El escritor uruguayo Mario Benedetti habló en más de una ocasión sobre la infancia, el paso del tiempo y la muerte en sus poemas.
Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en Tacuarembó, Uruguay. Sus padres, ambos de origen italiano, le pusieron cinco nombres y doble apellido: Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia.
A lo largo de su vida escribió más de 80 obras entre poemas, novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, crónicas de humor y guiones de cine. Además, recibió numerosos reconocimientos internacionales.
Una de las tantas veces que habló sobre la vejez y la muerte fue en junio de 2002, durante una entrevista con el diario español El País, a propósito de la publicación de su libro de poemas Insomnios y duermevelas.
A sus 81 años, Benedetti reflexionó sobre la muerte, una idea que, según reconoció, había dejado de sentir como algo lejano. Pero también se detuvo en la forma en que recordaba su infancia.
«La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca», dijo el escritor en aquel entonces.
Para el autor de La tregua, los recuerdos de la infancia seguían muy presentes a los 81 años. El escritor reconoció que recordaba esa etapa de su vida con más claridad que nunca, aunque no encontraba una explicación para ese cambio.
En aquella entrevista, Benedetti también habló de la muerte y de cómo había cambiado su manera de pensar en ella con el paso del tiempo. «A los 81 años y medio hay que acostumbrarse a la idea», aseguró.
Unos años antes, en su libro Rincón de haikus (1999), había escrito una frase sobre el final de la vida. «Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida«, sostenía.
Benedetti reconoció que ya había asumido la idea de su propia muerte, algo que antes veía lejano. Sin embargo, le preocupaba más pensar en la muerte de otras personas y en el futuro de la humanidad.
«No me preocupa tanto mi muerte, una idea que he asumido y que antes veía lejana y no mía, sino la de los demás, como la muerte de la humanidad», explicó.
La infancia también aparece en uno de sus poemas más conocidos, Pasatiempo (1981). En esos versos, Benedetti recuerda cómo cambia la forma de ver el mundo a medida que pasan los años.
«Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta, un charco era un océano, la muerte lisa y llana no existía», escribió.
El poema muestra cómo cambia la percepción de las cosas con la edad. Cuando somos chicos, los treinta años parecen muchos y un charco puede parecernos enorme.
La muerte, en cambio, todavía queda lejos y cuesta imaginarla como parte de la vida. Con los años, esa mirada cambia y la infancia queda atrás, aunque sus recuerdos sigan presentes.
Mario Benedetti murió el 17 de mayo de 2009 en Montevideo, Uruguay, a los 88 años, a causa de una enfermedad pulmonar crónica y complicaciones derivadas de una falla multisistémica.










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