Cuando hablamos de exceso hídrico solemos pensar rápidamente en caminos cortados, lotes anegados, dificultades de manejo o problemas en la disponibilidad de forraje. Sin embargo, sus consecuencias también pueden impactar significativamente sobre los resultados productivos y reproductivos de los rodeos, aumentando los desafíos sanitarios y comprometiendo la producción.
Los pronósticos asociados a El Niño indican una mayor probabilidad de lluvias durante esta primavera-verano en distintas zonas ganaderas del país, especialmente en el Litoral, el NEA y sectores de la región Pampeana. Frente a este escenario, anticiparse resulta clave para reducir el impacto que el exceso de agua puede tener sobre el manejo, la alimentación, la sanidad y los resultados productivos del rodeo.
En los rodeos de cría, este escenario coincide con uno de los momentos más importantes del ciclo productivo: el servicio. Es el momento decisivo que determina el porcentaje de preñez y, en definitiva, el índice de procreo. Y no debemos olvidarnos de que gran parte de esas vacas están criando, a su vez, un ternero al pie.
Frente a situaciones de exceso hídrico, es habitual enfocar la atención en la logística y la nutrición: sostener la condición corporal, garantizar la disponibilidad de alimento y ordenar las categorías según sus necesidades. Dentro de esas prioridades, la sanidad también es un pilar clave e impostergable. Prevenir problemas sanitarios a tiempo, junto con el manejo y la alimentación, contribuye a sostener la productividad.
En vacas y vaquillonas en servicio debemos poner especial atención en la prevención de enfermedades reproductivas, acompañada por un adecuado aporte de minerales y vitaminas. El objetivo es lograr buenos porcentajes de preñez y sostener esas gestaciones frente a un contexto que puede aumentar los riesgos. Manejo, alimentación y sanidad no son cuestiones aisladas, sino que terminan impactando sobre un mismo resultado productivo.
Y tampoco debemos olvidarnos del ternero al pie. Es una categoría que necesita su propia planificación sanitaria, contemplando la prevención de enfermedades respiratorias y clostridiales, el control de parásitos y el aporte de minerales y vitaminas. La prevención de los problemas respiratorios, además, puede comenzar mientras el ternero todavía se encuentra al pie de la madre y antes del destete.
La elevada humedad puede favorecer distintos problemas sanitarios. La leptospirosis merece especial atención por su impacto sobre la reproducción y porque también es una zoonosis. A esto se suman una mayor presión parasitaria y otras enfermedades que pueden verse favorecidas por el estrés, la concentración de animales y las dificultades de manejo.
No existe una estrategia sanitaria única para todos los establecimientos. Cada campo, cada rodeo y cada región tienen su propia realidad. Por eso, es fundamental el trabajo conjunto del productor con su médico veterinario asesor, evaluando la situación particular de cada establecimiento para ver, prever y planificar las medidas sanitarias que correspondan.
No podemos manejar el clima, pero sí podemos anticiparnos a sus consecuencias. Planificar la sanidad, integrada con el manejo y la alimentación, es también cuidar la preñez, el ternero y, finalmente, el resultado productivo del rodeo.
*El autor es Gerente técnico comercial de Biogénesis Bagó















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