Milei está en zona de desgaste, no de colapso

Aquella prolongada reclusión de Javier Milei en Olivos hace un par de semanas –¿sólo para avanzar en la redacción de su libro “La moral como política de Estado”?— empieza a explicar algunas secuelas que se advierten en la geografía libertaria. Hay reacomodamientos, aunque algunos de ellos simulen moderación.

La ausencia presidencial de la vida pública estimuló decisiones de Karina, la secretaria general, que apuntan a reconfigurar de modo progresivo el sistema de poder que deberá encarar el proceso electoral del 2027. Nada de lo que hace la dama resulta ajeno a su hermano. El mandatario tampoco acostumbra a objetar un ápice de lo que resuelve El Jefe.

Hace rato que el Triángulo de Hierro –figura imaginaria que sintetizaba el corazón del poder libertario— dejó de ser equilátero. Ahora es una línea recta que nace y muere en la lapicera de Karina. A la par de su hermano. Bicefalismo, se podría exagerar.

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Santiago Caputo continúa siendo “el hermano de la vida”, según repite Milei. Pero queda cada día más relegado en la construcción que diseña la hermanísima. Su crepúsculo comenzó en octubre del año pasado cuando la secretaria general impuso, con éxito sorprendente, la estrategia electoral en las legislativas.

El retroceso principal de Caputo juniors sería la pérdida de influencia en lo que fue estos años su auténtica fortaleza: el área de la comunicación oficial. Los planes y ensayos con militantes digitales (Las Fuerzas De Cielo) para construir una narrativa política y perseguir la victoria en la llamada “batalla cultural”.

El corrimiento del experto en comunicaciones tiene que ver con registros que venía acumulando Karina. Un informe de la consultora Ad Hoc junto a la plataforma Onclusive, revela una paulatina pérdida de centralidad del Presidente en el ecosistema virtual.

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Las menciones a Milei en plataformas digitales sufrieron un desplome de más del 70%. Aquel pico de 13 millones de febrero del 2025 tocó un piso de 3.7 millones en junio pasado. Las interacciones totales alcanzadas por la comunidad libertaria se redujeron de 6 millones a inicio del año a 3.5 millones en julio último. Las apariciones televisivas del Presidente también bajaron notablemente la atención de la gente. Solo la devolvió su abusivo discurso ante alumnos de un colegio secundario.

Con la botonera estatal bajo su órbita la secretaria general resolvió rehacer parte de la maquinaria de comunicación. No buscó nada fuera de su entorno. Encumbró a Santiago Oría, encargado de las filmaciones oficiales, que tiene a veces incursiones presuntamente creativas en las redes. Hizo regresar al ruedo al libertario Iñaki Gutiérrez, apartado por Caputo juniors luego de un escándalo de su pareja en la vía pública. La supervisión de las tareas estará a cargo de Martín y Eduardo “Lule” Menem. No queda ninguna duda acerca de quién ejerce el mando.

Karina pretendió hacer esa maniobra sin ruido, bajo la superficie. Al portavoz Adrián Ravier, amigo de Milei, se le ocurrió comunicar la designación de Oría. Luego de una advertencia de El Jefe debió desmentirla. Ese lugar que dejó Manuel Adorni parece haberse convertido en un calvario para el Gobierno. El economista acierta muy poco. La figura del ex vocero y ex jefe de Gabinete reaparece como un fantasma porque sigue sin cerrar el caso de su declaración patrimonial que lleva el juez Ariel Lijo. Ese escándalo nació en marzo y ni siquiera su salida del poder, tres meses más tarde, logró hacerlo olvidar.

Karina supone que el nuevo esquema podría vitalizar la narrativa libertaria que atraviesa dificultades en el debate público. El Gobierno comete un equívoco en su estrategia para defender los temas que le duelen. Confronta con el periodismo sobre la morosidad, la caída del consumo masivo o la anemia de muchos sectores productivos. Evita, de ese modo, la exposición a que debería someterse al kirchnerismo en caso de un desafío frontal. La luz del día suele caerle mal a las huestes de Cristina Fernández. Recolectando voluntades en Diputados juntó 133 votos para forzar al Gobierno a una discusión sobre morosidad, quizás en la sesión que viene.

El Presidente se carga de furia cuando escucha hablar de aquellas cuestiones. Estado de ánimo frecuente que no calza bien a sus crónicos dolores en la espalda. Por esa razón cuando regresó de su encierro arengó al Gabinete y a diputados y senadores libertarios para que no abran ningún grifo de duda sobre la realidad económico-social.

La intolerancia de Milei resulta de tal magnitud que derivó en un áspero intercambio con uno de sus intelectuales preferidos del pensamiento de derecha radical. Agustín Laje, que reside en Madrid, defendió la “batalla cultural”, pero advirtió que con esa abstracción “el electorado no come”. Aseguran que el líder libertario lo cruzó con un insulto. De los suyos.

