(self.SWG_BASIC = self.SWG_BASIC || []).push( basicSubscriptions => { basicSubscriptions.init({ type: "NewsArticle", isPartOfType: ["Product"], isPartOfProductId: "CAowkpLYCw:openaccess", clientOptions: { theme: "light", lang: "es" }, }); });

“No es que el labial rojo no te quede bien, es que todavía no has encontrado el tono adecuado”

“Los labios dicen muchísimo de nosotras”, afirma Heidi Andrade. Y basta echar la vista atrás para comprobarlo. Marilyn Monroe convirtió sus intensos labios rojos en una de las señas de identidad más reconocibles de la historia del cine. Décadas después seguimos asociando aquel gesto de maquillaje con sensualidad, feminidad y seguridad. Audrey Hepburn, en cambio, encarnó como Holly Golightly en Desayuno con diamantes una sofisticación aparentemente más contenida, acompañada de labios en tonalidades rosadas y melocotón.

No es casualidad. “Los colores dicen muchísimo y a veces nos hacen sentir o pensar cosas sin ni siquiera ser conscientes”, explica Andrade. Y el labial ocupa una posición privilegiada porque puede modificar no solo cómo percibimos un rostro, sino también cómo nos sentimos al mirarnos al espejo.

Cuando un labial puede cambiar cómo nos sentimos

Tv Por Internet

Existe incluso un fenómeno conocido como lipstick effect o “efecto pintalabios”, asociado a la tendencia a mantener o incrementar determinados pequeños gastos relacionados con la belleza durante periodos de incertidumbre económica, mientras se reducen compras de mayor importe.

Una de las interpretaciones plantea precisamente esa idea del pequeño capricho accesible: frente a compras más costosas, un cosmético puede proporcionar una gratificación con un desembolso relativamente pequeño.

Andrade reconoce perfectamente esa sensación. Hay días, cuenta, en los que ha descansado poco y basta recurrir a uno de esos labiales que sabe que funcionan con su colorimetría -en su caso, determinados rojos o corales- para cambiar su percepción frente al espejo. “Automáticamente me siento mucho más guapa, me siento mucho mejor”, afirma.

Tv Por Internet

La psicología del color también entra en juego. Según explica la experta, un rojo vibrante puede transmitir seguridad y poder; los nude y marrones proyectan calma, naturalidad y sofisticación; rosas y corales evocan frescura, optimismo y cercanía, mientras que vinos y borgoñas aportan carácter, misterio y elegancia.

“No es que el labial rojo no te quede bien”

Y llegamos a una de las frases que probablemente más se repiten frente a un expositor de maquillaje: “A mí el rojo no me queda bien”. Heidi Andrade lo tiene claro: “No es que el labial rojo no te quede bien, es que todavía no has encontrado el tono adecuado”.

Porque hablar de “rojo” es hablar en realidad de multitud de colores diferentes. Hay rojos cálidos y fríos, brillantes y apagados, vibrantes y profundos. Y lo mismo sucede con los rosas, los marrones, los nude o los borgoñas.

La experta recuerda el caso de una clienta convencida de que no podía utilizar rojo. Su colorimetría era fría, pero los rojos que había probado hasta entonces eran cálidos y hacían que percibiera su rostro más apagado. Cuando encontró un rojo que armonizaba con sus características, el resultado fue completamente diferente. No se trata, por tanto, de renunciar a un color, sino de encontrar nuestra versión de ese color.

Antes de elegir el labial: ¿cuál es mi estación cromática?

Cuando hablamos de primavera, verano, otoño e invierno no nos referimos a nuestra estación favorita ni al momento del año en que hemos nacido. Son clasificaciones utilizadas en colorimetría para establecer qué familias de colores armonizan especialmente bien con nuestras características naturales.

Para determinar la estación cromática se tienen en cuenta diferentes rasgos físicos y, sobre todo, cómo se relacionan entre ellos: el subtono de la piel, los ojos, el cabello, la temperatura, la intensidad, la profundidad o el contraste.

Por eso no siempre resulta sencillo averiguarla simplemente mirándonos al espejo. Un análisis realizado por una profesional de la colorimetría, como Heidi Andrade, permite observar cómo responde el rostro ante diferentes temperaturas, intensidades y profundidades de color y determinar qué gamas y matices potencian mejor nuestras características.

Y una advertencia: pertenecer a una estación cromática no puede reducirse a reglas como “las rubias son primavera” o “las morenas son invierno”. Es precisamente la combinación de características la que determina el resultado. Conocer tu estación cromática cambiará totalmente tu relación con los colores y potenciará tus rasgos a otro nivel.

Un labial para cada estación cromática

La buena noticia es que las tendencias actuales permiten jugar prácticamente a todas las estaciones. “Esta temporada estamos de gracia todas”, bromea Andrade. Para las mujeres otoño (suelen tener piel de subtono cálido, cabello castaño, cobrizo o dorado y ojos en tonalidades cálidas), la experta destaca los nude caramelo y los marrones cacao, tonos cálidos y envolventes que armonizan especialmente bien con las características de esta estación.

Seguir las tendencias, por tanto, no significa utilizar exactamente el mismo labial que vemos en una pasarela, una celebrity o una amiga. “La tendencia no consiste solo en llevar el color de moda, sino en encontrar el tono que armonice con nuestra colorimetría y que refleje cómo queremos sentirnos y qué queremos transmitir”, concluye Andrade.

Quizá ahí resida el verdadero poder de una barra de labios. No en decidir que el rojo, el rosa o el borgoña “no son para nosotras”, sino en descubrir cuál es nuestro rojo, nuestro rosa o nuestro borgoña. A veces, entre dos tonos aparentemente casi idénticos, puede estar la diferencia entre llevar un color bonito y encontrar ese labial que, nada más ponérnoslo, consigue que nos veamos -y nos sintamos- mejor.

Fuente

Minardi Automotores
Vinería La Carreta
Tv Por Internet
Sunchales dialogo
Municipalidad de Sunchales