lo que falta es personal cualificado. Yo doy cursos de formación y todos los años salen alumnos preparados, pero luego muchas empresas no los quieren porque buscan oficiales que ya tengan experiencia y que desde el primer día sepan hacerlo todo.

Si llevas a cien personas a una obra, muchas no van a servir porque no tienen los conocimientos necesarios y las empresas, en lugar de enseñarlas, prefieren seguir buscando perfiles que ya estén formados.

-También se dice que los jóvenes no quieren trabajar en la obra. ¿Es verdad?

-En parte sí, pero no del todo. Hay muchos jóvenes que prefieren no dedicarse a esto porque lo ven como un trabajo duro, pero también hay otros que sí quieren aprender y trabajar, sobre todo gente con pocas oportunidades o con baja formación.

El problema es que a muchos tampoco se les da la oportunidad de entrar en el sector. Yo he llegado a ofrecer alumnos en prácticas a empresas, incluso gratis durante tres meses, y algunas no los quieren. Muchas veces el problema no es la falta de gente, sino que no se quiere formar a nuevos trabajadores.

-Existe la idea de que en la construcción se gana poco. ¿Es así?

-Depende mucho de lo hábil que seas en el oficio. Si eres muy bueno, puedes ganar bastante dinero, incluso más que en otros trabajos sin estudios, pero si eres del montón, vas a cobrar un sueldo normal y poco más. En este sector hay una diferencia enorme entre un profesional sobresaliente y uno normal, igual que pasa en otros ámbitos, como el deporte.

-¿De qué cifras estamos hablando aproximadamente?

-Un albañil que trabaje a destajo y sea bueno puede ganar entre 3.000 y 4.000 euros (esto es, aproximadamente, entre 3.500 y 4. 500 dólares) al mes sin demasiados problemas. Los que son considerados los mejores pueden llegar a 5.000 o incluso 6.000 euros.

En cambio, un jornalero que cobre según convenio suele estar alrededor de los 1.500 o 1.600 euros mensuales (unos 1.700 a 1.800 dólares), así que la diferencia es enorme entre alguien que domina el oficio y alguien que simplemente cumple.

-Para alguien que nunca ha trabajado en la obra, ¿qué es lo más duro del trabajo?

-Lo más duro es el desgaste físico diario. Estás todo el día moviendo materiales, levantando peso y trabajando con frío o con calor extremo. Yo he trabajado con temperaturas bajo cero en invierno y también en pleno verano, y además son trabajos muy repetitivos: levantar peso, usar herramientas, golpear materiales…

Todo eso acaba pasando factura con los años y es muy común que los trabajadores tengan problemas en la espalda, los codos o las rodillas.

Construir o reformar una casa cada vez cuesta más

-¿Cómo es un día normal en la obra?

-Depende mucho de dónde esté la obra. Muchas veces tienes que desplazarte bastante lejos de casa. Hay días en los que me he levantado a las cinco y media de la mañana porque tenía que trabajar a cien kilómetros, salir de casa a las seis, llegar a la obra temprano y volver por la noche.

Hay jornadas en las que te pasas todo el día fuera y vuelves a casa a las ocho o nueve de la noche, así que el horario también es una de las cosas que más echa para atrás a la gente.

-España vive una crisis de vivienda. Desde su experiencia en la obra, ¿por qué construir o reformar es cada vez más caro?

-Hay varios factores. Primero, los materiales han subido muchísimo de precio en los últimos años y eso encarece cualquier obra. Luego está el tema de las subcontrataciones, porque hoy en día cada parte del trabajo la hace una empresa distinta y eso también aumenta los costos.

Y, además, hay muchísima burocracia para conseguir licencias o permisos, lo que hace que la puesta en marcha de los proyectos se retrase durante meses.

-¿También influye la mano de obra?

-Sí, porque si un trabajo tarda más tiempo en hacerse, alguien tiene que pagar esa diferencia. Antes había oficiales muy experimentados que trabajaban muy rápido y podían sacar mucho trabajo en un día. Hoy en día hay menos profesionales con ese nivel de experiencia y eso hace que las obras duren más tiempo y se encarezcan.

-Cuando alguien hace una reforma en casa, ¿qué errores suele cometer?

-El error más común es contratar al más barato o a alguien que trabaja sin estar dado de alta. Mucha gente no es consciente de que si ocurre un accidente en una obra en su casa, la responsabilidad puede recaer sobre ellos.

También hay mucho desconocimiento y falta de asesoramiento: muchas personas no buscan empresas serias y luego aparecen los problemas, así que al final lo barato muchas veces sale caro.

-¿Qué consejo le daría a un joven que quiere dedicarse a la construcción?

-Siempre les digo a mis alumnos que se especialicen en algo. El sector cada vez busca más especialistas, por ejemplo, gente muy buena colocando azulejos, trabajando con yeso o instalando placas de yeso laminado. Si eres excepcional en algo, siempre vas a tener trabajo, y luego con el tiempo puedes ir aprendiendo otras partes del oficio.

-¿Y a alguien que quiera montar su propia empresa?

-Primero le aconsejaría trabajar varios años para aprender bien el oficio y después seguir formándose. Si quieren emprender, también es buena idea sacarse habilitaciones como electricidad o fontanería porque eso permite ofrecer más servicios y montar una empresa más completa.

Por Joel Sáez, La Vanguardia.

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