Se terminó una etapa que duró 650 días, incluyó una histórica clasificación a la Sudamericana y una cuantas polémicas, claro. Rubén Darío Insua fue despedido de Barracas Central por Matías Tapia, el hijo de Chiqui, en el medio del receso mundialista. Muy a pesar de que había cerrado la temporada con el pase a los octavos de final de la Copa Argentina ante Huracán, el Gallego dejó el banco después de 74 partidos (23 victorias, 28 empates y 23 derrotas) y ya hay una danza de nombres para reemplazarlos, aunque tres pican en punta: Favio Orsi y Sergio Gómez (en dupla) y Leandro Romagnoli.
Insua había llegado el 9 de septiembre de 2024 tras la salida de Alejandro Orfila. Entonces, el entrenador venía de una inactividad de cinco meses luego de que fue echado de San Lorenzo. En el Guapo coincidió con Rodrigo y fue la segunda vez que se dio el gusto de dirigir a uno de sus hijos; la anterior había sido en Ecuador, tanto en Barcelona como en Portoviejo, donde compartió el plantel con Robertino, el mayor.
La salida del Gallego, de 65 años, obedece a un desgaste. El mérito de ingresar a la Sudamericana se vio socavado por los bochornosos arbitrajes que favorecieron al equipo de Claudio Tapia. En noviembre de 2025, sin ir más lejos, se clasificó gracias a un penal mal cobrado por Andrés Gariano ante Huracán. Y en el torneo internacional, no estuvo a la altura: terminó último en el Grupo G con apenas 3 puntos producto de los empates ante Vasco Da Gama (0 a 0) y Audax Italiano (1 a 1) en Banfield, donde jugó de local, y contra Olimpia (0 a 0) en Asunción. El resto de los partidos con los brasileños (3 a 0), los chilenos (2 a 0) y los paraguayos (2 a 1), los perdió.
Insua estaba fastidioso por las críticas que recibió el equipo producto de los arbitrajes. En las conferencias de prensa, lucía irónico, muy a pesar de que en San Lorenzo se quejaba de los referís.
Barracas Central está evaluando algunos candidatos para ocupar el lugar que dejó vacante el Gallego. Seduce el binomio Orsi-Gómez, que supo ser campeón del Torneo Apertura el año pasado con Platense, que estuvo seis meses sin dirigir y cuando regresó en 2026, apenas duró seis partidos (dos empates y cuatro derrotas) en Newell’s. Romagnoli, en tanto, tiene trabajo. Después de descender con San Martín de San Juan, asumió en Guaraní. ¿El Pipi dejará Paraguay para venirse a Luna y Olavarría, cerca de los potreros donde se inició antes de corporizarse en una gran figura de San Lorenzo?










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