El problema de la verdad de Milei consiste muchas veces en sus argumentos. Repitió dos veces la semana pasada, en foros empresarios y financieros, que la morosidad obedecería a la gente que decidió comprar televisores para ver el Mundial de Fútbol. Siempre existen más papistas que el Papa. El diputado Alberto Benegas Lynch –baterista de La Banda Liberal que lidera Milei—multiplicó aquella versión: sostuvo que la gente dejó de pagar porque la Selección no obtuvo el título.

El economista y analista Matías Fernández, cercano al oficialismo y proveniente del PRO, elaboró un informe sobre deudores tomando la base de datos del Banco Central. Confirmó que la morosidad creció y afecta a casi 6 millones de argentinos, pero señala que la gran mayoría de esas deudas serían de montos bajos. Los focos críticos estarían en comercios y electrodomésticos. También afectarían a los menores de 30 años. Con un fuerte impacto en provincias del Interior. Descarta una crisis de impago masivo o sistémico.

El mismo trabajo de Fernández arroja luz sobre el fenómeno del Interior, la pobreza y las deudas. Toma de ejemplo a Concordia, la ciudad más pobre del país, donde de cada 100 adultos hay 13,7% de morosidad contra el 13,5% en el orden nacional. Aquel conglomerado de Entre Ríos es el lugar donde menos personas toman crédito de todo el país, aunque la mora resulta de las más elevadas.

Llamativamente Luis Caputo, el “mejor ministro de economía de la historia”, según Milei, se encargó de matizar la narrativa monolítica que exhibe la administración libertaria. Algo más: “Toto” se ha convertido en un nuevo vector político de La Libertad Avanza. Ofreció cinco conferencias de prensa en poco más de un mes en las cuales se atrevió a mencionar la necesidad de “reactivar” la economía. Para no provocar al jefe hizo luego una corrección: habló de “impulsar”. El corolario resultó el anuncio de créditos hipotecarios para primera vivienda que serán financiados con fondos de la ANSeS. Fuente proveedora de las jubilaciones.

Caputo senior parece percatarse de que algo habría que hacer para salir del empantanamiento en que se encuentra el Gobierno, disfrutando solo del orden macroeconómico y de la inflación achatada. Sin una economía más dinámica entiende que el proyecto reeleccionista entraría en 2027 en zona de riesgo. Hace jugar al Estado en el otorgamiento de aquellos créditos y la fijación de las tasas. Verdadera herejía para el dogma libertario.

El Presidente, tal vez, recrudecería sus malestares si hurgara en la historia cercana. “Toto” no ha inventado nada. Cristina empezó a utilizar fondos de la ANSeS en 2009 para incentivar la compra de automóviles. No lo hizo a través de préstamos sino de un crédito productivo millonario (US$ 70 millones) a la empresa General Motors. Venía de la derrota en el conflicto con el campo (2008) y también en las legislativas del año siguiente.

¿Alguien supone que el secretario de Trabajo, Julio Cordero, pudo haber propuesto un cambio en el rumbo salarial del Gobierno sin la anuencia de “Toto”?. El funcionario habló de respetar el tope del 2% para las paritarias con el fin de contener la inflación. Propuso un salario mínimo garantizado apenas por encima de $ 1millón. Excluiría a todos los trabajadores del Estado. La idea se diluyó por el fracaso de la reunión del Consejo del Salario. Para los sectores rezagados (comercio, gastronomía) representaría un desafío cumplirlo ante una demanda hace mucho deprimida.

La necesidad de estimular el consumo es un debate que circula cada día con mayor intensidad en el universo libertario. Lo han señalado Patricia Bullrich, que incluso adhiere a la conveniencia de abordar el caso de la morosidad, y Diego Santilli, el jefe de Gabinete. Desde el PRO se insiste con una música similar. La situación debe ser más apremiante de lo que se advierte porque cada vez que ello ocurre el Gobierno repite un ademán: reuniones con el macrismo para trazar un camino electoral.

Los libertarios recuperaron en Diputados, además, la ayuda de gobernadores colaboracionistas que se habían distanciado. Así, dieron media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que, con candidez, suponen que cambiará para siempre la economía de la Argentina. El proyecto prevé que sus autoridades, incluidos ocho directores, deben poseer acuerdo del Senado. Santiago Bausili, socio de “Toto”, jefe actual, no lo tiene. ¿Qué sucederá si el Senado lo termina convirtiendo en Ley?

Milei, Karina y su gobierno transitan un desfiladero acechados por la economía pobre y el reto electoral. Creen disponer aún de una base operativa consistente. Su aceptación se sostiene en 37%. Un trabajo de la consultora Managment & Fit apunta que un 43,2% de los ciudadanos ven un futuro peor. Un 34% apuesta a que será mejor. Ocho de cada diez (dentro de los pesimistas y optimistas) reclaman la necesidad de algún cambio.

La conclusión del informe es que Milei sigue en zona de desgaste, aunque no todavía de colapso.

Fuente

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Municipalidad de Sunchales