La rápida expansión del uso de drones en los conflictos armados impulsó a un sargento del Ejército de Estados Unidos a desarrollar una solución que podría aumentar la seguridad de las tropas en el campo de batalla. Después de casi dos años de trabajo, Ryan Minton presentó un detector portátil que identifica la presencia de aeronaves no tripuladas cercanas mediante la búsqueda de sus señales de radio.
El dispositivo nació de un proyecto personal. Minton, ingeniero de proyectos especiales de la Célula de Innovación del 2.º Regimiento de Caballería, comenzó las primeras pruebas en el sótano de su casa con componentes electrónicos adquiridos por internet. Hoy, el desarrollo se encuentra en la etapa final dentro del Laboratorio de Investigación y Pruebas de Diseño e Innovación (DIRT) del 7.º Comando de Entrenamiento del Ejército, ubicado en Vilseck, Alemania.
El detector se someterá a pruebas en las próximas semanas en el área de entrenamiento de Grafenwöhr. Según informó Stars and Stripes, su objetivo es ofrecer una alerta temprana para que los soldados puedan reaccionar cuando un dron opere cerca de su posición.
«No solo tienen que buscar seguridad en tierra, sino que ahora también tienen que buscar seguridad en el aire», explicó Minton. Según indicó, la intención del proyecto es reducir esa vulnerabilidad con una herramienta económica y fácil de utilizar por cualquier integrante de una unidad militar.
El equipo existe en distintos formatos. La versión más compacta cabe en un bolsillo y funciona con una sola batería, mientras que otra variante incorpora tres baterías y se transporta en una funda. Las piezas necesarias para cualquiera de los modelos cuestan menos de 120 dólares y el ensamblaje demanda menos de una hora.
Las carcasas, fabricadas mediante impresión 3D, otorgan al equipo una apariencia similar a la de una radio portátil. Además, el detector puede configurarse para emitir un sonido o una vibración cuando identifica las señales de un dron en las inmediaciones.
El proyecto llamó la atención de los superiores de Minton, que decidieron incorporarlo al laboratorio DIRT después de conocer el trabajo que desarrollaba por iniciativa propia. Ese centro abrió este año junto al aeródromo militar de Balli, dentro de Rose Barracks, en Baviera.
El laboratorio reúne a soldados, ingenieros e investigadores con el propósito de encontrar soluciones rápidas para problemas que aparecen en el campo de batalla. Entre sus capacidades figuran impresión 3D, fabricación de piezas para drones, corte por plasma, confección de equipamiento textil especializado, trabajos en madera y desarrollo de sistemas electrónicos.
Minton ya creó dos versiones del detector. Según Stars and Stripes, una de ellas se enfoca en las conexiones Wi-Fi utilizadas por muchos drones de visión en primera persona, conocidos como FPV, que aparecen con frecuencia en la guerra entre Rusia y Ucrania.
La importancia de este tipo de desarrollos refleja el cambio que experimentan los conflictos modernos. Según datos citados en el informe, hasta el 85% de las bajas registradas en el frente de la guerra entre Rusia y Ucrania durante junio estuvieron relacionadas con el uso de drones. Además de atacar tropas y vehículos, estas aeronaves también participan en operaciones contra infraestructura y líneas de suministro.
La mayor Lindsay McCue, responsable de adquisiciones, sostenimiento e innovación del Ejército, afirmó que el detector representa el rumbo que busca seguir la institución. A su juicio, la velocidad con la que evoluciona la tecnología obliga al Ejército a adaptarse con rapidez. También consideró que esta herramienta podría beneficiar no solo a las fuerzas estadounidenses, sino también a los aliados de la OTAN.















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