se recibió de ingeniero biomédico, fundó un centro de investigación de IA y sueña con ser presidente

Tanishq Mathew Abraham tiene 19 años pero no parece. Y poco tiene que ver con su apariencia sino más bien por su currículum vitae: se convirtió en el ingeniero biomédico más joven del mundo, y deslumbra con sus conocimientos y objetivos que se plantea conseguir.

Como era de esperar, ya desde muy chico fue un alumno brillante. Con apenas 14 años se graduó en la Universidad de California en Ingeniería Biomédica, donde obtuvo también la distinción «Summa Cum Laude«, el mayor logro en las instituciones educativas a nivel global.

Sus padres eran oriundos de Kerala, un estado indio en la costa tropical de Malabar, y cuentan que con dos años reconocieron la gran capacidad intelectual que tenía. Es que el ingeniero proveniente de Sacramento, en Estados Unidos, se destacaba en todas las materias desde que comenzó a estudiar.

Por caso, a los 4 años ingresó a Mensa (una asociación internacional sin fines de lucro para personas con un coeficiente intelectual excepcionalmente alto) luego de obtener un puntaje de 99,9% en el test de la organización. Mismo resultado obtuvo su hermana Tiara, punto de partida para la excelente trayectoria académica de ambos.

Dado el nivel, la decisión de sus padres fue educarlo en casa aunque se matriculó en el programa de Educación para Jóvenes Superdotados (EPGY) de la Universidad de Stanford a los 5 años y completó el curso de matemática en solo seis meses.

El joven ingeniero siempre estuvo interesado en adquirir cada vez más conocimientos. A los 6 años estudió diversas áreas de la ciencia y aprobó con honores un curso de química que la Universidad de California en Berkeley.

Desde los 10 escribe revistas y artículos científicos, aunque más allá de lo académico, se volvió vital para Tanishq relacionarse con jóvenes de su edad y se inscribió en el colegio comunitario local mientras preparaba los exámenes de secundaria en su hogar. Un dato: su egreso a temprana edad fue motivo para recibir las felicitaciones del presidente Barack Obama.

Cursó geología y astronomía en American River College, donde como era de esperarse obtuvo calificaciones sobresalientes. Un profesor impresionado por el talento e interés de Abraham fundó un club de astrología donde lo nombró como vicepresidente.

A los 11 ya se había graduado allí con tres títulos de asociados, los certificados de educación superior que se obtienen con un programa de dos años de estudio. A los 12 batió un nuevo récord: se presentó en una conferencia de la NASA siendo el niño genio más joven que hablaba de ciencia. Publicó ensayos en el sitio web de ciencia lunar agencia espacial y habló en un congreso TEDx en Sacramento.

El recorrido académico de Tanishq a los 14 años ya era más que generoso, y concluyó con la graduación del programa de ingeniería biomédica. Así es que a los 19 obtuvo el doctorado enfocado al uso de la inteligencia artificial en la medicina.

Mientras cursaba, fundó el Centro de Investigación de IA Médica (MedARC). Buscó aprovechar y potenciar la tecnología de inteligencia artificial en la medicina e innovar las maneras de diagnosticar en todo el mundo.

Tiene el objetivo puesto en impulsar la IA médica generativa para acelerar el diagnóstico de enfermedades neurológicas con imágenes en tiempo real de la actividad cerebral. A la par, creó un dispositivo que mide los latidos del corazón de pacientes con quemaduras sin contacto físico.

Tanishq creció rodeado por una familia que también se encargó de hacer historia y que dedicó su vida a la salud e ingeniería. Su padre es ingeniero de software y su madre veterinaria. Su abuela, también se dedico a los animales, y fue pionera en India por obtener su doctorado, mientras que su abuelo era cirujano veterinario e investigador. Entre todos apoyaron a este niño prodigio en su corta vida con una gran trayectoria académica.

“Le hicimos pruebas y descubrimos que era bastante inteligente. Nos sorprendió cuando empezamos a enseñarle cosas más avanzadas y las aprendía muy rápido», contó Bijou Abraham, su papá a NBC News.

Durante su infancia, participó del coro de San Francisco y cantó el Himno Nacional en partidos de béisbol de los Gigantes de San Francisco y los Atléticos de Oakland. Estudió piano, aunque puso su atención sobre la fotografía. Recibió cinco menciones honoríficas por sus obras de arte en la Feria Estatal de California.

Entre los mayores deseos además de lo que ya consiguió, Tanishq aspira ahora a ser médico, investigar y encontrar una cura contra el cáncer, ganar un premio Nobel y postularse para la presidencia de Estados Unidos. Nada más y nada menos. Y aunque pueda parecer imposibles, quizá repasando la historia

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