la escasez de naftas pone a Vladimir Putin ante una inédita crisis interna

La escasez de combustible es un nuevo desafío político para el presidente Vladimir Putin ya que la implacable campaña de drones ucranianos contra las refinerías de petróleo de Rusia ha hecho que la guerra se convierta en un asunto de interés para la mayoría de los rusos de a pie.

Las colas en las estaciones de servicio son cada vez más largas, al igual que la frustración y la incertidumbre, ya que varios meses de ataques ucranianos han incendiado refinerías de petróleo y han interrumpido el suministro para los automovilistas en todo el vasto país.

Kiev ha logrado golpear e incendiar refinerías en lugares tan lejanos como Tiumén, a 1930 kilómetros de distancia en Siberia, y en la región de Moscú destruyó la principal planta, el punto de inflexión de la crisis actual. Según The Wall Street Journal, Sergey Vakulenko, exjefe de estrategia de Gazprom Neft, estima que el 28% de la capacidad de refinación de Rusia estaba inactiva.

Algo similar dijo a la agencia Associated Press Chris Wwafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd. “Un tercio de la capacidad de refinación de petróleo de Rusia está fuera de servicio”, aclarando que las refinerías no confirman públicamente el alcance de los daños.

Pero, pese a ese silencio, lo cierto es que, por primera vez en décadas, Rusia planea comenzar a importar gas, declaró el martes el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. El domingo pasado, Putin admitió que estaba considerando prohibir también la exportación de diésel.

En muchas regiones se ha implementado el racionamiento de combustible, con largas filas de autos que se extienden durante horas a lo largo de las carreteras. Videos en redes sociales muestran a conductores atónitos ante las largas filas o maldiciendo por los surtidores vacíos y el aumento de los precios. El alcalde de la ciudad siberiana de Irkutsk incluso ordenó la instalación de baños portátiles para quienes esperaban en la fila.

La crisis del combustible, sin precedentes para una nación que es uno de los mayores productores de energía del mundo, ha hecho que la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú sea más palpable para los ciudadanos rusos de a pie que pocos otros acontecimientos en la guerra, que ya lleva cinco años de duración.

Esto provocó una inusual admisión por parte de Putin , quien reconoció que “persisten los problemas tanto para los automovilistas como para las empresas” y que “todavía hay colas en las gasolineras y no siempre es fácil encontrar el tipo de gasolina adecuado”. Insistió en que la escasez “no es crítica” y es “temporal”. Pero esas palabras no parecen tranquilizar a los automovilistas que hacen colas, según se aprecia en videos difundidos fuera de los canales estatales de difusión. “En la televisión dicen una cosa, y en la realidad es otra. … Hay colas por todas partes”, comentó un conductor, negándose a revelar su nombre completo por motivos de seguridad.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski se hizo eco el lunes de ese sentimiento, escribiendo en Telegram que “Putin puede seguir afirmando en TV que supuestamente tiene todo bajo control”.

Pero los rusos pueden ver que la guerra “ha llegado al punto en que incluso un estado petrolero, una gasolinera, como se solía llamar a Rusia, ahora se enfrenta a la escasez de gas”, dijo el líder de Kiev.

Según un recuento de AP, Ucrania ha denunciado más de 50 ataques contra refinerías de petróleo, depósitos, terminales y otras infraestructuras energéticas en Rusia y la península de Crimea, anexionada ilegalmente, desde marzo. La cantidad de petróleo crudo que Rusia procesó para convertirlo en combustible en junio disminuyó un 25% con respecto al año anterior, hasta los 3,95 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en más de dos décadas, según Gary Peach, analista de mercados petroleros de Energy Intelligence.

“Los cortes son extraordinarios”, comentó el experto.

Kiev describe los ataques como una campaña para presionar a Moscú a fin de que ponga fin a la guerra, socavando la logística militar y las líneas de suministro, al tiempo que lleva la guerra ante los ojos de la población rusa. Ucrania intenta además aislar Crimea, anexionada a Ucrania ilegalmente en 2014, con varios bombardeos que la han dejado sin naftas.

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